La ética no tiene matices

En el mundo entero la ética es una sola, excepto en el Uruguay, donde tiene tonalidades, tanto blancas como coloradas. Porque estamos acostumbrados a comprobar mediante la difusión de la mayoría de los medios de comunicación, que los actores políticos del Uruguay utilicen la honestidad y cristalinidad como condición primordial en las acciones promovidas por sus respectivos partidos políticos. No hay día en que nos enteremos sobre algún tema donde critican o difunden detalles que están relacionados con la inconducta de los denunciados.

Actualmente se destaca el caso de varios representantes partidarios que hace 12 años ocupan cargos que se renuevan cada 5. Varias veces hemos comentado el hecho, pero hasta el día de hoy, en que se vislumbran ciertas gestiones entre el oficialismo y la oposición, tanto el Tribunal de Cuentas como la Corte Electoral se mantienen integrados con la misma proporción partidaria desde 1995.

Aprovechando que la Constitución no aclara debidamente la forma de cumplir con el requisito legal, tanto el Partido Colorado como el Partido Nacional, que parece que no se enteraron de los resultados de las dos últimas elecciones, han permanecido con la proporción anterior. Ambos partidos conservadores ni decidieron cumplir con ese sencillo detalle, ni los titulares de cada cargo anunciaron su retiro, ya que por ética elemental, lo debían haber hecho.

Sin embargo, se denuncian distintas acciones circunstanciales y se pide la presencia de cualquier autoridad de gobierno para que explique el motivo de un cambio o medida adoptada. Los ministros y directores están cansados de concurrir al Parlamento debido a reiterados llamados a sala, que los medios mencionan reiteradamente, para comprometer a los jerarcas, tanto sea porque se cambió de lugar a determinado funcionario o para averiguar qué tramite se cumplió para la compra de algo necesario.

Entendemos que muchos políticos reclamantes se olvidan de la ética como condición necesaria en su actividad pública, que los expone a comportamientos transparentes y honestos. Los riesgos son evidentes y tarde o temprano la verdad aparece como resultado de cualquier mal actitud.

En estos días se inician las conversaciones para intercambiar opiniones sobre la integración de dos organismos de control, lo que deseamos ocurra cuanto antes, ya que es imposible continuar así, y además tenemos la esperanza de que se respete la proporción que se registró en el último acto electoral, factor elemental para la aplicación de un real régimen democrático. Ha transcurrido mucho tiempo y aún estamos por asignar la nueva conformación, tanto del Tribunal de Cuentas como de la Corte Electoral, como sabemos dos instituciones de trascendencia nacional que merecen ser respetadas. *

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