Números versus gente
El Parlamento está abocado a la aprobación del Presupuesto quinquenal que regulará lo que recaudará el Estado en los cinco años del actual gobierno, así como en qué gastará lo que recaude.
Dentro de esa discusión se inscriben las rebajas en las aportaciones patronales a la seguridad social, buscando disminuir los costos de las empresas, de cara a la competencia internacional. Ese solo planteo descarta desde el inicio, que exista un aporte patronal a la seguridad social. Si el mismo se integra al costo de los productos, tenemos que el llamado aporte patronal a la seguridad social lo paga el consumidor. Lo afirma mi amigo Perogrullo.
Entonces, ¿con qué aportes se financia la seguridad social? Con los de los trabajadores, que cobran mes a mes menos de lo que marca el respectivo laudo o contrato de trabajo y el del Estado, que está obligado a cubrir lo que falta para pagar jubilaciones, pensiones, seguros de enfermedad, desempleo, salud y asignaciones familiares.
Pero ocurre que lo que pone el Estado lo saca de lo que recauda por impuestos. Por lo tanto, también lo está pagando el conjunto de la sociedad.
Así pues, la seguridad social tiene dos fuentes de financiamiento: Los trabajadores y el conjunto de la población. No hay más.
Y desde el momento que la mayoría de lo que se recauda es aportado por el conjunto de la sociedad, estamos en presencia de una transferencia de ingresos desde el conjunto de la sociedad hacia los jubilados, pensionistas, desocupados, enfermos y niños. Todo eso está muy bien. Reafirma que la seguridad social es un edificio eminentemente solidario.
Aunque hay algunas cosas que no están tan bien en nuestro país. Y ellas son, a mi juicio:
1) El aporte solidario del conjunto de la sociedad no se da en función de la potencialidad económica de cada ciudadano, dado que la estructura impositiva de Uruguay, no se rige por esos parámetros. En todos aquellos países que la seguridad social cumple con el principio de la solidaridad, el nivelador de esfuerzos descansa en el impuesto a la renta, que grava a las personas sobre la base de sus ingresos reales, cualquiera sea la fuente de los mismos.
2) El segundo ingreso de importancia de la seguridad social, que es el aporte de los trabajadores, no se integra más al fondo común solidario, sino que emigra hacia cuentas personales, y son administrados a su leal saber y entender por empresas privadas, que cobran comisiones escandalosas a cada trabajador.
3) Por el sistema explicado en el 2) el Estado uruguayo está desertando de una seguridad social verdadera, para transformarse, al cabo de algunos años más, en un servidor de pensiones de sobrevivencia ridículas.
Uniendo entonces una estructura impositiva a la que no le importa la potencia económica de los contribuyentes, con un Estado desertor en materia de coberturas de la seguridad social, podemos avizorar un futuro de mucha más exclusión social en nuestro país.
* Militante del Frente Amplio
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