El mundo del revés en la Seguridad Social
Me llamó la atención un titular de la prensa española que anunciaba «La salud de la Seguridad Social permite borrar el déficit público». Se refería a España, claro. Como habrá podido apreciar usted, están diciendo todo lo contrario a lo que escuchamos diariamente en Uruguay. Aquí, los titulares dicen –un día sí y otro también– que por culpa de la seguridad social, tenemos un enorme déficit público.
Fue tanta mi curiosidad, que me puse a examinar las cifras. Y se me ocurrió agruparlas de esta manera, a ver qué le parece a usted:
Los ingresos agrupados en dos conceptos: Ingresos por cotizaciones (que son los aportes) e Ingresos por transferencias del Estado. El resultado de esta operación, me da que en España los primeros llegan al sesenta y siete y medio por ciento del total, mientras que los aportes del Estado alcanzan al treinta y dos y medio por ciento. Mientras, en nuestro país los aportes cubren un poco más del sesenta por ciento, mientras que las transferencias del Estado trepan hasta un poco menos del cuarenta por ciento.
Dicho de otra manera, la distancia que va desde la euforia y satisfacción españolas a la desolación y pesimismo uruguayos, radica en un seis y medio por ciento –más o menos– que el Estado uruguayo aporta más que el español a las arcas de la seguridad social. Y, como ya se sabe, el aporte del Estado a la seguridad social en cualquier parte del mundo proviene de los impuestos que paga toda la comunidad.
Para mayor abundamiento, me permito decirle que ese seis y medio por ciento que aporta de más el Estado uruguayo con respecto del español, significa, en nuestro país, la friolera de doscientos veinte millones de dólares en el año.
Preocupado por estos datos, me fui a la comparación de las cifras de egresos entre ambos sistemas. Y allí me encontré con el siguiente detalle:
En la seguridad social española los pagos se dividen en un noventa y tres por ciento para pago de beneficios y un siete por ciento por gastos de administración.
En el BPS uruguayo los pagos se reparten en tres conceptos a saber:
-Un poco menos del ochenta y ocho por ciento se destina al pago de beneficios.
-Una cifra cercana al cinco por ciento lo constituyen los gastos de administración.
-Un poco más del siete por ciento se entrega mes a mes a las Administradoras de Fondos de Ahorros Previsionales, vulgo AFAPs. Traducido a dólares, este último concepto me da doscientos cincuenta millones de dólares anuales.
Lo invito a continuar con el razonamiento. Agrego entonces que si el BPS no se hubiera visto obligado por ley a realizar un pago de doscientos cincuenta millones de dólares a las AFAPs en el año 1999, el aporte que hubiese necesitado del Estado habría sido de doscientos cincuenta millones de dólares menos. De esa manera, el porcentaje de transferencias que habría recibido del Estado hubiera descendido al treinta y cinco por ciento, es decir, dos puntos y medio más de las transferencias que realiza el Estado español a su seguridad social. No daría para la exultante alegría ibérica, pero mitigaría –y mucho–la tristeza y desazón charrúas.
Diciéndolo de otra manera: afirmo que el principal causante –no el único– del déficit del BPS uruguayo descansa en las transferencias que mes a mes está obligado a realizar a las AFAPs.
* Militante del Frente Amplio
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