Defender y profundizar los cambios
E l sábado dio comienzo formalmente el proceso que concluirá en diciembre con el Congreso del Frente Amplio. El Plenario Nacional, máximo organismo de dirección de la coalición de izquierda entre congreso y congreso, aprobó los documentos que estarán a discusión en estos dos meses entre la militancia frentista.
Cualquier debate que fomente la participación ciudadana y el interés en la cosa pública, es un aporte al fortalecimiento de la democracia y beneficia, por tanto, a la sociedad en su conjunto.
Cuando se trata de una fuerza como el FA, que es el partido con mayor apoyo ciudadano y además ejerce el gobierno nacional y el de ocho intendencias en los principales departamentos del país, la importancia y el impacto del hecho se multiplican.
LA REPUBLICA ha consignado y lo seguirá haciendo las principales propuestas contenidas en los documentos de discusión.
Desde esta página editorial se analizó uno de ellos, el balance sobre la acción de la propia fuerza política, con un contenido marcadamente autocrítico.
Además de aprobar los documentos que habilitan la discusión hacia el Congreso, el Plenario Nacional del FA emitió una declaración política, enfocada esencialmente a valorar la acción del gobierno nacional.
La evaluación reconoce los avances realizados en estos dos años y medio y expresa su «beneplácito» por los mismos, pero no se queda en ello y llama a «profundizar los cambios y corregir los errores».
No es un hecho menor que una fuerza política del peso del FA y en el gobierno, abra un debate sobre su propia actuación y la gestión del gobierno, promoviendo la participación democrática de sus afiliados y militantes.
Si bien es cierto que esa ha sido la conducta histórica del FA, no es menos cierto que mantener esta práctica, profundizarla y perfeccionarla, es un desafío cuando por primera vez se ejerce el gobierno.
No son pocos los ejemplos, en nuestro país, en América Latina y en el mundo, particularmente en los partidos de derecha, pero también en los de izquierda, de fuerzas políticas que en el ejercicio del gobierno limitan su funcionamiento partidario y reducen los ámbitos de participación y de decisión colectivos.
Sólo basta recordar que hubo partidos que nunca reunieron su Convención y redujeron al mínimo el funcionamiento de su propio Ejecutivo, cuando estuvieron en el gobierno, para valorar en su justa dimensión el debate que realizará el FA de aquí a diciembre.
Las reformas emprendidas por el gobierno en la salud, la educación, el sistema tributario y el propio Estado, estarán en ese análisis. El desarrollo del Plan de Emergencia y su sustitución por el Plan de Equidad; la gestión de las ocho intendencias; los «avances» en materia de derechos humanos, de verdad y de justicia y el «camino que falta para recorrer» en este terreno, también. A ello se agregará la evaluación de la propia acción del FA y el papel que como fuerza política debe jugar para lograr «la profundización de los cambios» que se reclama.
Las conclusiones serán importantes, el proceso de debate también, pero el solo hecho de que se realice y que se apueste decididamente a la discusión y la democracia interna, constituye per se un aporte a la democracia uruguaya toda y es en sí mismo una «profundización» de los cambios.*
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