Escrito por: LEOPOLDO AMONDARAIN
El Presidente dijo que no a la reelección. Si bien el Frente ideológica y políticamente se acostumbró a las “reculadas”, el caso yanki dándose “besitos de lengua” con la Condoleezza y Bush después de décadas de “go home” antiimperialista, este caso específico y puntual es demasiado gravitante como para ponerse escéptico. Sin pecar demasiado de crédulo hay que pensar en la veracidad de los dichos. Y en los hechos en sí, es loable. No estaría pensando al día de hoy el Presidente en permanencias institucionales vitalicias, muy comunes en la izquierda tradicional, ej.: Mao, Stalin, Ceausescu, Fidel y demás etcéteras, los hay también y de sobra en la derecha, sino en ejemplos evolucionados modernos como el francés, español o italiano, europeos donde se admite y conviven en el racional juego democrático. Parece obvio, que no aspira a pasar a la historia con una imagen totalitaria sino en la de un gobernante plural. Si así fuese, está muy bien. Mantendría una tradición, que aún con algún altibajo casos de Terra, Baldomir y Bordaberry (mucho más de este último que los otros) se dio en el siglo pasado en la llamada “Suiza de América” como se le “moteaba” a nuestro Uruguay.
Claro, no todos en el Frente se supone que opinan igual. De lo contrario no hubiese tenido Tabaré que salir al cruce con esta terminante aclaración. La reelección, cualquiera fuera históricamente, tuvo la oposición radical y absoluta del Partido Blanco. La misma, es un preámbulo muy afín y tentador a las dictaduras antes referidas. Y como se sabe, los blancos como partido integral, jamás dimos un golpe de estado en los 170 años de existencia. Habremos podido “meter la pata” pero jamás la “mano en lata del poder” como poder mismo. Lo dijo el presidente del Honorable Larrañaga y el ex presidente Lacalle que han felicitado incluso la resolución presidencial. Y vale acá, hacer una precisión importante. Los blancos, no obstante ser la principal oposición a Vázquez, y su Frente, recordando la multiplicidad de agravios e insultos recibidos, hemos planteado las discrepancias con altura y apoyando en momentos críticos al país y su gobierno constituido permitiendo gobernabilidades indispensables. Este caso, tal vez sea el más notorio de reconocimiento y apoyo al acierto.
No se ha hecho por parte nacionalista una oposición desmelenada y destructiva diciendo meticulosamente que no a todo. Como ha sido costumbre. No podrá decir el Dr. Vázquez ni el más fanático frentista que pueda odiar a la colectividad del Libertador Oribe, que se les dejó en la orfandad de la ausencia o negativa. Ejemplo reciente, el de las papeleras. Y hoy se vuelve a señalar el acierto. No es el caso de otras colectividades que salvo alguna aislada “golondrina” el resto se aferra en la más pesada artillería opositora. Preelectoralmente sostuve que el diálogo entre La Teja y la Heroica era lo mejor para el país en el futuro.
Por supuesto que existen discrepancias sustanciales a “rolete”. Pero habiendo buena voluntad, se pueden capear muchos temporales. Buena cosa sería entonces, al margen de esas notorias discrepancias muy obvias, económicas, administrativas, internacionales, etc., el mantener la concordia institucional sin “manosear” la Constitución con reelecciones improcedentes, con la cual la mayoría rechina y que puede llegar a transformar al gobierno en impopulares consecuencias que nadie desea ni quiere. *
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