Comienzan los aprontes
Aunque para los comicios tanto partidarios como nacionales faltan dos años largos, los aprontes comienzan a moverse. Las colectividades mayores tienen en sus respectivas internas generales y particulares de sector sus complejidades para la conformación futura. Los comicios juveniles del nacionalismo, idea originaria del «Cuqui», justo es reconocer, movió las aguas atisbándose posibilidades, logros y situaciones de cada una. La misma, si bien a los blancos les salió «redonda» renovándose y entusiasmando a la gente en un momento estratégico que no parecía previamente adecuado por la carencia de motivaciones proselitistas, permite orejear el futuro respectivo. El Frente, por lo pronto, ese tipo de elección juvenil es obvio que no le resulta «cómodo» a sus fines inmediatos. Si lo hicieran, parece también obvio que el MPP barrería con la interna. Si ya lo hizo en la nacional anterior dentro de filas, no creo que le resulte gravoso repetir el plato, en la de la muchachada, con creces. Y de ser así, menudo «berrodo» interno tendría Tabaré. ¿Quién le banca las legítimas aspiraciones al Pepe, al Ñato y sus boy’s? Astori y el resto de la comparsa, malogré los presuntos «talentos y virtudes» que les quieran endilgar se declararían «forfait» aplanados por la contundencia de las urnas. Mirando desde afuera, hay una primacía emepetista cuantitativa demasiado grosera. Es muy difícil prever el sustituto de Vázquez de no prosperar la reelección, que es muy difícil, de repetirse aunque sea de la «juvenil» esos resultados. Sin perjuicio, que si se le antoja al Pepe ser él el candidato no habría en toda la coalición de izquierda quien le podría sacar el «cascabel al gato» incluyendo al ministro de Economía. Ergo: ¡prohibido hacer olas!
Por otro lado está el coloradismo. En apariencias: ¡muy desfondados! Carecen aparentemente de candidatos nuevos de «fuste» político, como lo fueron en otra hora el «ceja» y el «Jorge». Y estos por cierto, muy gastados y machucados, sin perjuicio de una «provecta» historia personal de cada cual, que se pierde en las nebulosas de los tiempos. ¡Desde el año 54 que están jugando el mismo partido! Hace 50 años que se repiten y la mayor parte de las veces, mal. Nadie dice que no sean capaces y de cualquier cosa por añadidura, pero también es cierto que tienen «podrido» a un pueblo! Y esa inercia cómoda para ellos dos les hizo formar un tumor cancerígeno a su viejo partido de la triste «Defensa». Al igual que Atila, no dejaron crecer ni los pastos a su alrededor. Bastaría jugando el coloradismo entonces al Pedrito Bordaberry. ¡Pero el apellido, por más eskaldun que sea, hace recular al más fiero! No fue mal ministro con don Jorge, gasta su «pinta» para el voto femenino y éticamente estuvo bien al defender a su padre. ¡La sangre siempre es la sangre! Principio vasco.
Pero esa candidatura, que en la colectividad «salvaje» es la que corre mejor aparentemente, inclina definitivamente hacia la derecha más recalcadamente fanática y troglodita cavernaria al Partido Colorado. La sola mención de volver a las profundidades abismales del averno ideológico pone la piel de gallina, no ya a la izquierda, sino incluso al centrista más moderado y derechoide. Sin embargo, queda gente, más de la deseable, nostálgica y ultraconservadora que lo miran con paternal afecto como lo hicieron en su tiempo con su papá.
O sea, de prosperar esta candidatura, los colorasen (tampoco les cuesta mucho…) a la «uruguaya» una especie de franquismo español de mediados de la década de los cuarenta. ¡Muy modernos! Ahora nos toca a los blancos. Objetivamente, está bastante bien, desde sus puntos de vista. La elección juvenil fue la prueba fehaciente. Movió y entusiasmó a la gente. Si bien existen naturales ambiciones sectoriales, el «gaucho» Larrañaga y su «Honorable» han manejado la interna con moderación y concordia en un partido tradicionalmente cerril dentro de filas.
Hay paz y unidad ideológica en sus grandes líneas con la renovación de valores necesaria, que la gente en general, ve bien. Dentro de Alianza Nacional con su natural candidato sin fisuras, Larrañaga, ha «engordado» aparentemente su acervo electoral. Varios diputados y caudillos departamentales de otros agrupamientos se le han plegado presentando una imagen de prosperidad.
Bueno también, es de notar el resurgimiento cuasi «milagroso» de Lacalle, que después de la «embestida baguala» en donde llegó a cifras estadísticas ruinosas del 9% en la interna partidaria, hoy se está cotizando en un 24% en ascenso.
Si bien está muy lejos del gaucho que anda por el 60% disparado, presenta una recuperación en la opinión pública muy distinta a la de su colega presidencial colorado Sanguinetti que no ha podido salir del «default» electoral sufrido. Perdió «pilchas del apero» y se le nota algo «deshilachado» el grupo de Correntada liderado por Gallinal, que no ha encontrado el golpe efectista atrayente que motive el exitismo proselitista. Señaló también, que asoman otras figuras en las gateras muy promisorias y expectantes que pueden «aparecer» de repente.
Caso del Senador Heber, de relevante performance parlamentaria que pueden correr incluyendo en tener sus también complejidades futuras. Finalmente, es de destacar que estas realidades, el cuadro blanco es el único que se presenta como oposición seria como para los que buscan opciones futuras sustitutivas de la actual jefatura partidaria que no se devaluó en una estrategia desmelenada opositora antagónica que nos pueda llevar, odios mediante otra hora, a un baño de sangre. Hoy vemos admitir, dicho en informativos televisivos, el arrepentimiento del propio Mujica por haber tomado las armas y ser responsables primigenios del dolor pasado por el pueblo. Con los blancos, eso no ha pasado nunca. *
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