Los conflictos en la salud pública

Una muy difícil situación se ha planteado en la salud por cuanto parece extenderse a otras especialidades el paro iniciado hace algunas horas por los anestesistas que, obviamente, más allá de la calidad del reclamo que realizan de actualizar sus ingresos a los niveles del costo de vida, colocan como rehenes a cientos o miles de pacientes, enfermos, que necesitan con distintos grados de urgencia pasar por los quirófanos para practicarse operaciones quirúrgicas.

Desde esta columna en que hemos quebrado lanzas continuamente por la mejoría de la calidad de vida de los uruguayos no podemos, de ninguna manera, afirmar que la aspiración de los médicos sea desmedida, porque reclamar como sueldo mensual, por una jornada de trabajo normal y, como se sabe, altamente especializada, una suma similar a la que el Instituto Nacional de Estadística fijó para el precio de la canasta familiar de subsistencia, no es ninguna exageración.

Hasta allí el reclamo es impecable, pese a que sabemos que existen condiciones difíciles en el país y que un crecimiento mucho mayor del gasto público podría desequilibrar las cuentas, moviendo al alza, entre otras cosas, los índices inflacionarios, para ingresar en la terrible calesita del peor impuesto y más gravoso, que es el del crecimiento constante de los precios que va recortando rápidamente todas las conquistas.

El Sindicato Médico del Uruguay advirtió al gobierno sobre las dificultades de atención que se enfrentan en los hospitales, al tiempo que las medidas de fuerza de los anestesistas obligaron a postergar las primeras cirugías no urgentes. La ministra María Julia Muñoz ofreció crear una comisión para analizar los reclamos, pero la respuesta no conformó a los profesionales, que han manifestado que están dispuestos a negociar y que sus posiciones no son irreductibles.

Sin embargo, la secretaria de Estado afirmó que, de mantenerse la situación conflictual, la cartera que encabeza está dispuesta a asegurar otras formas de atención, sin dar detalles de las acciones. Por supuesto, la ministra se está refiriendo a decretar la esencialidad de los servicios en Salud Pública, una medida que puede tener una dudosa eficacia, porque muchos de los médicos hoy en conflicto ya han manifestado su intención ­ de mantenerse las actuales condiciones laborales­ de alejarse de sus cargos.

Por ello, más allá del llamado a la responsabilidad que queremos hacer desde esta columna, porque no se pueden abandonar a su suerte a seres humanos que necesitan ser operados, es necesario que todas las medidas que se adopten sean el resultado de una profunda reflexión, producto de acuerdos que se conviertan en permanentes y no en paliativos que se deterioren en un corto lapso. Y que, además, se cumplan.

Estamos en las puestas de un cambio fundamental en la organización de la salud que, de alguna manera, ya se ha comenzado a verificar, con el otorgamiento de órdenes y medicamentos gratuitos a trabajadores y jubilados que tengan ingresos deprimidos, menores a los 5 mil pesos. Todo está encaminado para que en enero de 2008 se produzca el gran trasvase de un sistema a otro, en que prácticamente no habrá uruguayo sin cobertura de salud.

Pero, bien sabemos, que nada de eso será posible dentro de un panorama desquiciante, de conflictos permanentes, perlados y distorsionantes, que dejen a los pacientes sin la adecuada atención. Por ello, las partes, con la mayor responsabilidad deben negociar una solución para esta situación que seguramente tendrá una salida.

Salida que, por la factura con que se trabaja, nunca debería llegar a afectarla. Es lo que mostraría que la responsabilidad de individual pasaría a ser un bien colectivo y social. *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje