Nuevos mecanismos para pagar la deuda social
L a percepción de lo que está ocurriendo en el país hace abrigar esperanzas que los uruguayos comencemos a vivir un período de bonanza y que, de alguna manera, el Estado nacional comience a pagar la enorme deuda social que durante décadas se ha contraído con la población del país como resultado de malas políticas, de modas económicas y, de lo que es peor, de políticas dictadas por los organismos internacionales de crédito (léase Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial), que tuvo un insoportable derrotero hacia el empobrecimiento.
Parecería que de manera todavía imperfecta se ha comenzado a revertir una situación que fue la característica preponderante en las últimas dos décadas, abandonándose la teoría del proceso de «goteo» como resultado del crecimiento de las exportaciones como reanimador de la economía, luego del ejemplo notable de los Consejos de Salarios, sumado a los incrementos de los sueldos y las jubilaciones, que determinaron un impulso muy importante de la actividad que se ha verificado en los últimos dos años.
El «goteo» se aplicó durante la primera parte del segundo gobierno de Julio María Sanguinetti, cuando se lograron importantes ventas en Brasil de materias primas uruguayas, proceso que terminó en 1998, cuando el gobierno de Fernando Enrique Cardoso resolvió devaluar su moneda frente a la divisa extranjera, hiriendo de muerte a los precios hasta ese día competitivos de Uruguay, que eran el centro de nuestra deforme prosperidad. Fue cuando se nos vino la noche.
Ahora las cosas parecen haber cambiado, el sol ha comenzado a brillar de nuevo, porque además del espectacular crecimiento de nuestro comercio exterior con exportaciones récords en algunos productos, se ha producido una mejoría concreta en el ingreso de los trabajadores y pasivos, pese a que estos últimos todavía no han logrado algunas necesarias actualizaciones que les compensen lo perdido en los últimos años. Mejoría global que se expresó en el aumento espectacular e imparable del consumo que en el anterior año verificó un crecimiento del 16%.
¿Por qué decimos que el sol ha comenzado a brillar de nuevo? El gobierno progresista anunció el lunes que en esta Rendición de Cuentas se comenzará a pagar parte de la enorme deuda social que se tiene con la población uruguaya. Ya el primer adelanto positivo había sido realizado hace algunos días por el ministro de Economía, Danilo Astori, cuando afirmó que posiblemente Uruguay logre un superávit global al final del período, sosteniendo que la meta de superávit primario, antes del pago de intereses, será de 4% del Producto Interno Bruto (PIB), lo que «es coherente» con la estrategia de administración de la deuda pública.
El pasado lunes los anuncios fueron ampliados: el crecimiento de la economía permitirá destinar en 2008 unos U$S 285 millones en programas sociales, en vez de los U$S 100 millones programados originalmente. Este año el PBI crecerá 5,25%, según la proyección del equipo económico.
De acuerdo con las previsiones, el gobierno destinará en 2008 U$S 100 millones para la enseñanza pública, ANEP y Universidad de la República. Los restantes U$S 185 millones serán para programas sociales, que incluyen a la reforma global del sistema de salud, al Plan de Equidad y al Plan Ceibal para capacitar en informática a los escolares, lo que determina la adquisición de 100 mil computadoras.
Las cifras que manejó Astori, en términos generales, son mayoritariamente positivas: sostuvo que la inversión interna creció 32% respecto al año anterior, indicando que en los primeros dos meses y medio de este año, en base a cifras actualizadas al 15 de marzo, hubo un aumento de la actividad del sector exportador del 22% en comparación con igual período del año anterior.
Todas ellas muy buenas noticias. *
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