Perspectivas de la seguridad social

El 6 de junio el Presidente de la República, inicia el Diálogo Nacional sobre Seguridad Social, una instancia clave para el país.

El mismo ha destacado: «Dan cuenta de la democracia de una sociedad, los sistemas de salud y de seguridad social».

Cuando asumimos, hace dos años, teníamos un 13% de desempleo, 32% de pobreza (y 56% infantil), casi la mitad de los trabajadores sin seguridad social y descendiendo la cantidad de meses cotizados por año, una pérdida del poder adquisitivo de salarios y pasividades entre el 30 y 25%. También importante cobertura de mayores de 65 años con pasividad e inversión en protección social comparada en América Latina. Pero cada año con menos jubilados y más ancianos. Un endeudamiento externo condicionador y superior a lo que producimos (PBI) y un financiamiento regresivo de la seguridad social, donde los pobres pagando el IVA (de los más altos del mundo), contribuían a un sistema que los excluía.

Allí Tabaré dijo al asumir: «La situación de la seguridad social es precaria».

A partir de ello, empezamos en el gobierno a hacer algunas cosas, más allá de carencias, aprendizajes y errores.

Y cayó el desempleo al 10 y menos, la pobreza baja un 22 ­ 25% y la indigencia (no tener para comer) disminuye a la mitad, también baja en los niños y en los mayores de 65. Disminuye históricamente la evasión y la informalidad, alcanzándose récords históricos de trabajadores cotizando al BPS y, por tanto, de gente protegida: se supera por primera vez en la historia, el millón de puestos cotizantes y luego se supera el millón cien mil y hay más meses cotizados por año cada uno. Mejora notoriamente la recaudación. Se reinstalan después de 15 años los Consejos de Salarios, alcanzándose también un récord histórico en convenios y acuerdos tripartitos (mientras se crean cientos de sindicatos) y se mejoran los mínimos. Mejora el poder adquisitivo y también determina mejoras de las pasividades junto a medidas específicas como los ajustes diferenciales y la aprobación de normas que restituyen derechos perdidos hace cuarto y medio siglo gradualmente (mejora de un 7 a 14% real). Y en ese camino hay que seguir. Conjuntamente con el Ingreso Ciudadano y la tarjeta de almacén del Plan de Emergencia y los nuevos beneficiarios de asignaciones familiares, mejora el ingreso de los hogares. Las empresas públicas y privadas empiezan a regularizar sus deudas y más de 130 mil trabajadores ya recuperaron sus derechos de seguridad social y salud. Se creció en trabajadores registrados de la construcción y en las domésticas (aprobándose para ellas, además, una ley pionera), pero igual son los sectores con mayor informalidad.

Mejoraron los salarios y el empleo: nunca hubo tanta gente trabajando.

Y demostramos que podíamos gobernar y mejor.

Allí el Presidente, hace tres meses evaluó: «Vamos bien, pero falta mucho por hacer».

Hoy tenemos en marcha un conjunto de reformas estructurales: Nuevo Sistema Tributario, Sistema Nacional Integrado de Salud, Plan de Equidad, Reforma del Estado y diálogo para reformas graduales en seguridad social. Interrelacionadas e interrelacionándose.

Interinstitucionales. Reformas en las leyes y en la gestión. Y una capacidad humana y tecnológica disponible en el BPS para las mismas.

Desde el mes que viene, el 80 por ciento de la población empieza a pagar menos impuestos. Empieza a bajar el IVA (de 17 a 10 para los productos más imprescindibles para vivir), las llamadas telefónicas serán locales en todo el país, la mayoritaria actividad del país (comercio) y otros sectores, se les rebajan los aportes patronales; hay incentivos concretos para más empleo; se crea como en todo el mundo el impuesto a la renta y se amplía un instrumento de inclusión social, el monotributo, para que tengan derechos y obligaciones microemprendimientos también productivos artesanales, incluso en pequeños locales, también para jubilados de bajos recursos y pequeños productores rurales de cosas caseras.

En pocos meses, casi 500 mil niños entran al sistema de salud, también unos 130 mil funcionarios públicos; 330 mil niños verán triplicar o cuadruplicar lo que cobran de asignación familiar.

En todas ellas y en general, con ámbitos de diálogo, sin duda mejorables: más de un año discutiendo la reforma tributaria, el Consejo Consultivo de la Salud, el de Políticas Sociales y el de Economía Nacional; el Compromiso Nacional por el Empleo y se inicia el amplio Diálogo en Seguridad Social organizado por la Comisión Sectorial creada en OPP (con MTSS, MEyF, MSP, Mides y BPS y con la Universidad y Naciones Unidas).

También son mejorables los contenidos de las reformas: este es otro cambio, en el gobierno no somos «fantásticos» ni con recetas inmutables…

Y en este marco, las perspectivas en seguridad social.

En este período de gobierno, el sistema seguirá siendo mixto: por razones técnicas, políticas y financieras. Pero es imprescindible hacer reformas graduales para/por/con la gente. Pensamos algunas.

– Desde hace más de 10 años venimos diciendo en todo el país (y especialmente desde el movimiento sindical y su representación en el BPS), que la gran mayoría de la gente no iba a jubilarse. Hoy lo confirman organismos como la OIT, la Cepal, el Banco Mundial. Tenemos problemas con los cincuentones y las sesentonas, demasiados sin trabajo ni jubilación. El Directorio del BPS ya elevó un proyecto serio y posible, para facilitar el acceso a las pasividades.

– Está comprobado que ya hay decenas de miles de trabajadores perjudicados por estar afiliados a las AFAP. Con asesoramiento y análisis, hay que permitirles irse a un sistema reformado mejor.

– Las AFAP administran casi 3 mil millones de dólares de los trabajadores, 85 % invertido en el Estado. No es lo que se dijo. Hay que ir a inversiones seguras, productivas, sociales (ej. viviendas).

– Se necesita más transparencia y reducción de costos: estas AFAP son de las que más cobran a los trabajadores en relación a lo que hacen y de las que más ganancias tienen.

– Poner el ojo en las aseguradoras, las que pagan las rentas.

– Construir un sistema de protección social, como dijo Tabaré el 6 de junio.

– Seguir cambiando la gestión y construir sistemas integrados de información para atender mejor a la gente

– Resolver en este contexto, las necesarias reformas en las cajas Bancaria, Policial (también en su gestión) y Militar y el seguro de paro con políticas de trabajo decente.

En definitiva, seguir construyendo trabajo decente, salud para todos y democracia con participación. En esto estamos. *

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