Ciclos positivos, ciclos negativos y anticiclos

Martes 24 de julio de 2007 | 2:59
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E l Uuguay es un país con modos de producción todavía vetustos que determinan los escandalosos vaivenes de precios en las góndolas de los supermercados, como ocurrió con las hortalizas, en razón de estructuras productivas perimidas, las que casi siempre dependen de las alternativas del clima.

Pero ello no sólo pasa en la granja; también ocurre en la producción pecuaria, cuando los pozos resultan insuficientes para conservar el agua de una estación a otra, lo que determina que no se puedan sortear con niveles de seguridad los vaivenes estacionales y el ganado, producto de exportación que hoy se encuentra en el primer lugar de las ventas al exterior, siempre está atado a las situaciones ajenas a la voluntad del hombre y a las necesidades productivas del país. Y ocurre, además, que los uruguayos debemos pagar la carne a precios que marchan por el ascensor de los que se obtienen en el exterior. Lo que no ocurre, nunca, a la inversa.

En el mundo hay muchas regiones que han podido superar estas situaciones, convirtiendo desiertos inhóspitos en vergeles, y otras que han logrado una alta estabilidad en la producción pecuaria simplemente porque han llevado adelante políticas anticíclicas inteligentes, de invertir en pozos artesianos, regadíos, mejoras de todo tipo, como refugios para la producción intensiva de hortalizas, y no en otras lindezas, cuando la corriente económica es favorable. Sabemos que el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, tiene las cosas claras y busca tecnificar la producción, dejando atrás métodos totalmente perimidos que han determinado en estas semanas, de frío excesivo y desusado para la época, una reducción en la producción de algunos elementos de la canasta familiar y las amas de casa se alarman cuando se enfrentan a los precios.

Los resultados de nuestra producción agropecuaria siempre son azarosos, vinculados a contingencias ajenas a la producción misma y, menos aún, a las necesidades del país. Actualmente el mundo vive una situación positiva en materia de comercialización de commodities, cuyos precios se han ido incrementado, por la presencia en el mercado mundial de dos colosos que siguen creciendo y que tienen todavía zonas importantes que abastecer: China e India. También el país tiene una situación muy positiva con la venta de carne al exterior, producto de una serie de factores internacionales que se fueron dando y que han posibilitado que nuestra producción ­a lo que se debe sumar el esfuerzo del gobierno­ se coloque a muy buen precio. Sin embargo los uruguayos tenemos experiencia en habernos montado en estas olas positivas, llenando de divisas al país pero ­como vislumbramos ahora­ sin tomar recaudos para las épocas de reflujo que, de acuerdo a la teoría económica, pueden mitigarse y hacerse menos dramáticas si se llevan adelante inteligentes políticas anticíclicas, pero de ninguna manera evitarse.

Esta frase no es producto de una elucubración nuestra ni de una fantasiosa visión de la realidad, sino producto de la experiencia acumulada estampada en la teoría económica que afirma que las crisis siempre son la continuación de los períodos de auge y en esto, sería de buena conducta adoptar las providencias necesarias para hacer menos doloroso el futuro. De lo contrario, ¿qué va a hacer el país quedando indefenso ante esos vaivenes del mercado mundial y atado a su suerte, por carecer de una metodología productiva moderna, intensiva, que lo ponga a resguardo de las contingencias naturales?

Un buen ejemplo odioso de lo que nos ocurre año a año, es lo que tiene que ver con la producción de energía, que sigue dependiendo de una producción en ocasiones insuficiente (en los períodos de sequía) y cuando ocurren precipitaciones pluviales con altos guarismos, el exceso de agua también es imposible de almacenar en toda su magnitud en los embalses de las represas. ¿No falta previsión? ¿Cómo no se han buscado caminos para la producción energética, que sin contribuir a la afectación de la capa de ozono, solucione los problemas energéticos? Porque no es una solución permanente ni válida ser dependiente en materia de energía, cuando el mundo se dirige hacia la producción limpia, de bajo costo, con la que algunos teóricos de la energía no concuerdan, quizá porque el precio del peaje energético es un buen negocio para algunas empresas.

Esperemos que estas reflexiones no sean en vano y que entre todos veamos cómo sustentar el modelo económico. El camino que queda por delante es la inversión en capacidad instalada, que obviamente dejará atrás una vieja costumbre uruguaya: las políticas pro cíclicas. *

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