Escrito por: MILTON A. RAMIREZ - Miembro del Centro de Estudios de Asamblea Uruguay.
La energía eólica ha sido tema de muchas notas de prensa. También lo ha sido de muchas cartas de lectores de este matutino y de muchos otros medios. Existe una idea generalizada, un tanto ingenua, de que la energía del viento es gratis o de costos mínimos.
Muchas veces se argumenta que en países como los del primer mundo, básicamente los europeos y los EEUU, se ha producido un gran desarrollo de esta modalidad de generación por las razones antedichas.
La energía eólica no es gratis. Para captar la fuerza de los vientos y convertirlos en electricidad se necesita la suma de obras civiles más equipamientos con componentes muy complejos y a eso se debe sumar un conjunto de conexiones que permitan que los molinos se integren a la red eléctrica existente.
Los estudios sobre el comportamiento de los vientos han avanzado mucho en el mundo y una conclusión importante es que su predictibilidad surge de un período de estudios y mediciones del orden de los 18 meses y que, luego de ello, se puede confiar en el potencial anual de energía. Si se compara con el comportamiento de un río y su cuenca, la diferencia es enorme, ya que la predicibilidad implica mediciones de entre 30 y 50 años.
En resumen, se puede decir que la generación hidráulica es muy confiable y predecible en el corto plazo y la energía eólica es muy confiable en el mediano plazo. Estas escalas de tiempo favorecen su complementación.
La viabilidad económica es una cuestión clave para que esta fuente renovable se pueda desarrollar. Hoy sabemos que el costo de instalación de un molino es de casi U$S 2.000 por MW instalado, sabemos que la amortización de esa inversión sólo es pensable en una escala de 15 a 20 años y sabemos que el costo medio de la energía generada está en el orden de los U$S 90 el MW/h.
Uruguay tiene un potencial eólico que ha sido medido con certeza sólo en la Sierra de los Caracoles en Maldonado. Hoy se están instalando en todo el país medidores de vientos –anemómetros– aprovechando la altura de las torres de las antenas de celulares, un elemento nuevo en el paisaje de nuestro campo.
Un plan viable económicamente requiere de una visión ‘país’ que justifique decisiones estratégicas incorporando algunos otros conceptos como el de soberanía energética. En los últimos años el costo medio de generación de energía eléctrica en nuestro país se ubica en torno a los 35 o 40 dólares el mw/h. Para hacer viable inversiones en energía eólica debe garantizarse la compra de energía a plazos largos, como ya hemos señalado.
Si Uruguay se fija la meta de integrar definitivamente la fuente de los vientos a su matriz energética esta deberá tener, como horizonte, un plan de por los menos 300 MW, un plazo de por lo menos cinco años y la producción a nivel nacional de la mayoría de los componentes, columnas, aspas y toda la obra civil, dejando sólo la importación de aquellas partes de electrónica compleja. Si se va por esta senda, empieza a cerrar “la cuenta país”.
Hay posibilidades, hay vientos, hay certeza para el inversor, hay mucha necesidad de energía y de energía soberana. Los vientos tienen un potencial para aportar en el proyecto de país productivo que está en marcha, un país que crece con niveles de inversión históricos.
De todas manera, es conveniente aclarar que lo vientos y la energía eólica fueron inventados antes de marzo de 2005. Eso sí, empezaron a convertirse en realidad en este gobierno. *
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