No perdamos la brújula
No por repetido el tema que encaro en esta nota, creo, deja de ser actual y válido. Es referente al pasado, presente y futuro de nuestro país. Es decir, un tema que nos involucra a todos, sin excepciones de razón social, cargo político, o simple ciudadano. Se ha puesto de manifiesto repentinamente en la sociedad uruguaya una actitud dual: pasamos de la euforia total, al extremo inverso que es la depresión. Y esto se ha manifestado frente a los problemas diarios con los que nos toca vivir. Del apoyo o la opinión favorable, al descrédito de tal o cual medida adoptada por quienes administran el país.
Aparecen opiniones de todos los sectores, ante todo lo actuado, y me parece justo que así sea. Pero una cosa es opinar y otra muy diferente castigar y manifestarse contrario, sin analizar o desconociendo el tema lanzando dardos que lastiman, y solamente buscan de quien lo hace tener presencia en los medios de comunicación y justificar el cargo de dirigencia que sustenta.
¿Adónde apuntan los conflictos laborales que han aparecido últimamente? Por qué interrogante. Porque pienso que toda esa masa de obreros, empleados públicos, médicos, bancarios, etc., con seguridad que en un alto porcentaje son votantes y adherentes de este gobierno. Por lo tanto, saben que la tarea no es fácil, la de dirigir el país, máxime en las condiciones en las que se encontraba en todos los aspectos. Por ello la pregunta. Que la oposición actúe de tal, es lógico. Buscan posicionarse y recuperar terreno perdido. Pero los reclamos, en algunos casos, a mi parecer, son desmedidos. Y no es que piense que no se deben realizar, marcar los errores o todo aquello que se puede corregir, hacerlo. Nos está faltando algo de tolerancia. No pensemos corporativamente. Se debe aplicar algo indispensable en estas circunstancias: SOLIDARIDAD.
Entonces, qué tendrían que hacer aquellos ciudadanos y ciudadanas que cuentan con el mínimo indispensable para el sustento diario, que las autoridades han tratado de corregir con diferentes medidas paliativas. Manifestar sus carencias con actitudes agresivas o apoyar y tratar de lograr, como lo hacen, para llegar a otros niveles de vida.
Al plantear los conflictos se deben tener en cuenta las dificultades que afrontamos como país. Nuestra economía depende de muchos factores externos, por no decir plenamente. Cabe un claro ejemplo, el del combustible, que tanto afecta a la inflación, que el incremento en el precio del crudo ha sido de tal magnitud que es imposible manejar la situación.
Debemos ser objetivos ante la situación general. Se han logrado avances extraordinarios. Citaré algunos como ejemplo. Se disminuyó el desempleo. Con ello se alcanzaron cifras que desde hace décadas no se lograban en la recaudación del BPS. Las Asignaciones Familiares aumentarán en más de un 100% (enseñanza primaria y media), a partir de enero próximo. En la Salud se intentan cambios fundamentales para poder llegar a una equidad en sus servicios, con el plan recientemente instalado. Algunas obras de infraestructura en todo el país, que estaban paradas y dificultaban el transporte, se culminaron. Otras están en marcha. Además, todas las reformas aplicadas se están monitoreando para, si es necesario, efectuar cambios en caso de considerarse que sea necesario.
Se ha vuelto a colocar a nuestro país en la consideración de tal para las inversiones extranjeras que tanto necesitamos, que están llegando, y seguramente llegarán.
Se debe seguir buscando alternativas de cambio, profundizar algunos que lleven a que el Uruguay sea un país moderno, acorde a los tiempos que vive nuestro mundo.
Todo esto que enumero no quita que señalemos algunos aspectos que se puedan corregir, para mejorar las diferentes situaciones, o que no estemos de acuerdo con algunos de ellos. Pero siempre con un objetivo: apoyo a los cambios.
Y dejo para el final lo del título. Porque si perdemos la brújula dentro de las filas de lo que es el partido más numeroso, en estos momentos, que es el que gobierna, no podemos aspirar de ninguna manera a lograr una continuación de esta política de cambios que se ha comenzado a instaurar, con dificultades, con piedras en el camino, pero que nos llevarán seguramente a lo que tanto aspiramos la mayoría: lograr una política definitiva y superadora para nuestra población que lleve al Uruguay a una posición merecida de todos los que aquí habitamos. *
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