Cuatro mil jóvenes y adultos se están alfabetizando
El pasado lunes 24 comenzó la segunda etapa del Programa de alfabetización «En el país de Varela, yo sí puedo», y comenzaron sus clases, en todo el país, cuatro mil alumnos atendidos por 226 maestros.
El acontecimiento no tiene precedentes en la historia contemporánea del país.
La educación de adultos, siempre acotada por magros recursos, no atendía las necesidades de alfabetización.
La iniciativa, tomada por el Mides y acompañada por la ANEP a través de un convenio, desarrolló una etapa inicial, de pilotaje, a partir del 19 de marzo y hasta el 30 de junio, con la participación de siete maestros/as, que atendieron a 169 protagonistas en Bella Unión, Artigas, Melo, Toledo, Las Piedras, Cerro y Casavalle.
Los resultados de la evaluación cognitiva aplicada por el Programa de Educación de Jóvenes y Adultos de la ANEP señaló que el 85,1% progresaron en sus aprendizajes de lectoescritura y cálculos matemáticos sencillos (132 alumnos) y que el 95,8% se mantuvo asistiendo hasta la culminación de los actos. De los 169 ingresados al programa solamente siete no pudieron continuar los estudios.
Ante estos positivos resultados se comenzó la segunda etapa.
Corresponde señalar:
La alfabetización no es el fin último, sino el principio del proceso que posibilitará que el pueblo uruguayo avance en su educación. La Constitución establece la obligatoriedad de la Educación Básica (6 años de primaria y tres de secundaria llamada básica) y eso es para todos los habitantes del Uruguay y no sólo para un sector privilegiado. Cuando decimos «el derecho a la educación es para todos y durante toda la vida», estamos diciendo que la obligación de la sociedad, y naturalmente su gobierno, deben crear las condiciones para cumplir este mandato ético y constitucional.
Los jóvenes y adultos alfabetizados deben seguir estudiando el año próximo para superar los cursos de Primaria y Secundaria básica.
La ANEP deberá crear cientos de cargos en educación de jóvenes y adultos en 2008 y 2009.
Como la ANEP no tiene varita mágica, este compromiso es de todo el gobierno y deben otorgarse esos recursos, sin rozar el funcionamiento de los otros sectores de la educación, y sin acotar las retribuciones salariales de los educadores y funcionarios de la enseñanza.
Finalmente, destacamos dos virtudes particulares de este programa, que hacen realidad el pensamiento artiguista de que «los más infelices sean los más privilegiados»:
–Los protagonistas del programa son ciudadanos que pertenecen a la clase más pobre del país, atendidos por el Panes.
–Se realiza en todos los departamentos del país, llegando a pequeños poblados donde no se habían realizado nunca tareas educativas para jóvenes y adultos. *
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