La democracia y el "detalle"

L a consulta a los montevideanos en el marco del Presupuesto Participativo resultó exitosa en tanto logró una amplia participación, superando los 75 mil votos. En total se instalaron 700 circuitos en toda la ciudad, para que los ciudadanos mayores de 16 años pudiesen optar entre 876 propuestas de obras para el barrio.

Fue una elección de propuestas y no de mujeres y hombres para determinados cargos, lo que le dio características distintas de las elecciones alas que estamos acostumbrados los uruguayos.

Por eso no hubo competencia, ni publicidad política. Fue una elección sin el dramatismo que implica siempre la lucha por el poder. Esta característica quizá le quita estridencia, tensión y gente organizada para convocar a votar, pero no por ello deja de ser profundamente democrática.

Se puede decir que quienes fueron a las urnas pelearon por el «detalle», que no siempre es un tema menor, sino que en determinadas zonas de la sociedad se transforma en algo trascendente e imprescindible para los vecinos.

El «detalle» es para mucha gente lo que más importa, lo que le puede mejorar su vida y la vida de quienes conviven en determinado lugar geográfico.

Pero ese «detalle», a la vez, no es ajeno a las propuestas programáticas de fondo, porque los programas partidarios llegan a tener sustancia si se conforman en base a las inquietudes, necesidades y sueños de la gente.

Esta iniciativa consultiva abre campo a la participación de la sociedad civil, a la mujer y el hombre común. Por eso crea ciudadanía, amplía las libertades, favorece la integración de la sociedad y comparte el poder de los gobernantes con los vecinos, quienes asumen sus responsabilidades como individuos interesados en el porvenir de la comunidad.

Desde filas de los partidos tradicionales y de los medios de comunicación afines, se trató de aislar al acto electoral del pasado domingo, porque parten de la base de que el acto de gobernar es sólo competencia de los partidos políticos y de sus representantes.

Apostaron al fracaso porque consideraron que la circunstancial desmovilización que sufre el Frente Amplio iba a ser un factor negativo que provocaría una caída en el número de votantes.

No comprendieron que los vecinos, no todos por cierto, van asumiendo paulatinamente que los procesos de descentralización y de participación son parte complementaria de la democracia representativa, con multiplicidad de partidos.

Los cambios que desde 1990 se han producido en Montevideo en materia de profundización de la democracia participativa, indican que llegaron para quedarse y que se han vuelto patrimonio de mucha gente.

En consultas posteriores quizá la IMM tenga que realizar un mayor esfuerzo comunicacional, con el fin de que se sumen muchos más vecinos a la construcción del paisaje humano y urbanístico de Montevideo.

La experiencia vivida ayer en Montevideo muestra que se puede avanzar hacia un Estado de nuevo tipo, en el cual la sociedad civil controle las gestiones de gobierno y también promueva sus propios «detalles».

Los que creen que las cuestiones de la sociedad deben ser sólo patrimonio de los profesionales de la política y de los técnicos, imprescindibles en toda democracia, se equivocaron porque también hay crecientes condiciones para que desde el pie se construya una nueva realidad para el bien de todos.

Buenas noticias, entonces, las que recibimos el pasado domingo por parte de los montevideanos. *

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