E s evidente que existen muchos intereses creados y la aplicación de la reforma impositiva viene a cambiar costumbres, determinando nuevas conductas y visiones que todos los uruguayos debemos tener en cuenta, porque más allá de que en las nuevas normas se hayan deslizado aciertos y errores, el objetivo de las mismas es que el país avance dentro de un mecanismo impositivo más ordenado y justo.
En más de una nota editorial hemos informado, coincidiendo con esas afirmaciones, que uno de los problemas más graves que tiene la nueva norma es el intento de los distintos lobbies de horadar las disposiciones, tratando de que se hagan excepciones, lo que ha determinado, de acuerdo con la experiencia internacional, uno de los motivos de fracaso de este tipo de reformas.
Es de dominio público que varios sectores están reclamando ser exceptuados de la imposición, aduciendo, unos, que se trata de partidas que no benefician a los titulares y, otros, afirmando que no existen normas en la actividad que permitan concretar un mecanismo adecuado para el cobro de las partidas adecuadas, porque se trata de actividades totalmente zafrales, otras realizadas en “negro”, etc., etc., etc. Era de esperar que los grupos de presión que, obviamente, también existen en nuestro país, aparecieran, tratando de sortear el gravamen, haciendo justamente lo que los expertos han adelantado y que puede, de extenderse, hacer fracasar la esencia misma de las normas reformistas.
Esperemos que quienes tengan que decidir sobre estas cuestiones lo hagan con probidad y justicia, porque, obviamente, la opinión pública está atenta en torno a la existencia de algunos privilegios que, obviamente, de confirmarse, deberían eliminarse. Y, ni hablar de que existen algunos sectores que deberían estar dando un ejemplo de austeridad republicana, poniéndole el hombro a la reforma impulsada por el gobierno que, lamentablemente, en esta circunstancia no han aparecido en escena jugando ese papel.
Son temas difíciles, plagados de particularidades, porque cada actividad es distinta y tiene normas de funcionamiento absolutamente disímiles. Sin embargo, hasta el momento, al parecer, quienes han tenido que laudar sobre la aplicación de la reforma impositiva, lo han hecho con severidad, manteniendo como norma de aplicación la necesidad de que los postulados de la reforma se cumplan en toda su extensión, evitando que los lobbies como decimos en una frase anterior la logren horadar.
La sociedad uruguaya vive un momento complejo, de cambio, porque muchas de sus costumbres se tendrán que modificar y, como ocurre en otros países, llegó la hora de que las normas impositivas se cumplen estrictamente. En torno a este tema se han producido hechos sin duda aleccionantes, como la clausura de varios comercios, el procesamiento de responsables y, últimamente, el levantamiento de la concesión de cuatro emisoras de radio cuyos responsables aparecen presuntamente incursos en maniobras de ese tipo.
Por eso decimos que el tema impositivo es singularmente serio. La severidad con que se sanciona a los presuntos evasores es aleccionante, por lo cual no debemos esperar que prosperen las influencias de grupos de presión que buscan escapar del alcance de la reforma tributaria, de la que sólo podrían caer si no les correspondiera hacer frente a sus erogaciones. Sin embargo, en casos similares la DGI ya ha laudado y los involucrados deberán pagar, por lo cual, creemos que, en los casos últimamente planteados, está todo claro. *
OTRAS NOTICIAS EN LARED21