Del microscopio al imperialismo islamista

Como en el psicoanálisis freudiano, creo que hemos quedado fijados en tiempos de la guerra fría. Nuestros analistas progresistas ven mayormente como único enemigo, al país que quedó intacto después del conflicto entre EEUU y la ex URSS.

Pero todo tiende a ser más complejo, nuestra era es la del TLC, que Vietnam firmó con los americanos, incomprensible de pensarlo algunas décadas atrás y por qué no decirlo, ahora también.

Sin dejar de cuestionar el significado de la relación Norte-Sur, en el mundo aparecen nuevas fuerzas que afloran, con tanta peligrosidad o mayor aún que las que tradicionalmente señalamos. La creatividad de análisis e innovación que la izquierda debe realizar en torno a una nueva polarización que ya comenzó.

El islamismo (que no es el islam) comienza a nivel global, a tener repercusiones en todo el Occidente y el resto de las regiones del mundo.

Mientras comenzaba la guerra fría, en 1928 se creó la Hermandad Musulmana en Egipto. Anteriormente, por los años 1730 el wahabismo comenzaba a surgir como grupo fundamentalista del islam, haciendo alianzas con Mohamed Saud, integrante de grupos de poder en lo que hoy denominamos Arabia Saudita. Wahab aportaba su impulso religioso fundamentalista al proyecto político de un nuevo reinado de Saud, cuya energía permitió persistir hasta el día de hoy con algunas diferencias internas, el país de la ciudad de Medina y de La Meca, Arabia Saudita.

El wahabismo radicaliza su postura interpretativa del Corán, haciendo una regresión a siglos anteriores, donde se interpreta el mismo literariamente; una interpretación rígida realiza Wahab y trata de influir fuera de fronteras, donde sus seguidores a partir de 1938, con el desarrollo del «petróleo», realizan un salto de influencias a nivel mundial, que continúa hasta ahora, gracias a las divisas del oro negro. Por los años 1928 surgió una rebelión del Ikhwan que aunque fue sofocada por la influencia wahabista, sus pensamientos extremos de los rebeldes, generó las bases a las fuerzas talibanes y luego las organizaciones de Bin Laden.

Paralelamente los Hermanos Musulmanes surgen como respuesta al deterioro que el imperio otomano sufrió en la actual Turquía. Universitarios radicalizados y otros formaron el intento de reflotar su religión, honor, cultura, a través de la violencia y la política; su objetivo primario fue la formación de un estado integrista islámico en Egipto. A veces tomaban fuerza e influencias por enfrentar a Occidente, con alianzas políticas, otras veces fueron perseguidos por nacionalistas antiimperialistas como Nasser. Su estrategia es y fue siempre crear una especie de Estado paralelo; ya que no accedían al poder, crean una red de servicios, educativos, sanitarios, financieros, deportivos, cubriendo las posibles carencias del Estado y comprando de esta forma a los necesitados, para sus creencias.

Los Hermanos Musulmanes crecieron y salvo Nasser o algún otro político, nunca se les dio trascendencia, puesto el mundo se suponía estaba dividido en la clásica guerra fría.

Así crecieron por todo el mundo, apoyados con millones de dólares, casi sin contención de nadie; el mundo estaba en otra cosa. Por ejemplo el Hamas es un grupo directamente influenciado por esta forma fascista integrista, igual Hezbolá, Yihad islámica, etcétera.

En reciente conferencia en la Kehila de Montevideo, Pilar Rahóla, periodista española y socialista, comentó: (no textualmente) el retroceso de siglos atrás que reivindican los islamistas, donde el Corán es la ley no sólo religiosa sino del Estado, pero a la vez los islamistas la adecuan a sus intereses políticos. En la educación se enseña la Yihad islámica a los niños, los infieles del islam son los herejes, la conquista territorial puede llegar hasta Andalucía, es un objetivo para llevar la ley a los impuros o musulmanes descarriados.

La mujer es propiedad del hombre y frente a cualquier duda que él pueda tener puede pedir que se la juzgue y sea lapidada como condena, en la cual comienzan los hijos y el esposo lanzando primeros las piedras de la ejecución. A la mujer no le es permitido trabaja fuera de la casa, es obligatorio el uso del turbante; gobierno, Estado, religión, el ayatolá, ley coránica e islamista, es una unidad (integracionista).

El islamismo se diferencia del fundamentalismo; esta última mira e interpreta al Corán literalmente, pero el islamismo es un deseo de poder, basado en la regresión a siglos anteriores, con el afán de conquistar el mundo, para crear una sociedad integrista. Decía Pilar: «Es Goebbels pero con Internet», eso le da mucha proyección peligrosa. Cuando decimos que el islamismo es una forma imperialista lo decimos en ese sentido, expansionista, autoritario, violento e integrista.

Decía Pilar, mencionando los atentados islamistas, ¿por qué no apuntan a áreas militares sino a civiles? Recordando, 3.000 muertos en las Torres Gemelas, los 300 niños en Rusia (Antocha), la masacre en Yemen, los siete soldados españoles que como cascos azules se desempeñaban en el Sur del Líbano, los 85 muertos civiles de la AMIA, los atentados de Londres, el tren español el 11/M con centenares de muertos, la ley de yihad contra quien escribió los Versos Satánicos, al igual con el humor realizado en un diario danés, la mención papal, que en nombre de Dios no se mata, etcétera.

Imaginemos qué presión se genera, que hasta en el Occidente decía Pilar: ¿Quién saca algo de humor en relación al islamismo? (el humor siempre tocó a todas las religiones).

¿Quién vuelve a hablar, que en nombre de Dios no se mata? El terrorismo indiscriminado por todo el planeta marcó un miedo, que es un objetivo primario de conquista del islamismo.

Esto nos toca a todos, a nuestra libertad de expresión, para recordar a la vez que en cada aeropuerto que pisamos debemos soportar medidas de seguridad, etc. Por suerte de 1.500 millones de creyentes musulmanes, sólo un sector minoritario, de alrededor de un 15% de los mismos, tiene simpatías por los islamistas; igual son muchos y están apoyados ahora por países como Irán y Siria, aunque Arabia Saudita se distancia de ellos.

Ante esto comentaba la periodista española cómo podemos culpar a Israel de todo lo que pasa, cuando el mismo país es difícil de encontrar en el mapa, es casi necesaria una mirada microscópica en el Atlas, apenas tiene 6 millones de habitantes y en el mundo casi no tiene influencia y recordamos que cuando surgió la Hermandad Musulmana, Israel ni estaba en el mapa, sólo 30 años después comienza a existir. Dejemos de culpar de todo a Israel, comenta, dejemos de tomarlo como chivo expiatorio, dejemos prejuicios milenarios de lado, que es una vergüenza.

Hay unos 210 millones de musulmanes aproximadamente que sostienen las ideas expansionistas islamistas; la inmensa mayoría sólo lo ve en la televisión. Occidente debe entender esta coyuntura. El peligro de no querer ver lo macro, lo tiene la izquierda como el resto de los partidos políticos, y no ver con un microscopio el problema, donde no existe, incluso en el error o en el acierto, Israel no es lo significativo.

Creo a la vez que se debe discernir entre los musulmanes creyentes, del islamista, que si bien son una minoría importante que utiliza el islam con objetivos de expansión y poder, no debemos confundir con los fieles al Corán, que nada tienen que ver con el islamismo. *

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