Excusas para mentir

Comencemos diciendo que el pasado 23 de octubre, se celebró en Uruguay el día del periodista y en nombre del Gobierno Bolivariano de Venezuela les hice llegar a todos los comunicadores sociales nuestras más sinceras felicitaciones.

En la entrega de hoy, es oportuno hacer algunas reflexiones sobre el comportamiento de los medios de comunicación.

Pese al esfuerzo ético de muchos trabajadores periodísticos, algunos actores económicos y/o políticos del mundo han logrado controlar el posicionamiento de sus ideologías en los medios de difusión, usando como excusa, entre otras cosas, el «periodismo» y la «prensa libre».

La existencia del Presidente Hugo Chávez ha sido fundamental para sustentar sus opiniones porque, les guste o no, el mandatario venezolano se ha convertido en una referencia importante en muchos lugares del mundo. Algunos se dedican a criticar cualquier acción que emprenda en el campo nacional o mundial, y otros ayudan a reforzar la convicción de que está produciendo profundas transformaciones, no sólo en Venezuela, sino también en las relaciones internacionales.

Es importante que en los países con una gran tradición en el campo de las reflexiones intelectuales y políticas existan voceros que usen el escenario mediático para opinar sobre el jefe de Estado venezolano y el proceso que está en marcha en nuestro país. Lamentablemente, con frecuencia algunas voces y medios, se rigen por una sola óptica.

En Venezuela, los periodistas, tal como ocurre en algunas otras partes, se comportan de varias maneras. Unos crean falsedades por razones políticas, privilegian su posición partidista e ideológica por encima de los principios del periodismo. Otros mienten por ignorancia, sin considerar que lo que se conoce como «opinión pública» los está escrutando. También están los periodistas tarifados, quienes expresan sus opiniones en función de la paga que reciben.

Afortunadamente, hay periodistas que actúan bajo criterios éticos y, tras esquivar obstáculos «corporativos», responden –lo mejor posible– a la evaluación del público; buscan crecer en su labor siendo fieles al mayor equilibrio que las circunstancias se lo permitan. Todo un arte, sin duda alguna.

A todos los periodistas quienes hablan sobre Venezuela, modestamente les haría la recomendación de que traten de diversificar sus fuentes y vean la deteriorada credibilidad de quienes han persistido tratando de manipular a los usuarios de los medios en nuestro país.

A quienes en los medios no dicen la verdad, les notificamos que las fuerzas populares están cada día más y mejor informadas, porque buscan la verdad más allá del escenario mediático, la consiguen en la realidad.

La gente sabe, por ejemplo, que los altos ingresos que tiene Venezuela no son sólo producto del incremento de precios en los hidrocarburos, sino que también se debe a nuestra cuota de producción (alrededor de 3,3 millones b/d), tal como lo estipula la OPEP. Si esa no fuera la cantidad ¿podría la OPEP (doce países) engañar al mundo?

En medios internacionales repiten estimaciones absurdas de analistas, quienes intentan ocultar el daño que, por más de U$S 10 mil millones, hicieron a Pdvsa algunos sectores nacionales de nuestro país en contubernio con sectores extranjeros, durante el sabotaje a la industria petrolera venezolana, entre 2002 y 2003.

Tras el despido que se hizo a quienes habían realizado este paro y no respondieron positivamente al llamado a reincorporarse a sus labores, algunos mienten descaradamente al afirmar que Pdvsa bajó su calidad y capacidad de producción de 3, 2 a 2,4 millones b/d de petróleo. Sin duda, esos analistas subestiman la inteligencia de sus preceptores porque ¿cómo se explica que Venezuela siga vendiendo más de un millón de b/d a los Estados Unidos de Norteamérica, centenares de miles a Cuba, Uruguay, Argentina, todos los países del Caribe y otros más?

¿Cómo se explica que, tras un gran acuerdo, Venezuela venderá un millón de b/d a China en pocos años? ¿Ese país de Asia, en indetenible expansión -el más grande y seguramente más poderoso- se podrá arriesgar a no tener crudo sin la garantía de Venezuela?

Si a eso le agregamos que los venezolanos consumen más de un millón de b/d de derivados de petróleo, dentro de un «boom» en las ventas de vehículos de todo tipo, podremos apreciar cómo se le dificulta a Venezuela evitar superar la cuota establecida por la OPEP para mantener los precios del petróleo.

El hecho de que se utilice la mentira por parte de algunos que escriben sobre nuestro país, ello no significa que todos sus usuarios también lo sean porque, además, está comprobado técnicamente que son pocos, y cada vez menos, quienes consumen ese tipo de mensajes.

Aquellos quienes han calificado de autócrata o dictador al presidente Chávez, no saben -o no quieren recordar- que el líder bolivariano ha sido electo, reelecto, relegitimado y ratificado en más de diez eventos electorales, incluyendo un referendo revocatorio presidencial, instrumento único en la Tierra dentro de los países catalogados como democráticos.

¿Otro país podrá mostrar algo así? ¿Cuántos países han sometido a consulta y referendo popular un proyecto constitucional? Venezuela lo hace por segunda vez, incluso escuchando las opiniones de la más rancia oposición que usa la tribuna mediática para torpedear la propuesta revolucionaria.

Junto con esa fortaleza económica, social y política, el Gobierno Bolivariano promueve, con la Reforma Constitucional Bolivariana, el reconocimiento explícito del Poder Comunal (poder constituyente) como la máxima autoridad nacional, subordinando a los poderes constituidos (Ejecutivo, Legislativo, Judicial, Ciudadano y Electoral) a las decisiones de esta fuerza popular que está conformada -hasta el momento- por más de 20 mil consejos comunales.

Una dictadura de este tipo sería en todo caso la dictadura del pueblo, en la cual el poder popular, en diciembre de este año, someterá a consideración -en referéndum consultivo- el Proyecto de Reforma Constitucional. *

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