¿Cuándo fundó el Partido Colorado el Movimiento Plancha?

El Plan Quinquenal de viviendas previsto para los años 85-89 del BHU fue la promesa de la construcción de 55 mil viviendas. Se construyeron 16.600 y quedaron 19.716 con la construcción proyectada o iniciada, parte de las cuales se concluirá entre 1991 ­ 1995.

El Presupuesto le retaceó entonces al BHU una asistencia de 25 millones de dólares anuales con los que contó el ejercicio 85-89, dejando en sólo 5 millones, se pasa de invertir 125 millones de dólares en un ejercicio, a 25 millones en el posterior.

El BHU proyectaba construir 20 mil viviendas entre 1991-1995; son las 19.716 antes mencionadas que se arrastran del ejercicio anterior más 284. En realidad serían sólo 284 viviendas nuevas para cinco años. (datos Brecha 11/01/91).

Sin lugar a dudas que el Partido Colorado condicionó en la materia al «nuevo» Gobierno del Partido Nacional y Davrieux desde la OPP monitoreaba los préstamos millonarios en dólares que aportaban para «la construcción», el BID y el Banco Mundial, elaborando éstos las políticas en la materia para entregar a la Banca Privada el sector medio y alto de la sociedad con necesidad y recursos para acceder a la vivienda y creando el Ministerio de Vivienda para que Empresas Constructoras se hicieran una fiesta con viviendas para pobres, pues la creación de este marcaba la cancha por los ingresos de las familias; según lo que tenías en el bolsillo irías a un mostrador u otro, superando 60 UR al BHU; inferior a este ingreso, al Ministerio de Vivienda.

A esta realidad se le puso Teorías y Literatura a formas de acceso y condiciones para cumplir con la Constitución así como con un derecho humano como lo es la vivienda.

Como siempre, la macroeconomía responsable recortaba el gasto o sea, derechos para cumplir con sus obligaciones y honrar sus deudas.

Los desalojos fueron diez mil en 1990 y los lanzamientos efectivos (gente materialmente echada a la calle) continuaron aumentando.

(Datos Brecha 11/01/91).

 

Ayer y hoy es siempre…

Los datos obtenidos a través del Ministerio de Vivienda actual muestran y comprueban que el número de viviendas ejecutadas desde el año 1992 a la fecha fue 90.000. Sí, leyó bien, 90.000.

Cooperativas de Viviendas por Ayuda Mutua en igual período 3.850, menos del 5%.

Me olvidaba de narrarles que en aquel período desde el BHU y el Ministerio se le incentivaba a la gente con un eslogan: «Si te hacés cooperativista, hacete de propietarios y no vayas a Fucvam que el préstamo sale más rápido».

Este casi 5% que representamos orgullosamente es y fue sospechoso, perseguido y excluido por coherente y consecuente, debido principalmente a que predomina una concepción de la vivienda como mercancía y no un derecho, porque en los últimos cuarenta años nos llevó a resistir constantemente el deseo de aquellos que pretendían que Fucvam desapareciera porque, entre otras cosas, el 100% de los recursos que autogestionamos va a parar directamente a los barrios, a las casas; contrariamente a el 80% de las 90.000 viviendas que fueron a parar a empresas constructoras que ganaron un promedio de U$S 5.000 por vivienda.

360.000.000 de dólares que si se hubiesen usado sin intermediarios se hubiesen transformado en techos, en paredes, en hogares para familias; 18.000 viviendas más se podrían haber concretado con los 360 millones de dólares que se subsidió las ganancias de las empresas constructoras.

Según el reciente censo del año llevado adelante por el INE, en los últimos ocho años 50.000 familias han ido a parar a los asentamientos y según la Revista Propiedades diariamente 15 personas emigran a los mismos en un éxodo del campo a la ciudad de la ciudad al cinturón de pobreza y sus guetos.

Ésta tragedia, urge y precisa desesperadamente y «no admite la menor demora», un Plan Nacional de Viviendas «para que los más infelices sean (por fin) privilegiados».

Y a este Plan contribuiremos con 1.500 familias mayoritariamente jóvenes organizados en cooperativas que a partir de las expectativas del arribo del nuevo gobierno apostaron e imaginaron que se premiaría a aquellos que porfiadamente quieren quedarse en su país y viviendo en un sistema que construye casas, vidas y sueños colectivos de igualdad y que mucho se movilizó, denunció y promovió a cambiar este sistema representado y liderado por la mayoría de blancos y colorados.

Creemos que luego de nuestras movilizaciones tempranas, de alertas marcando territorio para no ser empujados a una especie de son todos iguales los actores de la vivienda en nuestro país, el Ministerio actual permitió elaborar un cronograma de obras para aquellas familias que resistieron hasta un década donde no le impusieran cómo y dónde vivir, posponiendo la salida al conflicto de las deudas consensuadamente, pues 40 años de injusticia a un problema político y social no debió y no debería transformarse en un problema «financiero» y querer con un acto administrativo «laudar»; «a un problema político-social debería haber una solución política» que barra con las «asimetrías» que parecieran sólo sirvieran para el trato entre países y no entre iguales.

El cronograma 2008-2009 para los jóvenes hoy nos ocupa, nos compromete e invitamos a todas y todos a empujar por ello: 1.500 parejas de jóvenes esperan.

Para cambiar la pisada se necesita grandeza porque la verdadera es la que no necesita de la humillación y exclusión de las mayorías pobres, porque el corazón no quiere entonar más retiradas y para ello debemos crear una corriente que concrete con planes, con fecha de inicio el fin del «techo del cambio» que impuso y compuso el Ministro de Economía porque lo peor que nos puede pasar es contaminarnos y convencernos de que esto es el «techo» de lo posible, los sueños no deberían ser topeados y los derechos de estos jóvenes tampoco, porque no son, ni serán Los Planchas que creó en los asentamientos desde el 85-89 el Partido Colorado y tal vez deberemos, sí como en la dictadura cantábamos el himno acentuando «Tiranos temblad», hoy acentuar «Sabremos cumplir». Para que las únicas «planchas» sean los techos y no un movimiento producto de la falta de recursos lo cual los transforma en productos – efectos, lo que origina el verdadero trasfondo de la única causa que fue honrar la deuda financiera y no la social.

Sin inversión, con escandalosas acumulaciones y tímidas distribuciones, la meta en la lógica macroeconómica que aumenta y mejor paga es la de la hipocresía. *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje