¿Hasta cuándo?

Escrito por: PEDRO CRIBARI -  Periodista

Martes 10 de julio de 2007 | 3:09
  • Imprimir
  • Envíar por e-mail

Cualquier trámite ante un organismo estatal, por más sencillo que fuere, nos ilustra sobre la falta de correspondencia que existe entre el esfuerzo del contribuyente y el que legítimamente se espera del servidor público.

Todos los intentos sanos ­sin segundas intenciones­ de debates y reflexiones sobre la eficiencia del Estado terminan en frases gastadas del tipo “es injusto generalizar”, “es un problema que viene de lejos”, etc., situación que conduce a una suerte de parálisis en que los más deben seguir aceptando las perversas reglas de juego y los menos siguen usando, y muchas veces abusando, del peso de una de las más fuertes de las corporaciones: la estatal.

Un par de semanas atrás debí sufrir una gestión en un local del BPS, la semana pasada fue el turno de Antel. Pero alcanza con comentar con cualquier vecino o compañero de trabajo la experiencia vivida para constatar que mi desagradable peripecia no constituye un especial ensañamiento hacia mi persona, es la realidad que enfrentan miles de uruguayos en situaciones similares.

Son muchas las desgracias heredadas por la actual administración. Algunas son indudablemente más graves que otras. Obviamente no se puede calificar del mismo modo la exclusión social que padecen cientos de miles de familias, el déficit educacional en que se dejó caer a la sociedad o éste que señalo de la intolerable confusión que viven algunas jerarquías y no pocos funcionarios del aparato del Estado, quienes no entienden que gestionan áreas y dineros públicos, y no son dueños de esos servicios y de esos dineros.

Tengo claro que las prioridades son la pobreza, la educación, la salud, la vivienda, ese conjunto de derechos humanos básicos que de resolverse satisfactoriamente permitirán mirar con esperanza el futuro. Pero es precisamente el Estado el motor para atacar esos problemas y debemos coincidir que con este Estado, con este nivel de compromiso de los servidores públicos con la cosa pública, muy lejos no se va a llegar.

La lucha es desigual. Si un contribuyente deja de abonar una tarifa X del Estado se le sanciona con multas, recargos y corte de servicio. Si la oficina X del Estado es morosa y no cumple con el servicio que un contribuyente contrató, con lo que las costosas campañas publicitarias prometieron, no sólo no pasa nada, no sólo no hay sanción alguna, sino el que se queja es destratado o en el mejor de los casos se le atiende como a una persona ingenua, crédula o desubicada.

¿Hasta cuándo?

Hay suficiente experiencia acumulada que demuestra que la mansedumbre y la resignación no son eternas. Los uruguayos hemos sido testigos de cómo se han desmoronado algunas catedrales emblemáticas del sistema político que parecían muy sólidas. Por momentos da la sensación que la mayoría de los políticos de todo el sistema de partidos no ha comprendido que la ciudadanía no votó un simple cambio de figuras. Con su sufragio no sólo apostó a un programa, a un conjunto de dirigentes de una fuerza determinada, también expresó su rechazo a la vieja política. Los uruguayos, tal vez más tarde que lo deseable, pero a tiempo, no quieren más clientelismo, favoritismos, amiguismos, el “Uruguay del más o menos” que tanto daño ha hecho.

Más aún cuando surge el primer intento serio en la vida independiente de instaurar un sistema tributario inspirado en el objetivo de que pague más el que tiene más. Hasta ahora la carga tributaria estaba encubierta en los impuestos invisibles como el IVA. Ahora los impuestos empiezan a “sentirse”, a doler como dijo días atrás uno de los economistas autores de la reforma. Y como se sienten, y como duelen, cada ciudadano visualiza que el gasto del Estado es posible también gracias a su aporte, a su sacrificio. De ahí la lógica exigencia que será creciente y sostenida en requerir calidad de servicios.

Lo menos que puede pedir quien participa con su esfuerzo personal y familiar en financiar el gasto público es que el Estado corresponda con mayor transparencia y más eficiencia en la gestión de esos dineros que es saludable repetirlo una y otra vez pertenecen a todos los uruguayos.

  • Imprimir
  • Envíar por e-mail

OTRAS NOTICIAS EN LARED21

    Comentarios


    Sabado 11 de Febrero, 2012
    Montevideo, UY
    Despejado, 21 °C