Venezuela: ¿sociedad polarizada?
Mucho se escribe sobre la situación que existe en términos políticos en Venezuela y algunos hablan de la polarización social que prevalece en los días que transcurren como algo novedoso y, además, asociado a la presencia de Hugo Chávez Frías en la Presidencia.
Esta apreciación en la mayoría de los casos es una posición absolutamente ideológica e interesada. La verdad de la cuestión es que Venezuela –como muchas otras sociedades del mundo– ha sido una sociedad históricamente polarizada, ancestralmente desigual y gobernada a lo largo de su historia por una minoría blanca, a la que siempre le produjeron alergia los mulatos de provincia.
Desde el momento mismo en el cual se planteó la independencia del dominio español, el sector criollo dominante, llamado los mantuanos, concibieron la independencia como un proceso para tener el dominio político sobre el resto de los sectores de la Venezuela de ese entonces, excluyendo de ese proceso a la inmensa mayoría de esa sociedad, esto es, a los esclavos, negros, mulatos y pardos. Sólo cuando la abolición de la esclavitud se planteó como una necesidad y Simón Bolívar enarboló las banderas no sólo de la libertad e independencia, sino también de la igualdad, pudo coronar con éxito la gesta de Independencia de la Corona española.
Esa realidad también marcó a la llamada IV República, que arrancó prácticamente desde 1830, una vez que el proyecto de la Gran Colombia fracasó. La característica desde entonces hasta la llegada del Presidente Hugo Chávez al gobierno fue la de una inmensa mayoría de venezolanos excluidos de las decisiones nacionales y de las respuestas por parte del Estado y de los gobiernos respecto a sus necesidades más apremiantes.
Lo que se ha abierto con el gobierno de Chávez –donde la polarización ciertamente sigue presente–, es que ahora quienes fueron históricamente excluidos han comenzado progresivamente a ser incluidos a través de las políticas sociales en salud, vivienda, educación, cultura, ciencia y tecnología y en la participación política donde han comenzado a ser protagonistas de sus propias demandas y necesidades.
¿Cuál es el fondo de la actual polarización?
La cosa parece sencilla pero es harto compleja. Existen sectores que fueron –y lo siguen siendo–minorías desde el punto de vista social, pero siempre han constituido los grandes protagonistas de todas las decisiones nacionales; estos sectores son los que hoy se resisten a que las mayorías sociales puedan disfrutar de la riqueza nacional, aunque ello no conspire contra su estabilidad como grupo social. Dicho de otra manera, estamos en presencia de sectores sociales convencidos de constituir el desiderátum de la sociedad venezolana y, por tanto, de oponerse a todo lo que signifique democratizar los niveles y espacios de esta sociedad.
El proceso en marcha en Venezuela constituye un laboratorio de experimentación en el sentido de que la inmensa mayoría de los excluidos están siendo progresivamente incorporados a las políticas públicas y, por cierto, no de forma pasiva sino protagónica.
Este camino, además de ser el de la justicia y de la igualdad, es el único que en una sociedad como la venezolana, puede realmente garantizar la libertad y esencialmente la paz
De allí que nos preguntamos: ¿Cómo entender en Venezuela las posturas de sectores sociales, minoritarios desde el punto de vista cuantitativo, pero con una importancia capital cualitativamente, siempre incluidos, que se manifiestan en contra de políticas gubernamentales que buscan precisamente darle oportunidad a los que nunca la tuvieron y que constituyen la mayoría?
¿Por qué estos mismos sectores se opusieron a la Misión de alfabetización conocida como Robinson si esta no los excluía, sino más bien ha logrado que lo iletrados aprendan a leer y escribir?
¿Por qué siguen cuestionando la Misión Barrio Adentro si ésta lo que ha hecho es brindarle la oportunidad en salud a sectores históricamente excluidos –lamentablemente mayoritarios–, que para nada afecta a los otros sectores que sí han tenido, tienen y seguirán teniendo atención en salud, preventiva y curativa? ¿Cuál es el médico que ha dejado de atender una clínica o un hospital por atender a un paciente de Barrio Adentro?
¿En qué afectan las Escuelas Bolivarianas a las escuelas privadas que asientan a los hijos de los incluidos?
¿Por qué manifestarse en contra de que existan otras universidades ofreciendo cupos para los hijos de aquellos a quienes les ha sido negado ese derecho si eso no impide que los hijos de las clases medias y altas de la sociedad venezolana sigan estudiando en las universidades públicas o privadas?
¿En qué puede afectar a sectores incluidos que los olvidados de siempre comiencen a ser tomados en cuenta con las misiones educativas de bachillerato y universitaria identificadas como Sucre y Ribas?
Y así por el estilo podríamos seguir enumerando otras políticas públicas que no afectan a sectores de las clases medias y altas pero sí benefician a la inmensa mayoría de los habitantes de Venezuela.
Sin embargo, lo que pareciera molestar e irritar es que el acceso popular a bienes que hasta ahora sólo disfrutaba una minoría, es percibido angustiosamente por estos sectores de las clases altas y medias, como una pérdida del poder que da la diferencia. Y lo más importante de todo es que se va desarrollando una progresiva conciencia de los pobres sobre sus derechos y sobre el tiempo que estuvieron despojados de ellos, y eso, ciertamente, está significando una pérdida de poder real de estos sectores que hasta ahora fueron dominantes.
Y estas políticas públicas que se desarrollan en Venezuela también producen escozor fuera de sus fronteras, no tanto por las medidas en sí, sino por lo que éstas puedan desencadenar. El caso de RCTV se inscribe en esa lógica, en el sentido de la reacción en cadena que puede generarse, en otros países, a propósito de la democratización de todos los medios de comunicación y de la necesidad de que así lo sean.
Pero, en definitiva, lo que subyace en el fondo de lo que está pasando en nuestro país es que hay quienes sienten un afecto excesivo consigo mismo, se resisten a compartir país y riqueza, y otros que perciben que les llegó su hora a través de las políticas desarrolladas bajo el gobierno de Hugo Chávez Frías.
Allí está el quid de la cuestión. *
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