La hora de la equidad
La decisión política del gobierno de izquierda de dar prioridad a la atención de los uruguayos más pobres ha sido una constante, en el discurso, en la propuesta y, lo que es más importante, en los hechos.
El presidente Tabaré Vázquez dijo que el Plan de Emergencia era innegociable y lo mismo ha dicho sobre su continuación y profundización: el Plan de Equidad.
En palabras del propio Vázquez, «los uruguayos hemos demostrado que podemos ser solidarios, ahora debemos demostrar que podemos ser iguales».
Con el envío esta semana al Parlamento del proyecto de Ley de Asistencia a la Vejez, el gobierno da un paso central para la instrumentación del Plan de Equidad.
Este proyecto establece que las personas que tengan entre 65 y 70 años y se encuentren en situación de extrema pobreza podrán recibir un monto de $ 2.900.
El Plan de Equidad atenderá, de una u otra manera, a más de 800 mil compatriotas e implicará una inversión de 90 millones de dólares durante el año 2008 .
Este Plan, que en realidad es un conjunto de acciones coordinadas para combatir la pobreza y la extrema pobreza, tendrá entre sus objetivos principales: atender a 500 mil niños y adolescentes con el aumento de las Asignaciones Familiares, $700 para los menores de 12 años y $1.000 para los que tienen entre 13 y 18 años; creación de tres mil puestos de trabajo por año para desocupados crónicos; cobertura educativa y de contención para 52.100 niños en situación de pobreza; ampliación del programa Maestros Comunitarios a las 329 escuelas de contexto crítico; reducción de la deserción en educación media con el objetivo de alcanzar mediante varios programas a 20 mil adolescentes y atención integral mediante contrapartidas a los 90 mil hogares en situación de pobreza a través de la Tarjeta de Equidad.
Esta combinación de transferencias directas de recursos, que apuesta a la inclusión a través de generación de empleo digno y atención integral en el terreno de la educación, con especial preocupación por la niñez, ha demostrado en los hechos ser exitosa.
En dos años y medio, se redujo la pobreza y la indigencia, hay 300 mil pobres menos y 60 mil indigentes menos.
Pero no sólo eso: según un estudio de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, se ha logrado crecer con redistribución, es decir, cortando la concentración del ingreso. La participación de los pobresen el producto generado es hoy mayor de lo que era hace dos años y medio y la del segmento más rico ha disminuido.
Por supuesto que queda mucho por hacer, por supuesto que aún la estructura de apropiación del ingreso es concentrada e injusta, pero también es cierto que por primera vez en lo que va de la recuperación de la democracia, la tendencia hacia la concentración del ingreso se ha variado.
La multiplicación geométrica de la pobreza, la infantilización de la pobreza y la condición de desprotección y abandono absoluto de casi un millón de uruguayas y uruguayos fueron el principal legado de 20 años de gobiernos neoliberales democráticos y 11 años de dictadura.
En la campaña electoral se dijo por parte de la izquierda que atender la emergencia social iba a ser la prioridad de la gestión de gobierno; claramente lo está siendo.
Es bueno tenerlo presente y conocer estas cifras, que explican con claro dramatismo por qué no se puede aún atender otros reclamos, igual de legítimos, pero sin dudas mucho menos urgentes. *
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