"Desarrollo: paradigma de lo suficiente y necesario"

Hay una urgente necesidad de replantearnos la noción del desarrollo desde la «agenda cultural de las y los pobres». A pesar de no ignorar que en el mundo que intentamos vivir, la ausencia de valores es norma del ser y estar de muchedumbres que afanosamente se mueven sin norte ni destino, en su calidad de autómatas de un tercer milenio que no acaba de manifestarse en síntomas de diferencia y relación. La agenda sin la pérdida de nuestras raíces y sin el abandono de la cosmovisión. Si no lo hacemos así, la negación radical de lo que somos, sería el precio fatal de los pobres. Debe ser la base para una concepción más humanística y ambiental del desarrollo.

Con esta base estamos listos para discutir nuestra forma de desarrollo, nuestra política de calidad de vida, la justicia social. Con estas bases deseamos aportar a un nuevo tipo de desarrollo en el contexto de la globalización. Quizás calidad de vida con desarrollo comunitario, calidad de vida con autogestión de nuestra comunidad.

Ésta incluye:

La relación cultura-naturaleza que es interactiva. La cultura hace a la persona y modifica sustancialmente su entorno. Hay que extender los límites al crecimiento económico impuestos por el neoliberalismo. Utilizar la técnica con la naturaleza, a favor de la naturaleza y nunca en contra de la naturaleza.

Es urgente superar el pensamiento cartesiano y sus fundamentos que conciben al hombre como dueño y señor de la naturaleza. .

El desarrollo humano basado en las culturas locales y en su cosmovisión; la visión de las culturas pluralistas; la tolerancia, la nueva mentalidad, el nuevo estilo y forma de vida ambiental y socialmente compatible.

El hecho de que la organización de la economía privilegie la protección social y la intervención del Estado o casi exclusivamente el papel del mercado y del sector privado (enfoque neoliberal) depende, en última instancia, de una visión cultural.

Impulsar modelos de desarrollo donde la dimensión cultural sea central… lo cual nos debe llevar al aumento de la capacidad de acción de la sociedad sobre sí misma.

 

De lo anterior se deriva:

Tomar al diálogo como instrumento fundamental; es importante el diálogo filosofía-ciencia-desarrollo.

. Los proyectos de sostenibilidad no se conciben sin el componente educativo y cultural.

El aprendizaje intercultural es una gran fuente de riqueza para idear procesos de desarrollo y brindar soluciones innovadoras a acuciantes problemas de los pueblos.

Los saberes, normas de conducta y formas de organización locales tienen un arraigo cultural. Así, por una parte debería de valorarse las diferencias culturales como un recurso importante para los pobres.

Es mediante la educación y la implementación de correctas políticas culturales que se puede propiciar una verdadera revolución ética.

La cultura (que incluye la educación, la ciencia, la economía) es donde podemos encontrar los valores que contribuirán a lograr el desarrollo sostenible. Y la educación está llamada a preservar la cultura.

Es el ethos más que el logos -más los valores que el conocimiento- lo que configura una cultura. De ahí la estrecha vinculación entre ésta y la ética. Toda visión ética del desarrollo es inseparable de la preocupación por los temas culturales, es decir, valóricos. El valor es una noción o figura de lo deseable. Se distingue de la realidad, que su origen y también su referente, en cuanto tiende a conducir hacia un estado de cosas preferible. La ontología gira en torno a lo que es, y la axiología a nuestras preferencias. No es extraño que la reflexión sobre la cultura o los valores se haya desarrollado explícitamente, desde fines del siglo pasado, en economías cada vez más fuertemente basadas en el mercado y el dinero, como una manera de corregir o completar su neutralidad valór

Esta nueva agenda nos sugiere corregir el camino. Y esto implica transformaciones culturales, sociales y políticas . En otras palabras debemos cambiar el Paradigma. Con un cambio dialéctico (asumir todo lo que es asimilable y benéfico del paradigma de la modernidad e insertarlo dentro de otro diferente).

Nos queda la estrategia de la solidaridad. El sistema capitalista no puede garantizar la globalización de la solidaridad .

Si bien se ha hablado de los aspectos positivos que las culturas de los pueblos indígenas aportan al desarrollo, también es necesario mencionar algunas de las dificultades de esos pueblos, tales como divisiones internas, dificultad de reconocer lo propio debido a muchos años de aculturación, tensión entre lo comunitario y lo personal.

Si tomamos en cuenta la cultura cambiamos el paradigma:

Frente a la idolatría del bienestar, austeridad

Frente al desarrollo inhumano, defensa de la persona

Frente a una cultura frívola, solidaridad

Frente a la insensibilidad social, compromiso

Frente al fatalismo, alegría

Frente al crecimiento ilimitado de la producción y el consumo, el paradigma de lo suficiente y necesario

Frente a la civilización de la ostentación, la civilización de la síntesis.

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