Pobres e indigentes en Uruguay: 1986 a 2006

Cuando asume el primer gobierno del doctorJulio Mª Sanguinetti, a la “salida” de la dictadura en 1985, casi la mitad de la población estaba sumida en la pobreza y la situación mejoró. Sobre todo el número de indigentes es abatido notablemente.

El segundo período corresponde al gobierno blanco del doctor Luis A. Lacalle Herrera. Continúa la recuperación económica medida en términos de “crecimiento económico”, sigue bajando la indigencia (con un rebrote llamativo poselectoral).

Las cuentas fiscales dieron positivo en 1991 y en 1992 el desempleo fue de 8,3 % (ver nota del doctor Lacalle en esta edición). La pobreza continuó en descenso. Con el segundo gobierno Sanguinetti la indigencia aumenta en una cifra cercana a las 10.000 personas, la pobreza total aumenta menos. El período Batlle es terrible. Que recoge los frutos de la siembra neoliberal de sus antecesores es una buena hipótesis para explicar los crudos y crueles números que exhibe su gestión.

Los primeros años del gobierno del doctor Tabaré Vázquez muestran una disminución de la pobreza importante, que nos acercan a las cifras de 1991, pero con muchos más pobres, aunque con menos indigentes.

El crecimiento económico y las mejoras en el nivel de empleo no miden un aspecto sustantivo: la desigualdad. Y el Uruguay aumenta sus niveles de desigualdad. Mejoró con los Consejos de Salarios y el fortalecimiento de los sindicatos la situación de un grupo importante de trabajadores, pero la riqueza creció más. Las principales cadenas productivas agroindustriales, principales exportadoras, no comparten con la sociedad su bonanza de buena gana.

Al inversor extranjero, lejos de poder cobrarle impuestos por sus ganancias hay que darle, para que se instale y “nos dé trabajo”, zonas francas para que opere.

El motor del sistema son las ganancias, no la satisfacción de las necesidades humanas. El capitalismo muestra con toda crudeza su incapacidad de establecer “justicia en la distribución”. Simplemente existen mecanismos de apropiación de “los bienes terrenales” que dependen de relaciones de poder y el poder ya se sabe quién lo detenta.

Repasemos algunas cifras.

 

Pobres e indigentes en Uruguay: 1986 a 2006

Total del país urbano

Año Indg. P n/l. Pobres % Pobres
1986 162,7 908,4 1.071,1 46,2
1987 94,4 743,7 838,1 35,6
1988 57,8 578,9 636,7 26,6
1989 56,4 587,4 643,7 26,6
Año electoral
1990 68,5 657,5 726,0 29,7
1991 50,3 525,7 576,0 23,4
1992 43,5 449,5 493,0 19,9
1993 29,5 398,8 428,3 17,1
1994 30,5 356,6 387,1 15,3
Año electoral
1995 40,2 405,2 445,4 17,4
1996 43,9 399,8 443,7 17,2
1997 30,7 418,7 449,4 17,2
1998 41,8 398,8 440,6 16,7
1999 31,1 376,8 407,9 15,3
Año electoral
2000 39,5 439,1 478,6 17,8
2001 37,4 495,9 533,3 18,8
2002 56,3 634,6 690,9 24,3
2003 85,0 806,9 892,0 31,4
2004 110,6 797,8 908,4 31,9
Año electoral
2005 96,5 738,8 835,3 29,2
2006 47,4 677,4 724,8 25,2

Indigentes, Pobres no indigentes y Total de pobres incluidos los indigentes, en miles de personas.

Fuente: Búsqueda

 

Evolución del Empleo y Desempleo (en miles )

Años Personas ocupadas Personas desocupadas
1991 1.125,4 109,9
1992 1.142,9 113,2
1993 1.156,0 105,4
1994 1.186,9 121,1
1995 1.206,0 137,5
1996 1.174,8 159,1
1997 1.172,4 151,5
1998 1.103,7 123,8
1999 1.082,1 137,7
2000 1.067,6 167,7
2001 1.076,2 193,2
2002 1.038,3 211,3
2003 1.032,0 208,5
2004 (1) 1.098,9 165,3
2005 (2) 1.114,5 154,9

Fuente: Instituto Nacional de Estadística – Encuesta Continua de Hogares.

(1) Para el año 2004 las cifras fueron revisadas

2): Población proyectada a partir del Censo Fase I relevado en 2004, corregido por omisión censal, en localidades de 5.000 o más habitantes según el Censo General del año 1996.

 

Tasa de desempleo

Total País

1986 10,1

1987 9,1

1988 8,6

1989 8,0

1990 8,5

1991 8,9

1992 9,0

1993 8,3

1994 9,2

1995 10,3

1996 11,9

1997 11,4

1998 10,1

1999 11,3

2000 13,6

2001 15,3

2002 16,9

2003 16,9

2004 13,1

2005 12,2

El índice de desempleo se obtiene de comparar el total de los que buscan trabajo, con el total de los que no lo consiguen. En 2006 la situación continuó mejorando y se alcanzó nuevamente cifras de un dígito. Hay un factor difícil de cuantificar, que incide, si la gente cree que no encontrará trabajo, no lo busca.

A esta altura, con estos números, arriesguemos una hipótesis: luego de estos dos años y algo de gobierno frentista estamos llegando al techo de las mejoras que se pueden lograr en el abatimiento de la desocupación y la pobreza. La apropiación desigual crea una desocupación y una pobreza estructural que es muy difícil disminuir dentro del “modelo” vigente.

Ante el gran fracaso del capitalismo para resolver estas cuestiones, es imprescindible plantearse cuáles son los caminos para construir una sociedad no capitalista, que instale una democracia sobre nuevas bases y niveles de justicia social acordes con el desarrollo científico tecnológico de nuestra época.

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