El mundo al revés, como dijo el Presidente

Jorge R. Bruni

Primero fue el huevo o la gallina? No recuerdo quién se preguntaba tiempo atrás si los medios de comunicación reflejaban la realidad o la modelaban.

Cualquiera sea la respuesta, lo cierto es que día a día, miles de palabras e imágenes legitiman realidades sociales que nos apabullan por trágicas.

Sorprendentemente, otras veces las palabra o imágenes brillan por su ausencia. Se ocultan o deforman realidades dramáticas por la salvaje desigualdad que encierran.

La ilusión, medios de comunicación mediante, de que estamos informados de todo lo que pasa en el país y en el mundo, es nada más que un espejismo. En realidad se trata de una profunda ignorancia. Nos enteramos de muy poca cosa. En este mundo alienado suceden cosas realmente sorprendentes. Hace unos meses pude observar directamente en la hermosa Copacabana de Rio de Janeiro, a uno de esos personajes que los uruguayos llamamos «bichicome «. Dormía bajo el pórtico de un lujoso edificio. ¡Sorpresivamente fue despertado por el timbre de un teléfono celular que extrajo de sus raídas ropas! ¡La Biblia junto al calefón, diría Discepolín!

Claro, la telefonía celular es un sector estratégico. Basta preguntarle a nuestros prohombres que nos malgobiernan. ¡Si se aplicaran los mismos criterios para la alimentación!

El sector rural es estratégico

Porque, ¿qué duda puede existir que en un mundo donde la pobreza y el hambre campean, el sector rural del cual provienen fundamentalmente los alimentos se transforma en un sector estratégico esencial.

Algunos números nos ilustran. Según la OIT, en el mundo existen unos 1300 millones de trabajadores rurales, de los cuales unos 120 millones están en A. Latina, habiéndose reducido en los últimos 20 años a la mitad.

El 50% de la población rural latinoamericana está afectada por la pobreza.

Uruguay no es ajeno a estas tendencias. En el período 1985-1996 la población rural disminuyó un 20%. Abandonaron el área rural más de 73.000 personas. Impresionante.

En los 7 años transcurridos entre 1992 1999, los salarios rurales perdieron un tercio de su valor. Ya en 1992 se había comprobado que más del 50% de la población rural estaba debajo de la línea de pobreza. Más de 17.000 familias de productores, y más de 22.000 hogares de asalariados rurales.

Desde 1970 a 1990 dejaron de existir el 43% de los predios menores de 50 hectáreas.

En el año 1998, el 25% de los trabajadores rurales no tenían cuota mutual. A lo que hay que agregar que, los que la tenían, no podían atenderse por no poder pagar tiques o no tener posibilidades de trasladarse al lugar de atención.

En el mundo, los trabajadores rurales encabezan generalmente las estadísticas referidas a accidentes de trabajo. Tienen más del doble de posibilidades de morir por dicha causa. Uruguay refleja exactamente tal tendencia.

Lo dice el director de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO), Jacques Diuf: la malnutrición alcanzará el 30% de los países en desarrollo para el año 2015.

Un ex director (1) había dicho años atrás, que la escasez de alimentos no está provocada por el déficit de la producción agrícola sino por la falta de distribución equitativa entre las naciones y entre los habitantes de cada país.

Sin embargo un Premio Nobel de Medicina de 1986 (2) denuncia que: «es criminal destruir enormes cantidades de alimentos sólo para satisfacer la necesidad del mercado de mantener precios altos»

¡Qué mundo loco! El señor sol iluminando la noche y la señora luna en pleno día!(3).

Regresión rural

Hace una semana escribíamos acerca de la regresión tributaria conservadora, reaccionaria, que se venía operando en el sector rural. Desde 1995-1996, los trabajadores rurales están aportando al BPS un 80% más que en los años anteriores. En cambio, el sector patronal, exoneraciones y reducciones mediante, aportó unos

Agregábamos que desde 1996 se estaba produciendo la redistribución de riqueza del subsector agrícola al ganadero, de las pequeñas a las grandes extensiones de tierra, de los que producen tecnificadamente a los que lo hacen tradicionalmente. En tales circunstancias, recordamos todas las dificultades que han tenido los trabajadores rurales en la lucha por mejores condiciones de trabajo y de vida.

Pedirle al patrón que me afilie a la caja es lo mismo que decirle, arrégleme la cuenta que me voy, denunciaba un conocido dirigente sindical de Sordydesa.(4)

Hace unos años era ministro de Trabajo el Sr. Hugo Fernández Faingold. Se le ocurrió actualizar el estatuto del trabajador rural. Fue acusado de «marxista» por el inefable Dr. Eduardo J. Corso.

Víctimas de una discriminación irracional, los asalariados rurales siguen luchando por tener derecho al seguro de paro.

En este mundo donde las grandes cadenas abastecedoras se comunican, redes mediante, con sus clientes virtuales, aquí nomás, pasando el puente del Santa Lucía, el campo se está despoblando.

Con el panorama descripto, del que no se ocupan demasiado los grandes medios, ¿cómo no explicarse entonces que desde 1985 a 1996, 18 uruguayos por día hayan abandonado el campo? Impresionante, una vez más.

(1) Edouard Saouma.

(2) Rita Levicini

(3) Citado por Eduardo Galeano.

(4) Segundo Rodríguez, dirigente del Sindicato de Obreros Rurales y Destajistas de San José. Sorydesa.

* Integrante del Equipo de Representación de los Trabajadores en el BPS.

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