Presupuesto y movilización estudiantil

Como era previsible, la movilización estudiantil se ha seguido incrementando. En nuestra edición del sábado se informa que el número de centros de enseñanza ocupados había llegado a nueve.

El hecho es el resultado inevitable de las señales contrarias a sus reivindicaciones que los gremios perciben a medida que se pronuncian los órganos legislativos.

La justeza de las reivindicaciones estudiantiles es clara en función de criterios de defensa de la enseñanza y la investigación científica nacional, actividades que de acuerdo a las pautas presupuestales enviadas por el gobierno seguirían en su vertiginosa decadencia de medios materiales.

Los guarismos publicitados, que indican el ingrato lugar que nuestro país ocupa en el «ranking» de los países latinoamericanos en materia de inversión en la enseñanza, constituyen un alerta impactante que, por lo visto, no ha logrado conmover a los integrantes del equipo económico, obsesionados y monotemáticos en relación con el problema del déficit fiscal como único valor a considerar.

Muchos se preguntan sobre la pertinencia de la medida dispuesta por los jóvenes, pues entienden que las huelgas estudiantiles son inútiles desde que no conducen al logro de los objetivos perseguidos. Y no faltan quienes –desde la derecha– levantan su índice acusador señalando a los estudiantes poco menos que como revoltosos y delincuentes o como cretinos útiles sirviendo a causas innobles.

A menudo se olvida que innumerables conquistas de la enseñanza se lograron merced a las movilizaciones estudiantiles. Desde la autonomía universitaria hasta demandas y reivindicaciones de menor envergadura, la lucha de los jóvenes constituyó un elemento fundamental para el logro de los objetivos. Sin contar que la rebeldía es un componente insoslayable del espíritu juvenil, la batalla que libran actualmente estudiantes de Secundaria, UTU y Universidad es de una justicia palmaria. Junto a otras organizaciones sociales, cooperativas y sindicatos, los gremios estudiantiles están expresando su disconformidad con un presupuesto mezquino y con una política económica que daña a todos los sectores de la sociedad.

Ellos también están luchando por un futuro mejor.

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