El gasoducto transoceánico

Como es de conocimiento, la Comunidad Sudamericana de Naciones se convirtió en Unión de las Naciones Sudamericanas (Unasur) en la I Cumbre Energética Sudamericana realizada, entre el 16 y 17 de abril, en la Isla Margarita, Estado Nueva Esparta, Venezuela, por decisión de los presidentes allí presentes, con lo cual se le dio un impulso bien importante a política de integración.

Recientemente, el 12 de octubre de este mismo año, esta política integracionista suramericana recibió otro impulso, de suma trascendencia, con la puesta en marcha del primer tramo del gasoducto binacional entre Venezuela y Colombia

Con esta nueva iniciativa, estimulada e impulsada por los presidentes de dos países fronterizos, no cabe duda alguna de que se viene avanzando en el terreno de la integración sudamericana a paso de vencedores. Negar eso es como negar la realidad misma.

Constituye el inicio de este Gasoducto Transoceánico un hecho histórico, tal como lo catalogó el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, en ese momento, resaltando por otra parte la firmeza y voluntad expresada por su homólogo Álvaro Uribe Vélez para su consolidación.

Acompañados por los presidentes de Ecuador, Rafael Correa y Colombia, Alvaro Uribe, el líder de la Revolución Bolivariana, en su intervención, indicó que casi en tiempo récord, luego de un año, ya este proyecto es una realidad y los principales beneficiarios de su explotación son los pueblos originarios de ambos lados de la frontera. En su opinión, son «casi 300 kilómetros por donde circulará la sangre edificadora de nuestros pueblos: la riqueza de nuestra madre tierra».

Este sistema, en su primera fase, llevará gas de Colombia a Venezuela, para dar impulso a proyectos productivos en materia petroquímica, gasificación de hogares y servicios eléctricos, entre otros proyectos.

Este gasoducto es de suma importancia para el desarrollo de la zona guajira de ambos países, así como para el futuro energético de Suramérica. En Venezuela, este sistema de interconexión gasífera se unirá con el complejo de tuberías que se despliegan hacia el estado Zulia (occidente) y permitirá llevar en un futuro cercano el hidrocarburo desde la población de Guiria, Estado Sucre, donde comienza este sistema.

Sobre el aspecto integracionista del proyecto gasífero y de transporte del recurso energético, el presidente Chávez señaló que en este sentido «no existe otra alternativa que no sea la unidad de los pueblos». Como ejemplo de ello, recordó el hecho significativo de nombrar a este tramo del proyecto como «Antonio Ricaurte», en reconocimiento al legado unitario que dejó el prócer independentista neogranadino.

Comentó que más allá del transporte del hidrocarburo, se está cumpliendo con los ideales de Bolívar.

Dijo que el interés de los pueblos es prioridad para ambos gobiernos, así como el esfuerzo realizado sobre todo por las y los trabajadores tanto de Ecopetrol (Colombia) como de Pdvsa-Gas (Venezuela), esta última desempeñando su primera incursión en territorio foráneo para llevar la capacidad y tecnología venezolana en el área gasífera.

El presidente Chávez también destacó que es muy importante este proceso bajo la óptica de la nueva Comunidad Andina de Naciones (CAN) que propone la Nación venezolana. Sobre el tema unitario en la región, enfatizó que en la próxima reunión de Unión de Naciones Suramericanas, a celebrarse en el mes de enero de 2008 en Cartagena de Indias (Colombia), Venezuela hablará sobre la necesidad de impulsar mecanismos mayores de seguridad energética para la región.

«La única manera de que podamos levantar vuelo, salir de la pobreza, de la miseria, del subdesarrollo y del atraso es caminando juntos hacia la unión, por eso es imprescindible diseñar mecanismos de integración, como lo es el Gasoducto Transoceánico Antonio Ricaurte», afirmó el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías.

Chávez recalcó que aparte de los clásicos mecanismos de integración deben surgir otros y citó, a manera de ejemplo, la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), «pero, mientras tanto, de manera bilateral, trilateral, debemos ir avanzando en este nuevo modo de integración, porque sólo la unión nos hará fuertes y sólo la fuerza nos hará libres».

El Presidente resaltó que con la inauguración del Gasoducto, Venezuela y Colombia están dando ejemplo de voluntad política. «Gracias Uribe, porque sin su voluntad política y firmeza esto no hubiese sido posible», recalcó.

El Gasoducto Transoceánico Antonio Ricaurte, de unos de 224,4 kilómetros de longitud, cuya inversión total fue de unos 325 millones de dólares, comienza en la estación Rafael Urdaneta, estado Zulia, en la nación venezolana, y se prolonga a Campo Ballenas, municipio Manaure, del departamento de la Guajira, Colombia.

Este avance comienza a mostrar un camino de hechos que va convirtiendo en realidad lo que para algunos ha sido durante mucho tiempo la utopía de la integración.

La inauguración de un gasoducto colombo-venezolano de 224.4 kilómetros de largo sirvió de escenario para la confirmación de la aceptación por el presidente Alvaro Uribe de la propuesta de extender ese ducto hasta Centroamérica, concretamente Panamá.

La presencia del presidente ecuatoriano, Rafael Correa, en la ceremonia efectuada en la población colombiana de Ballenas, abrió asimismo la perspectiva de una ampliación de la ramificación gasífera al escenario andino, incluyendo también a Bolivia y Perú.

Ambas proyecciones, impulsadas por el presidente venezolano, Hugo Chávez, ratifican la perspectiva de quienes consideran la esfera energética como uno de los componentes estratégicos de la integración regional.

Con independencia energética como apuntan los acontecimientos, las perspectivas de una Sudamérica unida, como paso previo y fundamental para la unidad de toda la región, comienza a andar un camino absolutamente distinto al pasado reciente lleno de planes utópicos; ahora, las realizaciones y los hechos hablan por sí mismos. *

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