No todo está bien hecho
El gobierno ha puesto énfasis en los últimos meses, en señalar los aspectos más salientes en cuanto a logros de la administración en estos dos años y medio de gestión. Ante los embates constantes de una oposición que no repara en analizar dónde y cuándo se ha generado la mayor parte de los problemas que aún hoy sufre la mayoría de los uruguayos, los responsables de la conducción del país se han autoacusado de no haber prestado mucha atención a la difusión correcta de los aspectos más positivos de una gestión que ellos creen es muy diferente a las anteriores. Está bien, porque el pueblo que es el destinatario de esa información, necesita no solamente que la oposición señale lo que estima está mal hecho por parte de los gobernantes, sino que estos a la vez, informen lo que piensan que está bien y también, que no desinforme sobre lo que está mal o lo que no ha podido o querido hacer.
El tema de las jubilaciones y pensiones es uno de los que se ha pretendido dejar bajo la mesa, tal vez con la intención de que se conozca lo menos posible y como es un tema trascendente que afecta a mucha gente, la que vive pendiente de las decisiones que en este aspecto se puedan tomar por parte de las autoridades, no entra en la difusión masiva de la nueva política de información que el Poder Ejecutivo está empleando para hacer conocer los aspectos positivos del nuevo gobierno, quedando por cuenta de la devaluada prédica opositora el señalamiento de las carencias que en este rubro ratifica el actual equipo gobernante.
Cuando se ha referido al tema, el gobierno toma como hecho muy positivo que las pasividades desde el 1º de marzo de 2005, no se han deteriorado. Sin dudas que solamente este hecho concreto, más allá de que sea verdad, no alcanza. Es más, ello denuncia una deuda contraída con la sociedad por este gobierno desde que el Presidente actual reconoció desde antes de asumir, que «llegar a viejo en este país es una condena». El Presidente Vázquez revalidó ese convencimiento en su discurso de asunción. Sin embargo, el deterioro de las pasividades, que llegó a un 30 % en diciembre de 2006 tomando como referencia los valores constantes de julio de 1999, no han evolucionado durante este gobierno en la medida necesaria que supondría que los jubilados y pensionistas, no iban a estar cobrando ocho meses en 2007 de los doce meses que cobraban en 1999.
Las manifestaciones del Ministerio de Economía de que las pasividades no iban a tener más ajuste que el mínimo que marca el artículo 67 de la Constitución no está en consonancia con lo que piensa el Presidente Vázquez, dado que llegar a viejo sigue siendo una condena. Tampoco piensan como el Presidente las autoridades del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, dado que sostienen que las jubilaciones pueden sostenerse en un mínimo de $ 1.630 y que «gradualmente» durante un próximo gobierno, se podría mejorar la situación.
Aquí hay dos alternativas: o el Presidente Vázquez no expresa un verdadero sentimiento cuando manifiesta que «llegar a viejo en este país es una condena» o hay dos ministros que hacen mal los mandados que les encarga el Presidente.
Los hechos denuncian que a fines de agosto, los resultados del poder de compra de las jubilaciones es un 1 % (uno por ciento) mayor a la inflación acumulada desde febrero de 2005, cuando asumió este gobierno. En este período no hubo deterioro de las pasividades, pero, ¿es que los jubilados y pensionistas no tienen derecho a mejorar sus condiciones de vida? ¿Es que
un gobierno comprometido a solucionar aunque sea en parte de los problemas acuciantes de una pobreza ya histórica estima que con los más viejos ya está solucionado problema con un 1% de recuperación del 30 % que está pagando hace años? ¿No se han enterado que solamente en el correr de este año los pasivos han pagado hasta el 30 de agosto nada menos que 46 millones de dólares de la inflación que el Ministro Astori dice que «no existe»?
La negativa de devolverle la Prima por Edad que la dictadura les quitó a los jubilados del Banco de Previsión Social mayores de 70 años, sigue siendo una deuda con los trabajadores de ayer que no se olvida, máxime cuando se mantienen privilegios desmedidos con otras cajas a las que Estado sostiene totalmente.
No haber resuelto favorablemente una jubilación mínima de 3.200 pesos, valor de 2 Bases de Prestaciones Contributivas, equivalentes a un Salario Mínimo Nacional o al 10 % de una Canasta Familiar es otra de las omisiones de este gobierno para con la sociedad. No acceder al adelanto del 5,5 % de adelanto al 1º de julio a todas las pasividades, significa sumergir aún más en la pobreza a los 335.000 pasivos que cobran menos de $ 4.908, que son el 60 % de los beneficiarios de jubilaciones y pensiones del BPS.
Seguimos pensando que es bueno divulgar en forma eficiente todo lo bueno que haga el gobierno, lo que sin dudas ayuda a que la población tome conciencia de su preocupación por la gestión, pero también creemos que quienes generaron un derecho, trabajaron gran parte de su vida y a la vez generaron mucha de la riqueza que nunca vieron pasar ni cerca, deben ser oídos y contemplados en sus justos reclamos, los que no se arreglan con un caramelo. *
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