La reforma tributaria y el papel de la oposición

Escrito por: EDUARDO RIOS

Viernes 17 de agosto de 2007 | 3:58
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Esta semana, el P. Nacional hizo pública su intención de interpelar al ministro Astori por la entrada en vigencia del nuevo sistema tributario y su impacto sobre la clase media.

Más allá de que el propio ministro ha dicho claramente y en más de una ocasión que este formato no es el definitivo del sistema tributario, sino que se le irán haciendo mejoras a saber: aumentando la cantidad de las deducciones posibles, disminuyendo aun más el IVA y otros impuestos, etc. Lo que más novedoso resulta, es que ahora integrantes de los partidos que durante los últimos 15 años mantuvieron un sistema tributario que gravaba los ingresos de una mayor cantidad de la población, esgriman el argumento de la “defensa de la clase media”.

El Impuesto a las Retribuciones Personales ­IRP- fue reimplantado por el gobierno del doctor Lacalle en el marco de la política fiscal de ajuste fiscal que impulsaba. Ese IRP establecía 3 franjas de tributación: 3,5% para salarios menores a 3 salarios mínimos, 5,5% para salarios entre los 3 y los 6 salarios mínimos, y 7,5% para los salarios superiores a los 6 salarios mínimos.

Posteriormente, dicho impuesto sufrió modificaciones, más bien leves, pero en lo sustancial fue mantenido por los gobiernos que siguieron al del doctor Lacalle.

No voy a entrar aquí a consideraciones sobre qué es y cuántos son los integrantes de la “clase media”, cuyos intereses ahora los partidos de oposición dicen defender. Primero que nada, por un problema de extensión, y segundo, porque estudios al respecto, muchos y muy buenos hay en la Universidad de la República.

En un interesante y valioso trabajo realizado en el año 2002, Lagomarsino y Grau realizaron un pormenorizado trabajo de análisis referido a la estructura tributaria nacional y cómo incidía en la distribución del ingreso:

 

IVA IMESI IRP Total

Decil 1 9,1% 1,6% 0,6% 11,3%
Decil 2 8,2% 1,3% 1,3% 10,7%
Decil 3 7,7% 1,5% 1,4% 10,6%
Decil 4 7,3% 1,6% 1,6% 10,5%
Decil 5 7,1% 1,5% 1,8% 10,4%
Decil 6 6,5% 1,4% 1,8% 9,7%
Decil 7 6,9% 1,6% 2,1% 10,5%
Decil 8 6,7% 1,4% 1,9% 10,0%
Decil 9 6,5% 1,4% 1,7% 9,6%
Decil 10 5,7% 1,3% 1,3% 8,3%

Podemos ver, claramente entonces, cómo el sistema tributario anterior resultaba claramente regresivo, ya que no tenía en cuenta las diferentes capacidades contributivas de los sectores de la población. Basta ver la diferencia que representaba entre el porcentaje de ingresos de los hogares de menores ingresos (el decil 1) comparado con el de mayores ingresos (decil 10). O como tributaba mucho más por concepto de IRP un hogar de ingresos medios-altos (decil 7) que el de mayores ingresos.

Con el actual IRPF, quedarán exonerados de aportes muchos compatriotas que antes debían pagar el IRP, y muchos otros pagarán menos o montos más o menos equivalentes.

Parece llamativo, por otra parte, que si antes no tenían problemas en que los jubilados pagaran IRP, ahora hayan descubierto “repentinamente” que las jubilaciones no son una renta y auspicien la presentación de recursos de inconstitucionalidad contra el IRPF.

Un interesante análisis del BPS, el cual puede ser encontrado en su página de Internet, muestra en un mapa cuál será la incidencia del IRPF en todo el país por departamento. Montevideo será el departamento en que más trabajadores pagarán más por concepto de IRPF que por el anterior IRP: un 38% de los trabajadores tributará más, eso nos deja a un 62% que pagará menos o igual. En términos absolutos, eso implica que 487.000 trabajadores se verán beneficiados directamente en la capital.

Mientras que en el Interior, menos de un 20% del total de los trabajadores pagarán más con el IRPF, y se concentrará sobre todo en los departamentos más ricos y desarrollados. En Lavalleja, por ejemplo, apenas 294 ­el 8%- tendrá una quita superior a la del IRP, mientras que en Maldonado ese porcentaje sube hasta el 29%.

Dicho de otro modo, el IRPF aparece como un impuesto territorialmente “justo” también.

Algunas opiniones críticas a la reforma tributaria han sostenido que castiga al “exitoso” y premia a quienes no se esfuerzan, a los haraganes.

Es una interesante teoría esa del “exitoso” vs “perdedores” en la sociedad. Resulta bastante parecida al darwinismo social, aquella teoría social que planteaba la traspolación de la supervivencia del más apto al terreno de la vida social del Ser Humano, y que había razas “superiores” e “inferiores”.

El propio Darwin aborrecía esta teoría, por considerarla ramplonamente simplificadora de la realidad social.

Hoy en día, parece que el “éxito” pudiera medirse según variables cuantitativas de tipo económico, fundamentalmente aquellos que miden el ingreso y la capacidad de consumo. Como si otros logros, menos tangibles no pudieran o no debieran ser tenidos en cuenta.

El problema, es que entre los “perdedores” que esta cosmovisión crea, se encuentran individuos, seres humanos que tienen tanta contracción al trabajo y tantos deseos de superación como los que posiblemente hay entre los considerados “exitosos”. O, que también considera más “exitoso” a un portero de un banco público que a una maestra o a un agente de policía.

En la campaña política prometimos reformar el sistema tributario regresivo que teníamos, creando el impuesto a la renta de las personas físicas y disminuyendo progresivamente los impuestos indirectos al consumo, para que se cumpla aquello de que “pague más, quien gana más”.

Lógicamente, no podremos lograr eso de un día para otro. Será una construcción, que dependerá mucho del proceso de acumulación que podamos ir alcanzando y construyendo. Pero vaya si este es un primer paso en la dirección de esa sociedad integrada, justa y equitativa que pretendemos construir. *

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