El desfinanciamiento del BPS
Según se informó ayer, y de acuerdo con los cálculos efectuados por los equipos de representantes sociales en el Banco de Previsión Social, el organismo dejaría de percibir 81 millones de dólares en los próximos tres años y 44 millones de dólares anuales a partir de 2004.
Son cifras nada desdeñables que no ingresarán a las ya exhaustas arcas del BPS, en virtud de la reducción de aportes patronales de las empresas estatales decretada recientemente por el Poder Ejecutivo.
Como bien reflexionaba el representante de los pasivos, señor Luis A. Colotuzzo, el sistema ideado por los tecnócratas, fieles cumplidores de las recetas neoliberales, tiende a que la seguridad social pública se financie exclusivamente con los aportes de los trabajadores.
Se trata de un paso más en la senda de las privatizaciones y de la paulatina desaparición del Estado, que parecen ser la gran y única meta que se ha fijado el gobierno.
Tenaces, tozudos, los gobernantes imbuidos del neoliberalismo más recalcitrante, y en nombre de la modernidad y de la globalización, se han propuesto destruir un sistema que costó varios decenios construir.
Está demostrado que el mercado –cuyo dinamismo para el crecimiento económico tonto sería negar– es incapaz, empero, de regular el funcionamiento y el desarrollo armónico de una sociedad.
¿Alguien puede sensatamente pensar que puede dejarse librado a las leyes (feroces e inhumanas) del mercado el funcionamiento de la seguridad social? ¿Es justo que se esté dispuesto a subsidiar a los patrones mientras los aportes obreros se mantienen intocados?
¿Por qué hay que aceptar que la solidaridad es enemiga del desarrollo y del crecimiento?
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