La unidad plural de la Alianza Progresista

LA ALEGRÍA del encuentro y del reencuentro con tantos compañeros y compañeras de cada uno de los departamentos fue la tónica dominante del I Congreso de la Alianza Progresista (Lista 738) que celebramos en la Casa de Andalucía del Parque Rodó en los días primaverales del viernes 28 y sábado 29 de setiembre. Un muy buen nivel de participación; un estrechamiento de los lazos de compañerismo entre los diversos sectores que confluyen en la Alianza; iniciativas políticas que emanaron del Congreso hacia el Frente Amplio del que somos parte indesarraigable, y hacia la sociedad. Tales fueron algunas de las razones del optimismo que grabó su sello en el Congreso, que además inició un camino nuevo en el relacionamiento entre los militantes aliancistas y sus dirigentes a distintos niveles, incluidos los que ocupan cargos de gobierno, y en el que habrá de persistirse para el mejor destino de esta fuerza política y para potenciar su contribución al fortalecimiento de nuestro Frente Amplio.

El Congreso se constituyó en un acontecimiento político significativo. Estuvo rodeado por la presencia fraterna de los ministros, entre ellos los que están en el ojo de la tormenta, como Marita Muñoz y Astori, de legisladores de diversos sectores frentistas, codo a codo con los ministros Lescano y Rossi, la viceministra Liliam Kechichian, los intendentes de Maldonado, Oscar de los Santos, y de Salto, Ramón Fonticiella, expresiones de las nuevas realidades que se han abierto paso en el interior del país. Se valoró el capital político que significa la presencia en nuestras filas del vicepresidente, Rodolfo Nin Novoa, que expuso el informe central en la noche del viernes. En la reunión se expresó esa peculiar amalgama que constituye la trama íntima de la Alianza Progresista, en la cual se agrupan sectores con trayectorias, concepciones ideológicas e incluso vínculos internacionales muy diferentes. Pero se logró plasmar la unión, en una única fuerza plural, de corrientes cristianas y marxistas, del nacionalismo progresista expresado en la corriente 78 de Nin Novoa, del grupo Pais originado en la Lista 99, de Identidades, que agrupa a afrodescendientes, y de diversos grupos departamentales, todos los cuales convergieron en la lucha por los DDHH a través del voto verde y en la defensa de las empresas públicas en el plebiscito de 1992. Con la particularidad adicional de que existían grupos cuyos integrantes pertenecían al Frente Amplio desde su fundación, como Confluencia Frenteamplista (Confa), y otros que formaban parte del Encuentro Progresista. Luego, en un proceso de unificación creciente, todos resolvieron pasar a integrar el Frente Amplio, y la misma decisión adoptó por su parte el Nuevo Espacio de Rafael Michelini, de manera que se arribó a la forma más abarcativa de unión de la izquierda, cobijando a todos bajo la bandera del Frente Amplio. La Alianza Progresista entregó su contribución a este proceso unificador.

Y en ello radica su fuerza. Es lo que palpamos a lo largo de los debates: la emergencia de una organización plural, cada uno de cuyos integrantes habla con su propia voz, pero confluyen todos en una visión común y similares aspiraciones de futuro.

Esa fuerza latente aún no se expresa cabalmente en el seno del Frente. En gran parte ello deriva –y ese sentimiento se expresó nítidamente– porque no se ha definido un método adecuado para multiplicar los encuentros, el intercambio de informaciones y las imprescindibles discusiones políticas entre los militantes y los dirigentes de la Alianza y de sus sectores, en particular aquellos que están abrumados por sus responsabilidades en el Poder Ejecutivo. El tema no es nuevo. Tampoco es exclusivo de Uruguay. Lo hemos visto en los países en los que la izquierda llegó al gobierno, que por suerte ya son la mayoría de América Latina.

En el Congreso se subrayó la necesidad de buscarle una solución, aunque sea a costa de sacrificio y de mucho trabajo. El propio Congreso fue un jalón importante en ese sentido. Quizá el más importante, porque como dicen los chinos, para recorrer mil li hay que dar un primer paso. Todo indica que se deberá seguir recorriendo ese camino. Que tiene dos vías: una por sector y otra de la Alianza en conjunto. Ambas imprescindibles, para que la Alianza pueda seguir siendo ejemplo de unidad en la diversidad.

La reunión tuvo lugar en una circunstancia política muy especial. En ejercicio democrático, el Presidente rindió cuentas ante el pueblo al promediar la mitad de su mandato. De ese mensaje sereno y austero se desprende que se ha realizado más obra a favor del pueblo y de sus sectores más necesitados que en cualquier otro período; y que en el tema de los derechos humanos, tan sensible a todos los uruguayos, asistimos a una reversión total, con logros de enorme significación, en un esfuerzo que persiste. Quizá por eso una oposición tan desorbitada como de vuelo corto ha lanzado un urgido SOS, reclamando juntar a todos los partidos para disputarle el próximo gobierno al Frente. No hay por qué ponerse nerviosos, y de eso también se habló en la reunión. Ya enfrentamos a esa conjunción el 31 de octubre de 2004, y los derrotamos a todos juntos, con el sistema electoral más injusto que existe en el mundo y que blancos y colorados impusieron a fórceps en la última reforma constitucional. Con el balotaje sólo lograron retardar en cinco años el acceso del Frente al gobierno.

Hoy, las encuestas dan 40% de aprobación al gobierno y 27% de desaprobación. Pero Nin exhibió los datos de los últimos gobiernos a mitad de mandato, que son los siguientes: Lacalle, 11% de aprobación y 66% de rechazo; Sanguinetti: 21% de aprobación y 47% de rechazo; Jorge Batlle: 11% de aprobación y 66% de rechazo. Tabaré Vázquez es el único con un saldo positivo, de más de 13%.

Pero hay más. El día de la reunión se conocieron los resultados de la encuesta de Factum sobre intenciones de voto. Dan 47% para el Frente, 31% para los blancos, 9% para los colorados y 1% para el P. Independiente. El 12% no se pronuncia. O sea que, suponiendo que los indecisos se distribuyen en proporción análoga, el Frente estaría llegando a 53,4% en primera vuelta.

Lo que no quiere decir que haya que dormirse sobre los laureles. Más bien lo contrario. Lo decimos, animados por la convicción de que el Frente de ningún modo llegó al techo. Puede seguir concitando la adhesión de más sectores ciudadanos, estén donde estén ubicados hoy.

La reunión mostró también el aumento de los márgenes de apoyo al Frente, sobre todo en los departamentos en que alcanzó el gobierno municipal. Por nuestra parte, ello significa comprometernos a fortalecer a la Alianza Progresista 738, para contribuir al engrandecimiento del Frente Amplio. Nos proyectamos a una campaña electoral en cuyo centro habrá que colocar las realizaciones del gobierno, y la necesidad imperiosa de prolongar su obra de bien común en un segundo gobierno del Frente Amplio. *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje