El poder de los medios

E n un editorial publicado la semana pasada nos ocupamos del sonado caso de la no renovación de la concesión a un canal televisivo venezolano. Un hecho tan banal, tan común y corriente como la soberana decisión de un gobierno de no renovar el contrato a una emisora, generó un revuelo inusitado pero explicable dado que la circunstancia fue aprovechada por las derechas de todo el mundo para cargar las tintas contra el régimen de Chávez.

Decíamos en aquel editorial:

«Nadie puede sensatamente sostener que el gobierno venezolano ataca la libertad de expresión pues la oposición tiene infinidad de medios para expresar ­muchas veces con lenguaje soez­ su odio hacia Chávez. No hubo censura ni clausura; simplemente, no se renovó el contrato de concesión y punto. Algo tan sencillo se convirtió en pretexto para lanzar la alarma por las supuestas amenazas a la libertad de prensa. Todo gobierno está en su pleno derecho de renovar o no una concesión, y en lo que concierne concretamente a la concesión de ondas de radio y televisión, hay infinidad de casos similares en países tan insospechables como EEUU, Canadá, y varios países europeos.

El asunto brinda la oportunidad de volver a reflexionar sobre el papel que desempeñan los grandes medios de comunicación. La prensa, ese famoso cuarto poder cuya función era la de controlar la gestión pública y denunciar irregularidades e iniquidades, se ha convertido ­en manos de empresarios que responden al establishment­ en un poder omnímodo, en un poder sin contrapoder que lo controle, lo vigile y lo frene en sus posibles desbordes. Esto ha llevado a la penosa confusión entre libertad de prensa y libertad de empresa. En aras de la libertad de prensa, se defiende la posibilidad de que los grandes medios masivos emitan cualquier programación, tergiversen la realidad, manipulen la información, o la oculten.

Obviamente, no estamos hablando de lo que se considera opinión, esto es, la línea editorial de un medio, algo que ­cuidando las formas­ cada quien está en su derecho de expresar sin cortapisas. Nos referimos a la información y al derecho a la información que tienen los habitantes de un país. Y sobre todo, al derecho a que no se les retacee la información y a que no se la tergiverse. Los grandes medios venezolanos no son cuestionados por su postura crítica del gobierno sino precisamente por haber violado sistemáticamente ese derecho a estar informado que a todo ciudadano asiste».

Pues bien, en nuestra contratapa de ayer, martes 12, el periodista uruguayo Aram Aharonian realiza ciertas puntualizaciones de interés. En primer lugar, su afirmación de que «una dictadura mediática intenta suplantar a las dictaduras militares de pasadas décadas». A tal punto es así, que se dio la paradoja en Venezuela de que jóvenes estudiantes ­fundamentalmente de universidades privadas­ salieran a la calle, azuzados por los medios de derecha, a manifestar en protesta contra la supuesta falta de libertad para expresar puntos de vista contrarios al gobierno. Y lo hicieron con total libertad…

En nuestro país, aunque los grandes medios de prensa ­el oligopolio televisivo y la prensa escrita­ observan un comportamiento muy diferente al de los medios venezolanos, tenemos también ejemplos de esa manipulación de la información que tiende a la desestabilización, el ocultamiento de ciertos hechos (o su minimización), la jerarquización de las noticias en función de los intereses, etcétera.

Y en esa especie de histeria que reclama libertad de prensa a ultranza y que rechaza airadamente toda crítica al papel de los grandes medios, hemos llegado al colmo de que un senador de la República haya sido denunciado penalmente por calificar a un semanario como «de derecha».

En un régimen democrático debemos velar por el respeto irrestricto a la libertad de expresión y por el derecho a la información. Pero también tenemos la obligación de vigilar que la prensa cumpla su papel a cabalidad, y de denunciar todo intento de manipular la información. *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje