De acuerdo con el polo social demócrata
Históricamente, hagamos desde ya la precisión, el clásico batllismo de Don Pepe fue muy anterior en el tiempo a lo que hoy el mundo entero conoce como la socialdemocracia.
Vaya esto dicho al pasar, simplemente, como orgullosa muestra de la dimensión batllista, a propósito de una reciente nota de opinión –en esta misma página– escrita por Manuel Flores Silva.
Allí Manolo proponía, en el marco de lo que definió acertadamente como un impostergable debate de ideas al interior del Partido Colorado, la organización (ese fue el vocablo que utilizó) de un polo socialdemócrata en el seno del partido.
En ese orden de ideas, por nuestra parte, cuando hemos escrito y dicho públicamente que profesamos la concepción batllista de siempre, versión siglo XXI, por cierto que estamos pensando en términos socialdemócratas.
Y cuando hemos expresado, también públicamente ( LA REPUBLICA, 21 de abril de 2007), que no apoyábamos ninguna precandidatura (al tiempo de advertir con preocupación que los distintos sectores o precandidatos tan solo se disputan los segmentos a la derecha dentro del partido), implícitamente, también estábamos imaginando, soñando, la conformación de un espacio socialdemócrata, auténticamente batllista.
Por eso, convencidamente, nos apresuramos a adherir a la inquietud de Manolo; que por otra parte, nadie tenga la menor duda, es la inquietud de muchos colorados.
Efectivamente, en el Partido Colorado, como ocurre con las grandes colectividades políticas de todo el mundo que contienen diversas alas partidarias (alas partidarias que el partido siempre mostró pero que fue perdiendo a manos de un absurdo fenómeno de concentración, y que deberá recuperar para volver a ser opción de gobierno) el debate interno deberá darse entre las fuerzas u orientaciones más conservadoras, aun neoliberales, y las visiones socialdemócratas, en nuestro Uruguay, simplemente batllistas.
La suerte de ese debate interno marcará a fuego el futuro político y electoral del partido. Apostemos fuerte, pues, a la visión batllista.
Ahora bien, en una línea general de coincidencia con la nota de referencia, tenemos algún matiz con Manolo, a saber:
Es rigurosamente cierto que, hoy por hoy, «donde nos descuidemos, hay más precandidaturas que votos». Pero, ¡bienvenidas las precandidaturas! Todas las precandidaturas, las que ya están y las que vendrán.
Sencillamente, porque luego de que las pasadas elecciones nos llevaran a la mínima expresión electoral de la historia, hoy más que nunca hay que alentar a cada colorado que quiera levantar bien en alto la bandera y encolumnar un esfuerzo partidario.
Por lo tanto, bienvenida también la precandidatura del doctor Pedro Bordaberry.
No creemos, entonces, que la candidatura de Bordaberry «le reste votos al Partido Colorado» (por más que, dada su procedencia política, se sitúe a la derecha y se trate de una candidatura conservadora), por el contrario, sumará muchos votos que quizás, de otra manera, tendrían destino fuera del partido.
Sí creemos, con Manolo, que «la candidatura conservadora tiene techo bajo». Es más, si el Partido Colorado comparece a la elección con ese tipo de candidatura, que no le es fiel a su historia de partido de masas, quedará reducido, otra vez, a una expresión y representación meramente testimonial o marginal.
Por eso, vayamos a una visión profundamente batllista. *
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