Las venas abiertas de Uruguay
Quizas los datos estadísticos nos asombren, al ver en qué condiciones recibimos el país, en marzo del año 2005. Es mucho y poco lo que se pudo modificar, desde ese entonces, pero la realidad debemos conocerla. La inmensa mayoría de los uruguayos está lejos de tener un equilibrio en sus necesidades; situación que la acompaño con los datos oficiales. Quizás esta realidad nos permita entender lo que sucede en nuestro entorno, como la inseguridad, las rapiñas o jóvenes en las esquinas limpiando los vidrios de los automóviles y nuestra percepción de lo que vemos, nos dice naturalmente el resto.
Veamos: hay 60.000 indigentes menos desde que se asumió el nuevo gobierno y 200.000 (aprox.) pobres menos, de acuerdo con los índices estadísticos. Pero aunque es un logro del gobierno actual, quiero tirar la toalla partidista, para comentar libremente, cómo están nuestros compatriotas uruguayos.
La realidad es que a pesar de las mejoras de estos dos años, el 67% de las familias uruguayas no supera los $16.000 mensuales de sus entradas, quedando esta franja gigante de la población no en el calificativo de pobreza (salvo el 25%), pero sí, con grandes dificultades. Estas familias se encuentran por debajo del valor de la canasta familiar, teniendo como entradas económicas de la mitad «hacia abajo» del valor de la misma, que oscila en $30.900.
Solamente el 33% de las familas llega o sobrepasa la canasta familiar básica y sólo un 20% lo supera con alguna o mucha amplitud.
Quedan en el país unos 47.000 indigentes todavía y unos 724.000 pobres (dic. 2006), aun teniendo en cuenta que los índices bajaron considerablemente. Un importante porcentaje de los mismos son niños, lamentablemente.
Observemos qué concepto se consideró para cada categoría: Indigentes son los que no llegan a un ingreso mensual de $ 1.200 por persona y pobres son los que no superan los $4.150 en ciudad y $2.600 en el interior. Tenemos pues que el 25% de los uruguayos está por debajo de esta línea de pobreza (cifras del INE). Nuestro gobierno frenteamplista no es responsable de esta situación social tan comprometida, dado que fueron las políticas fondomonetaristas que condujeron a esta situación, a través de gobiernos anteriores.
La población nacional de 2001 a la fecha 2006 bajó en 10.000 habitantes, redondeando 3.000.000 de almas, que al día de hoy suponemos que llegaremos a algunos pocos miles menos.
Los uruguayos se siguen yendo a pesar de las pequeñas mejoras económicas y que el índice de desocupación bajo; se presume que el 20% de los que emigran tienen estudios y títulos terciarios. La mayoría son de edades no avanzadas. Esto nos deja un país que por cada pasivo hay 1,5 a 1,3 personas trabajando y aportando, lo que crea una situación muy difícil para el futuro. Las políticas demográficas no se han proyectado por ningún gobierno, en las últimas décadas.
Si bien el Producto Bruto Interno aumentó, en los últimos años, no sólo en forma global, sino per cápita, pasando en el año 2004 de 4.000 dólares a U$S 5812 en el 2006. Las exportaciones fueron este año inferiores, en relación a las importaciones, cifra que tiende año a año a distanciarse aún más, dejándonos una gran preocupación.
El país como país, está con importantísimas dificultades y mucho más si lo proyectamos a futuro, Mujica comento que 10.000 productores rurales se fueron del campo en la última década y apenas se vislumbra una solución para unos pocos miles de productores endeudados, la mayoría trabajando.
Pero, hoy igual vemos con preocupación que la política de corte neoliberal que el Fondo Monetario nos impuso es a la vez parte sustancial de la actual dirección económica. Por ejemplo, el sector productivo no es ayudado o rodeado de políticas viables para su desarrollo; no hay un marco macroeconómico que permita desarrollar el sector productivo, en especial el industrial.
Se llega a importar casi 10.000.000 de pares de calzado, mientras nuestra industria de cueros y afines quedó destrozada, al igual que la textil y sus derivados. Nunca vamos a competir con países cuyos salarios mensuales llegan a 12 dólares, esta apertura de nuestro mercado no es competitiva, ni defiende lo nacional, se debe corregir y seguramente es uno de los desvíos que se debería considerar. La calidad del trabajo en todos sus valores depende de ello. Deberíamos pasar del Uruguay especulativo y financiero a un Uruguay de bases productivas, tanto en una visión macro como microeconómica.
El marco de innovación, o investigación científico-técnico, ligada al desarrollo productivo de alta tecnología está sin recursos y con dificultades claras a distintos niveles, entiendo que esto es un camino prioritario, con miras al futuro productivo. Por último hay un riesgo de continuidad de las Pymes, ya que de cada dos que abren, una cierra en menos de dos años, advirtiendo que las cadenas comerciales como los grandes supermercados, hipercentros, shopping, etc. tienden a abarcar cada vez más el mercado interno, situación que no facilitará una mejor distribución de la riqueza. Se estudió que por cada hipercentro que se abrió, cuatro Pymes se cerraron, frente a un empleo del hipercentro que normalmente sostiene valores de salario bajos.
El problema no está en los escasos dos años de este gobierno, pero sí en establecer una estrategia como país, que sea viable para todos los uruguayos.
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