Los jubilados también firmamos

Washington Lauría

Porque nos siguen engañando. Porque los elegimos para gobernar un país, y no para manejar ambulancias legislativas de urgencia. Porque no ganamos una. Porque todo lo que votan es contra nosotros. ¡Cómo no le vamos a firmar! Si lo unico que quieren urgente, es que no molestemos.

Igual tenenos reservas morales como para volver a poner nuestra firma y ponerles el dedo también.

Juntaron muchas cosas en una sola ley, y la votaron tan rápido, que hay muchos de nosotros que no sabemos las consecuencias que deberemos enfrentar, y hasta creo que la mayoría de los obedientes diputados votantes, tampoco saben mucho del verdadero contenido, que los obligó a la urgente consideracion de este engendro bicolorante.

Los veteranos ya estamos firmando, porque nos damos cuenta de que esta ley no soluciona la terrible falta de trabajo, ni le otorga viviendas a los que las necesitan. ¿Urgencia de qué? Si los asentamientos ni figuran en el articulado, ¡ni hablemos de la salud! Con nuestros ingresos, ya no podemos pagarle a nadie, a un hospital o una policlínica y menos a una mutualista, y ¿les parece, senores legiladores, que esto no es urgente?

Si le hubieran tirado algún peso al Clínicas, pero ni eso, era más urgente preocuparse por la mosqueta o reglamentar la cédula de identidad.

Los jubilados firmamos porque somos uruguayos y no queremos perder nuestras cosas. Porque Conaprole es uruguaya, y si aplican esta ley, ya nadie podrá comprar ni un litro de leche. Tampoco queremos pagar 2 veces la cuenta de la luz, ni a la UTE ni a la Intendencia.

¡Qué rápidos los economistas! Si los intendentes no cumplen, que pague Juan Pueblo. Seremos viejos, pero no idiotas.

Firmamos porque algo que camina bien, no lo podemos regalar. Si queda algún nacionalista verdadero, nunca permitirá extranjerizar Ancel, como insiste algún testarudo compatriota.

Otro regalo entregado en bandeja es el puerto de Montevideo, que es ambicionado por varias empresas foráneas, que hace tiempo están gastando en coimas para adueñarse de él.

Si los actuales trabajadores analizaran cada uno de los artículos dedicados a las AFAPs, se darían cuenta que los inventores de esta ley le aumentaron las facilidades a ellas, como para no tener ningún respaldo en caso de restituir la plata que les están sacando.

Por eso, también, los jubilados queremos decirle a nuestros hijos y nietos que cuenten con nuestras firmas, para protegerlos contra ese despojo disimulado.

Ni el ferrocarril se salva, y los que supimos conocerlo, debemos luchar para resucitarlo.

Capaz que a esta altura, a alguien que tenga dudas, le sugiero que reflexione y que piense que firmamos para que no se nos vayan nuestros muchachos. Está en nosotros parar esta sangría, por eso debemos firmar cuanto antes.

Y lo hacemos en cumplimiento de lo que indica la clara y respetable letra de nuestra Constitución.

Con ella, ni ofendo, ni temo.

Firmando este referéndum, los jubilados estaremos tranquilos de que no podrán anularlo, porque ante cualquier duda en la firma, aparece nuestro dedo pulgar derecho, para reafirmar nuestra voluntad.

Si existe alguien que está conforme con la realidad que vivimos, que no se ensucie el dedo, pero, nosotros los jubilados estamos decididos a que se convoque a la ciudadanía y se logre anular cada uno de los artículos cuestionados.

Las urgencias son otras, sólo el pueblo las conoce, será necesario que los legisladores urgencistas se informen mejor.

* Dirigente de Onajpu

 

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