Crecimiento demográfico: tarea primordial
Este tema que abordo hoy, esencial en lo que respecta a todo aquello que se plantee un país para desarrollarse en todos los terrenos, merece un análisis somero, que intentaré realizarlo enfocando algunos aspectos primordiales de lo que creo serviría para el nuestro.
Ante todo, aclarar que no es mi intención incentivar a traer niños al mundo solamente para poblar un territorio que se encuentra vacío por diferentes motivos y que es urgente revertir esa situación. Para ello pienso que la información sobre el sexo es esencial para nuestra juventud, ya sea en su hogar como en su paso por la enseñanza primaria y siguiente.
Es muy común ver en nuestra ciudad, en el interior también, parejas muy jóvenes (15 a 20 años), con dos o más hijos. Y creo que se ha tomado como una cuestión de «estatus» que así sea. Y estoy en desacuerdo. ¿Por qué? Porque creo que a esa edad todavía no estamos desarrollados culturalmente, económicamente y mucho menos conscientes de la responsabilidad de llevar sobre los hombros tremenda tarea: criar, educar y demás, respecto de nuestros hijos. Ya que es una etapa de la vida del ser humano que no permite pensar en los demás, sino en uno mismo, para poder lograr objetivos. Con lo que planteo no pretendo decir que se debe controlar la natalidad.
La educación, factor primordial, como decía anteriormente, para que el desarrollo sea efectivo y podamos tomar por el camino correcto, es desde la tierna infancia importantísima. Desde que escuchamos a nuestros mayores y comenzamos a «grabar en el disco duro» de nuestra memoria y aprendemos a expresarnos, estamos adquiriendo enseñanzas. Por ello en nuestros hogares es donde se establecen las primeras pautas para el resto de la vida. La enseñanza primaria es la segunda etapa. Allí debemos adquirir los conocimientos esenciales para nuestro futuro. Pero, no creer que los que allí imparten los conocimientos son los que nos van a dar todo lo que necesitamos. Es fundamental acompañar a ello con el respaldo de nuestros mayores responsables: los padres.
Por eso decía que la edad es fundamental para afrontar la responsabilidad de tener la satisfacción enorme (así lo considero), de traer hijos al mundo. Y quizás lo que afirmamos en los párrafos anteriores, es lo que lleva a tener altos índices de interrupción ilegal de embarazos, tema este que merece un tratamiento especial.
Pero no solamente tengo que explicar por qué estoy en contra, sino marcar con énfasis algunos aspectos que no pueden ser dejados de lado para que la tarea de poblar este país sea certera. Y considero que la elemental es llegar a una estabilidad económica que permita que nuestros jóvenes no consideren como una alternativa primaria conseguir un pasaporte para emigrar y pensar en un futuro lejos de nuestras fronteras y sus familias. Para lograr esa estabilidad, debemos todos (dirigentes y los que no lo somos), dar prioridad a aspectos esenciales, y uno de ellos es que nuestro país vuelva a tener ocupación plena. ¿De qué forma? Que nuestro campo, vital para el desarrollo por su importancia ya que sus productos (agrícolas y ganaderos) son pilares en nuestra economía, permitan no dejarlo despoblado, como ha sucedido en las últimas décadas. Volver a desarrollar las industrias que hubo en estas tierras. Lógicamente, para ello debemos aceptar algunas condiciones (sin dejar de ser soberanos), con la llegada de inversiones del exterior, que nos permitan lograrlo. Una de las alternativas que nos dan, y nos daría un futuro promisorio, es el turismo. Es esencial su desarrollo, que se viene incentivando últimamente, ya que contamos con elementos extraordinarios para atraer visitantes de todo el planeta.
Recordemos que este país está insertado estratégicamente en el hemisferio Sur. Que cuenta con posibilidades de tener un papel importantísimo (que en parte ya se cumple), en la región, con puertos de aguas profundas en diferentes puntos cardinales. Con ello podemos dar servicios a todos aquellos buques de transporte de gran calado con mercaderías hacia otras regiones. Por lo tanto, es vital tomar este tema con la seriedad que ello merece.
Lo expresado en los últimos párrafos nos va a permitir lo que encabeza esta nota. Es decir: que nuestros habitantes logren desarrollarse como seres humanos, en paz, y lograr formar familias felices sin tener que pensar en emigrar.
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