FA: Autocrítica y propuestas

El Frente Amplio se ha caracterizado durante toda su historia por su capacidad de movilización, su democracia interna y su capacidad de propuesta. Estos tres elementos fueron rasgos distintivos de su naturaleza, inclusive significaron aportes novedosos a la forma de hacer política en Uruguay.

El FA debió en estos dos años y medio aprender a ser gobierno nacional, ejercer el gobierno por primera vez en siete departamentos del interior del país y, además, realizar acción política desde el oficialismo.

De tal magnitud es el problema, que la coalición de izquierda ha decidido abordar en el Congreso que realizará en diciembre de este año dos temas: balance y perspectivas del gobierno y balance y perspectiva de la propia fuerza política.

La Comisión preparatoria de los documentos del Congreso del FA, integrada por todas las fuerzas políticas con representación parlamentaria y delegados de las bases, ya elaboró un documento en el que analiza la situación y actuación de esa fuerza política.

En la edición de hoy, LA REPUBLICA adelanta una síntesis del extenso documento de 45 carillas y 6.935 palabras.

La primera lectura que surge del documento es la responsabilidad y preocupación con la que los propios frenteamplistas analizan su actuación.

El lenguaje del documento es inusualmente directo y autocrítico.

Comienza por destacar elementos positivos, como el mantenimiento de espacios democráticos de discusión, la incorporación al FA de todas las fuerzas no frenteamplistas del Encuentro Progresista y la Nueva Mayoría, la participación en las elecciones internas en las que votaron cientos de miles y la «unidad para defender al gobierno de las embestidas bagualas de la derecha».

Pero luego aborda sin medias tintas los problemas que tiene planteados el FA, y establece una primera preocupación y carencia: «No hemos podido movilizar gente

ni aun en los momentos críticos».

Especialmente recuerda que «la movilización social no es sólo para protestar, es también para apoyar y defender, sirve para consolidar y corregir, y es la gran herramienta que tiene la izquierda, que significa una ventaja comparativa inconmensurable con respecto a la derecha. No podemos permitir que desaparezca y asistir pasivamente a la transformación del FA en un mero partido electoral».

Plantea el peligro de esta falta de movilización y convocatoria, destacando: «Tanto las nuevas adhesiones como la base social histórica del FA deben ser ganadas como protagonistas del cambio en todas y cada una de las batallas políticas que se van sucediendo», y agrega que «es un error creer que están consolidadas de una vez y para siempre».

El balance atribuye esta situación a «graves deficiencias de conducción política, la falta de objetivos precisos para la etapa, la falta de un plan político de referencia y carencias en materia de iniciativa política».

Reconoce que «en algunas oportunidades, no supimos darnos el rol que se debía asumir, el hábito opositor nos paralizó, impidiéndonos una actitud proactiva».

Identificar y asumir los problemas es siempre el primer e imprescindible paso para resolverlos.

El documento, que además contiene propuestas para abordar su resolución, parece transitar por el buen camino y augura un Congreso con debate y sin concesiones, ni siquiera a la propia acción.

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