La disputa por el control de los recursos naturales
En el último artículo publicado de la serie, veníamos hablando de la ofensiva del gobierno americano, del FMI, del BM, por lograr la devaluación de su moneda frente a las demás, con la oposición sistemática de China.
Pero no sólo es en el campo de las finanzas, tasas de interés, tipos de cambio, comercio es que surgen los enfrentamientos.
Hoy la disputa también está planteada por el control de los recursos naturales no renovables, cada día más escasos. Hace pocas semanas se descubrió el mayor depósito de petróleo de las últimas décadas, de los últimos 30 años por lo menos. Fue en el noreste de China, en la plataforma continental. El yacimiento tiene reservas extraíbles de 6.000 millones de barriles de petróleo. Alcanzarían para el consumo de Uruguay (43.000 barriles día), para los próximos 382 años. A China, le alcanzaría (6.000.000 barriles día de consumo) para solo 1000 días, unos 33 meses.
A EUA, que consume 20.500.000 barriles día, solo le alcanzaría para unos 10 meses.
Al mundo, que consume 82.000.000 barriles día, este gigantesco descubrimiento, el mayor de las últimas décadas, repetimos, al mundo le alcanzaría para 10 semanas.
Los altísimos precios de algunos metales, cobre, estaño, níquel tienen que ver con que ya las reservas certificadas extraíbles bajan de un horizonte de 15 años, a los actuales niveles de consumo. La opción de EUA por los biocombustibles especialmente el etanol, introduce una mayor presión sobre los precios de los granos, a más de una mayor preocupación por la frivolidad demostrada. No están dispuestos a hacer nada para combatir la desenfrenada carrera consumista del mundo desarrollado, aun a costa de agotar los recursos del planeta para las futuras generaciones, aun sabiendo que en definitiva la que está en riesgo es la raza humana como tal.
África: la nueva línea del frente
Pero vayamos al grano. En palabras de Frederik Kempe, presidente del «Atlantic Council of The US»: «China pasará de un comercio de 10 mil millones de dólares en 2000 a 100 mil millones en 2010. Un incremento de 10 veces en una década que casi doblará los 56 mil millones de comercio del año 2006. 800 compañías chinas se han convertido en las más agresivas inversoras del continente, con un estimado de 6 mil millones en inversión extranjera directa en 90 proyectos específicos».
Claro, las inversiones no son del tipo de las efectuadas en la década del 60, la época maoísta, con el singular ejemplo del ferrocarril «Tan-Zam», – la construcción de 2000 km de vías férreas entre las capitales de Tanzania y Zambia, que comunicó a Zambia con el mar, que integró estos dos grandes países, una obra millonaria que la efectuó China a su exclusivo costo sin exigir ninguna contrapartida, quedando como un ejemplo en el mundo de cooperación solidaria hasta nuestros días.
Ahora el formato es otro. Como ejemplo, un paquete de inversiones de dos mil millones de dólares acompaña al acuerdo efectuado con Angola sobre la base de la expansión de la exploración, explotación y exportación a China de petróleo y gas. (El 25% del petróleo que consume China es de origen africano). Los dos mil millones son créditos a muy baja tasa de interés para expandir servicios básicos e infraestructura construcción de hospitales, escuelas, carreteras, ferrocarriles, entrenamiento para trabajadores de la industria de telecomunicaciones, etc.-. Aquí existen contrapartidas, el 70% de las empresas que se contraten para hacer estas obras o son chinas o son empresas angoleñas asociadas con empresas chinas.
De todas formas, este formato de vinculación en cuanto a inversión extranjera dista muchísimo de lo que es la inversión de una multinacional en el mundo globalizado de hoy, y en los hechos ha desplazado a Europa y a Estados Unidos del mercado de inversiones en Africa a futuro. Como dato, la ayuda financiera a Africa del gobierno chino «representado por el Banco de Desarrollo de China», supera en montos al brindado por el FMI y el Banco Mundial juntos.
El desarrollo chino ¿tiene bases sustentables desde el punto de vista social, o es estructuralmente endeble, pasible de sufrir «convulsiones» a corto o mediano plazo?
Para contestar esta pregunta, veamos la gráfica que sigue, comparando la evolución de las cifras de pobreza e indigencia entre Latinoamérica y China, en un período de tiempo que abarca el «gran salto adelante chino».
El proceso económico, sociocultural, demográfico chino, supo acompasar la formidable emigración del campo a la ciudad que involucró de 15 a 20 millones de personas/año en las últimas décadas, con una también formidable creación de puestos de trabajo en las ciudades de más de 100.000 habitantes. Como ejemplo, fueron 9 millones de nuevos puestos de trabajo en 2005 y 10 millones en 2006, acompañado de la creación de servicios vivienda, saneamiento, luz, agua potable, teléfonos, transporte, vialidad- en estas ciudades. La población remanente hoy en el campo (500 millones de habitantes, 38% de la población) goza de estándares de vida relativamente bajos comparados con las ciudades, aunque muchísimos más altos comparados con la situación de esa misma población campesina una generación atrás. En nuestra opinión, el sistema tiene estructuralmente condiciones de sustentabilidad suficientes para continuar un proceso que ha asombrado al mundo. *
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