A un año del acuerdo electoral blanquicolorado del 9 de noviembre

Sólo promesas electorales demagógicas

Eduardo Daniel Olesker*

El 9 de noviembre de 1999 los partidos blanco y Colorado le propusieron a la ciudadanía que votara al doctor Batlle a cambio de un ambicioso programa de mejoras para muchos sectores de la ciudadanía.

Ahora que han pasado los decretos de marzo con los cuales el gobierno inició su gestión, la primera ley de urgencia, el mensaje presupuestal y conociendo ya el contenido de la segunda ley de urgencia, podemos hacer una evaluación de su cumplimiento.

Recordemos las más relevantes de aquellas propuestas, las que fueron el centro de la campaña electoral Batlle   Lacalle.

1) Cambios en los impuestos en el agro.

En el acuerdo celebrado entre el doctor Jorge Batlle y el Directorio del Partido Nacional, en el tema de los tributos del agro se señaló: «Generalizar progresivamente la sustitución de otros impuestos por el Impuesto a la Renta Real –se paga cuando se gana– comenzando por el Imeba…»

No se hizo.

2) La derogación de la sobretasa del impuesto a los sueldos

Se dijo que se iba a reducir el impuesto a los sueldos al nivel que tenía antes del «transitorio» ajuste fiscal, es decir del 6 al 2% Tampoco se hizo verdad este anuncio que se sigue postergando, desde aquel abril de 1995 cuando el gobierno de Sanguinetti lo puso como «transitorio».

No se hizo.

3) Aumentar las jubilaciones mínimas

No se hizo.

4) Eliminar los topes jubilatorios

No se hizo.

5) Se iba a iniciar la recuperación de los salarios públicos.

No se hizo.

Y lo que es más grave: por el contrario, se propone congelar los salarios públicos por todo el quinquenio.

6) Se iba a aumentar el gasto educativo hasta el 4,5% del PBI.

No se hizo.

Y no sólo no se hizo sino –lo que es aun más grave– cuando el Codicen de la ANEP (organismo electo por decisión política de la coalición de gobierno) envió un mensaje presupuestal que, junto al enviado por la Universidad de la República llevaba el gasto educativo al final del quinquenio a una cifra próxima al 4,5% del PBI, la coalición de gobierno en el Parlamento la vetó. Inaudito: vetó el proyecto presupuestal que envió un Codicen nombrado por un acuerdo político de la propia coalición de gobierno.

7) Convocar a un diálogo social.

No se hizo.

Y sigue sin existir en nuestro país una ley de negociación colectiva y de fuero sindical, una vergüenza en el mundo de la relaciones laborales (en ese mundo moderno del que nos habla el Presidente) y la posibilidad real por parte de una parte de las empresas de emprender el avasallamiento de los derechos sindicales y laborales.

Por ende queda claro que, salvo el aumento salarial (de 3%) para militares y policías y la creación del Ministerio de Deportes, casi nada de lo prometido ha sido cumplido

Y por ello, como alguien tiene que pedirle que rinda cuenta de sus planteos y que sea responsable, llamamos la atención a la ciudadanía por el carácter demagógico de aquellas propuestas y el incumplimiento casi masivo de las promesas electorales, que fueron nada más que eso: promesas electorales.

(1)

* Economista

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