Organizando el diálogo

Contemplar las palabras sobre el papel escrito, medirlas, tomar su peso, valorarlas y transportarlas al sitio que reclaman su participación, para provocar un cambio en el anhelo o en la necesidad que reclama la ausencia de esperanza, o la porfiada realidad que golpea al excluido de aquel derecho que no llega, es y será la intención de quienes porfiadamente buscamos palabras que contagien la construcción de espacio, que incluyan, involucren, hagan sentir y conviertan a los más necesitados en actores reales de sus propias conquistas, que deberán aprender a amasarla desde su propia experiencia, desde su lugar de militancia e irradiar cual espiral a su primer circulo de contacto, el involucramiento real de la masa de trabajadores o desamparados a quienes dirigimos nuestros actos.

Por aquello de que según vive el hombre así piensa, es que invitamos a participar a las jornadas de debate y constatación de opiniones hacia el 2° Congreso del Pueblo, así como a tomar parte de la discusión abierta sobre la realidad que golpea a cientos de miles de familias uruguayas, de cómo y dónde están condenados a vivir por la crisis y falta de políticas de inversión para la vivienda.

La defensa de los derechos, la búsqueda de parar su pérdida, así como revertir la pisada, deberá en primer lugar, privilegiar la organización consciente de quienes lo reclaman y a partir de ahí, generar acciones y movilizaciones que apunten a lograr actos de reparación, por parte de quienes tienen la responsabilidad y deben atender la deuda social postergada y postrada, por aquellos que sólo ven la deuda financiera como inmortalizados, encandilados por efectos de los lobbies y almuerzos empresariales, recepciones de Embajada o inauguraciones de galerías puntaesteñas.

Por ello y en oposición a la implantación del «cambio posible», cual marca registrada oficialista, es que discutiremos y resolveremos los cooperativistas en la ciudad de Bella Unión, los días 15 y 16 de setiembre, un plan de acciones hacia el «cambio necesario» con miras a la realidad, aquella que el Presidente Tabaré Vázquez en el segundo Consejo de Ministros, les indicó a las familias de «Las Láminas», que el camino para revertir la desigualdad y exclusión en que se encontraban era mediante el acercamiento con Fucvam, como vía de encauce de sus necesidades.

Sin lugar a dudas que esa actitud buscaba organizar el caos de pobreza que presenció, y apostó, no sólo a una forma de amontonar pobres «prolijamente» como ofrecen otros planes y en los cuales la gente no consigue mantener una organización permanente, pues estos, luego de la conquista del techo, no visualizan ni concretan que hay que continuar alerta, pues el techo no asegura un plato de comida, o sólo que entiendan o piensen que los ladrillos se comen.

No, el techo, el alimento, la salud, la educación y el trabajo, van a ser más y mejor si privilegiamos la organización de la gente, como elemento que permitirá espacios de participación conscientes y ordenados, que potenciarán la concientización y comprensión de la necesidad de que «el abajo se mueva», para lograr hacer que tiemblen las raíces de los árboles.

El Congreso del Pueblo, así como esta Asamblea Nacional, nos permitirá ponernos de cara allí donde la mortalidad infantil causó indignación nacional, pues alcanzó cifras comparables a los pueblos africanos, y ver así cómo constatar sin flashes televisivos de propagandas dulces, los dientes apretados de la amargura de quienes ven la vivienda como a aquellos que los hicieron ver espejos de colores, no percibiendo la implantación de un sistema que no los elevaría en conciencia ni en derechos.

Ante esto, nuestro objetivo será una tarea y acto de concientización, que privilegiará la organización en una coyuntura llena de contradicciones, producto principalmente de un ministro de Economía que cuando las mayorías hablamos de intercambio latinoamericano sigue promoviendo acciones pro TLC, en las narices de todos y sin consulta, así como atacando al pueblo venezolano y a su Presidente Chávez, aduciendo un estilo confrontativo. Nos preguntamos, ¿el de Bush en Irak cómo se llamará, o en Guantánamo, o en Afganistán, etc.?

Por estas y muchas razones más, es que ante tamaña confusión organizada, debemos anteponer la organización de quienes estamos organizados, a coordinar con otras organizaciones sociales a parar la mano. *

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