Cambios profundos

En 1982 García Márquez recibió el Premio Nobel. Pronunció un memorable discurso: «Poetas y mendigos, músicos y profetas hemos tenido que pedirle muy poco a la imaginación porque esta realidad descomunal que nos golpea, que no es la de papel sino que vive con nosotros». Y a Gabo no le falta fantasía. En eso es genial.

Los que carecemos de ella somos los amateurs que de vez en cuando nos da por escribir porque creemos que algo podemos transmitir. Razón por la que no acudimos a la inventiva sino a la experiencia para sacar algunas simples conclusiones, que la mayor parte de las veces de tan simples resultan obvias.

Esta semana, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social presentó tres proyectos de ley sustanciales. Uno de ellos refiere a las modificaciones a la ley de tercerizaciones vigente. Decisión adoptada una vez conocido el sorprendente retiro del diálogo del sector empresarial, luego de 10 meses de negociaciones, durante los cuales se recogió gran parte de sus críticas a la ley vigente.

Y no es que hayamos redoblado la apuesta, profundizando discrepancias, como se afirma. Todo lo contrario. Podemos demostrarlo con total y absoluta precisión, si así se desea.

El segundo enfoca el Sistema de Relaciones Laborales: Consejos de Salarios, negociación colectiva y prevención de conflictos. Aspiraciones de larga data en este país, y que estos dos últimos años han demostrado la necesidad de encararlas a fondo.

Finalmente, después de 92 años de sancionada la ley de limitación de la jornada de trabajo, conocida como ley de 8 horas, y luego de más de dos años de discusión tripartita, se ha remitido al Parlamento un proyecto que pretende la aplicación definitiva de las ocho horas de jornada de trabajo a toda la actividad rural, cosa que no sucedía a pesar de las más de nueve décadas transcurridas.

Nadie debe sentirse sorprendido. Fue lo prometido en la campaña electoral, lo que nos genera enormes responsabilidades políticas que cumplir. Por supuesto que queremos diálogo, tripartismo y consenso en todos los temas. Las pruebas están a la vista. Pero como afirmábamos en nota anterior, gobierno, cogobierno y tripartismo son cosas sustancialmente diferentes. Ahora llegó la hora del Parlamento.

Estas nuevas iniciativas siguen a otras ya consolidadas: ley sobre trabajo doméstico, ampliación de los plazos de prescripción de los créditos laborales, decreto sobre vigencia de los fueros sindicales, luego de 73 años de establecido en la Constitución de la República; decreto reglamentario del convenio de OIT Nº 155, casi totalmente consensuado, hecho relevante que ha sido destacado recientemente en el Congreso Iberoamericano realizado en Cádiz sobre Prevención de accidentes laborales.

El mismo asegura la participación en materia de seguridad en las condiciones de trabajo.

Y varias normas más, legales o reglamentarias que no mencionaremos por razones de espacio, y que por otra parte hemos destacado en notas anteriores.

No se trata de contar las ganadas ni actuar con soberbia. Queda mucho por hacer. Si bien se ha roto el ámbito negociador, cabe expresar que el clima de respeto y confianza no ha estado ausente. Lo cual genera nuestro optimismo de recomposición del diálogo con todos los sectores importantes de la sociedad.

Volvemos al principio. No ha sido necesario acudir a la inventiva o fantasía. No somos poetas ni mendigos. Algo de músico sí. Acudimos a la realidad que no es la de papel sino convive con nosotros. Los hechos están a la vista. Existen cambios trascendentes en el Sistema de Relaciones Laborales.

No estamos solos. El penúltimo suplemento del diario El País «Economía y Mercado» expresa que las modificaciones han llegado «para quedarse pues representan mayor justicia social y equidad en las relaciones laborales». *

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