Qué dirá el Santo Padre de la derecha religiosa

L os conservadores tuvieron una crisis de identidad cuando la Guerra Fría terminó. Pero gracias al programa neoconservador, enmarcado en la tesis de Samuel Huntington sobre el choque de las civilizaciones, la ideología de esa estrategia de confrontación es revivida hoy bajo la forma del antiislamismo, con la derecha religiosa norteamericana como aliada.

Al igual que anteriores gobiernos republicanos, la derecha estadounidense trata de convocar a la presunta «mayoría olvidada» para fortalecer la estrategia de ocupación en Irak y la lucha mesiánica contra el terrorismo del gobierno de George W. Bush.

A fines de los años 60 y comienzos de los 70, el entonces presidente Richard Nixon apeló a lo que llamó «mayoría silenciosa» para oponerse a la creciente movilización contra la Guerra de Vietnam y el movimiento pacifista. Una década después, el presidente Ronald Reagan hizo que la «mayoría moral» del reverendo Jerry Falwell trabajara a su lado en apoyo de la guerra de baja intensidad de la Casa Blanca en América Central contra los grupos revolucionarios y los movimientos progresistas en Africa.

Durante el período previo y el posterior a la revolución conservadora republicana de 1994, que por primera vez en décadas dio a ese partido el control del Congreso estadounidense, el legislador derechista Newt Gingrich hizo que el reverendo Pat Robertson y la Coalición Cristiana de Ralph Reed instaran a los ciudadanos más conservadores a rebelarse contra el gobierno del demócrata Bill Clinton.

Ahora, bajo la égida del gobierno de Bush, el ex funcionario del gobierno de Reagan y activista conservador Gary Bauer lidera una nueva organización que aspira a contrarrestar a organizaciones liberales y a apoyar la denominada «guerra contra el terrorismo».

La Coalición de los Estadounidenses Olvidados (FAC, por sus siglas en inglés) está compuesta por veteranos líderes conservadores, entre ellos Don Wildmon, de la Asociación Estadounidense de la Familia; Robertson, de la Red de Transmisiones Cristianas; Paul Weyrich, de la Fundación Congreso Libre, y Tim LaHaye, coautor de la popular serie de novelas apocalípticas «Left Behind», y su esposa Beverly, fundadora de Mujeres Comprometidas por Estados Unidos.

Justo antes de que el general David Petraeus y el embajador estadounidense en Bagdad, Ryan Crocker, prestaran su testimonio ante el Congreso sobre la situación en Irak, la FAC emitió una declaración advirtiendo a los estadounidenses sobre las consecuencias «catastróficas» de una retirada del país árabe.

A muchos de los firmantes, que lideran organizaciones con millones de miembros, habitualmente se los asocia a campañas contra el aborto y a favor del matrimonio y la familia. Pero hoy se sienten también compelidos a manifestarse contra el reclamado cambio en la estrategia política internacional. Apoyan decididamente las aventuras del inquilino de la Casa Blanca. Al firmar la declaración, los conservadores religiosos están diciendo: «Sí, nos preocupamos por el matrimonio, la familia y los no nacidos, pero también por la seguridad nacional, la moral de nuestros soldados y mujeres y la guerra contra el terrorismo», afirman los miembros de la derecha recalcitrante. Un intento más de la extrema derecha, para ponerse a tono con la campaña militar del gobierno norteamericano, cuando la guerra en Irak huele a una estrepitosa derrota.

Este año, un círculo de dirigentes de la derecha religiosa se reunieron con Bush en la Casa Blanca para una actualización sobre la invasión a Irak. Ellos tienden a ver la guerra a través de gafas sectarias, con Estados Unidos liderando el camino contra el «islamo-fascismo», en una suerte de nueva cruzada que tiene el apoyo también de la derecha israelí. Hoy, cuando el mundo reclama el fin de la guerra de Irak y los liberales y pacifistas repudian la aventuras belicistas del presidente Bush, éste busca a viejos aliados que los ayudaron a llegar a la Casa Blanca.

Sin dudas, los neoconservadores religiosos también quieren usar la «guerra contra el terrorismo» para energizar la base de la extrema derecha adelantándose a las elecciones en Estados Unidos. Ellos necesitan algunos temas nuevos, además de las enmiendas constitucionales para prohibir los matrimonios entre personas del mismo sexo, el aborto y el rechazo a los inmigrantes. Los moralistas de la derecha religiosa, que elevan sus manos al cielo, apoyan la inmoral guerra que ha dejado a centenares de miles de muertos y mutilados. Qué dirá el Santo Padre… *

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