"Nunca Más"
S in duda, muchos uruguayos se darán cita hoy, frente al monumento al prócer, José G. Artigas, con el fin de acompañar al Presidente de la República en su decisión de convertir el acto patriótico en una invocación a la reconciliación entre los uruguayos.
Un planteo compatible y necesario, porque los uruguayos tenemos que mirar el futuro, para construirlo y que se convierta en venturoso, unidos en un haz de esfuerzos, en donde las diferencias sólo se conviertan en un necesario correlato dialéctico que nos permita crecer, no una rémora que nos paralice, como hasta hoy, en el marco de inconducentes luchas intestinas.
Sabemos muy bien que lo ocurrido durante la dictadura militar es todavía una asignatura pendiente que se debe superar en base a una metodología idónea que de alguna manera es la que está aplicando el Poder Ejecutivo, desafectado de la cobertura de la Ley de impunidad a los militares y civiles que, en base a razones probadas, aparecen como presuntos responsables de transgresiones a los derechos humanos. Desde allí se deja el camino libre a la Justicia, que actúa con independencia y libertad, como corresponde, para aplicar los extremos de la Ley a quienes se les prueben las responsabilidades.
¿Qué otro camino puede quedar? Las organizaciones de derechos humanos, por supuesto, tienen como objetivo final conocer la verdad de lo ocurrido, a la que se llega sólo en base a acercamientos progresivos, sin existir un límite, porque la verdad no es un término absoluto, sino un valor relativo que puede determinar la satisfacción de unos y la insatisfacción de otros.
Claro, es evidente. El camino emprendido por el Poder Ejecutivo, de desafectar de la Ley de impunidad a actores de los hechos del pasado, para abrir la posibilidad de que actúe la Justicia, es también un camino para desentrañar la verdad que, no nos cabe dudas, está guardada bajo las siete llaves del secreto en las cabezas de algunos de los actores de lo ocurrido pero, por una razón de compartimentaciones operativas, no debe de estar en conocimiento de las fuerzas en su conjunto.
Desde aquí hemos cuestionado duramente las palabras del comandante del Ejército, teniente general Rosales, que trató de desligar el arma de, lo que dijo, la acción individual de subalternos. ¡Nada más equivocado y falaz! Porque todos sabemos lo que significó la aplicación de la Doctrina de la Seguridad Nacional, en la acción concertada de las Fuerzas Armadas e incluso, su relación con sus iguales de los países vecinos, en el marco del siniestro Plan Cóndor para implementar la represión, la desaparición de personas y el asesinato a nivel del continente.
Es bien claro que el «Nunca Más» que busca trasmitir el Presidente Vázquez con su presencia en la Plaza Independencia, homenajeando a Artigas en su aniversario, es la de oponerse a toda esa brutal agresión contra la gente y las instituciones.
A decir también que lo ocurrido en el pasado nunca debe volver a repetirse porque, además de brutal, quienes historian ese pasado cometen la falacia de sustentar la teoría de los dos demonios. Cuando las Fuerzas Armadas y de Seguridad, coordinadas y basadas en la referida Doctrina de la Seguridad Nacional, comenzaron la más brutal represión que se recuerda en la historia del país, la guerrilla urbana ya no estaba operativa. Había sido vencida, con la detención de sus máximas figuras dirigentes, en la etapa en donde en el país funcionaban las instituciones de la democracia.
Lo que ocurrió después fue otra cosa. Fue el funcionamiento de un régimen despótico, con vinculaciones ideológicas difusas, algunas cercanas al fascismo y otras dependientes de lo establecido en los mecanismos establecidos para la «guerra fría» por el Departamento de Estado de EEUU, y sin límites éticos ni morales.
Todo era posible y aceptable en un régimen de absoluta impunidad, donde se torturaba de manera sistemática a toda persona que era detenida y, como ya se ha establecido, persiguiéndose las ideas y no las acciones y, se mataba, haciendo desaparecer los cadáveres de las víctimas.
El «Nunca Más» para el que hoy convoca el Presidente Vázquez tiene también este contenido que, indudablemente, es compatible para todos los uruguayos que queremos quebrar el espinazo de la impunidad. *
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