Ehud Olmert con sólo el 2% de aprobación
En la histórica Plaza de I. Rabin, 200.000 israelíes se manifestaron pidiendo la renuncia del primer ministro. El escandaloso informe del juez Winograd con relación a la guerra al Sur del Líbano, con Hezbolá, trajo al ya golpeado gobierno de Kadima, dirigido por Olmert, su aislamiento total. Sólo el 2% de la población aprueba su desempeño y el 68% pide su renuncia según las encuestas realizadas.
El informe Winogrand acusa al Premier de permitir la guerra con Hezbolá sin responsabilidad, de no medir sus consecuencias y dejarse llevar por las sugerencias de militares. El conflicto costó la vida de160 israelíes y 1250 almas del lado del Líbano. A su vez quedó castigada la imagen de Israel, en su postura de «ejército invencible», con el agregado que cayeron centenares de misiles en territorio mismo de Israel, situación que alteró la vida ciudadana, en especial en el Norte.
El informe de Winogrand surge como consecuencia de innumerables presiones, de diversas fuerzas sociales, para obtener una respuesta de lo acontecido; los propios estudiantes de Tel Aviv se habían manifestado antes en la Plaza de Rabin y ahora en esta oportunidad, sus oradores no fueron políticos, para evitar politizar más esta crisis; el grito popular fue: «Olmet, váyase a su casa», se encontraron dos grupos y no es casual que hayan estado juntos, la izquierda laica con la derecha religiosa sionista, la de las «kipot tejidas». Incluso, se miraban bien. No obstante el espíritu fue claro para los enemigos de Israel.
Uzi Dayán, líder del movimiento Tafnit, dirigiéndose a los enemigos de Israel, dijo: «No se equivoquen, el hecho de que se hayan reunido hoy decenas de miles a exigir la renuncia de su gobierno no da cuenta de la debilidad de Israel, sino, al contrario, de su fuerza.
No es un pueblo de telarañas, sino una sociedad firme, llena de fe y, sobre todo, democrática». Las posibilidades en este conflicto político pueden ser: que el Parlamento Kneset- no pida la renuncia de Olmert, ya que no encuentre los votos suficientes, que el Likud, sector muy conservador pida nuevas elecciones, ya que él tendría posibilidades de ser la primera fuerza política con un 30% de apoyo del electorado, razón que le posibilitaría tener la opción de formar gobierno, o la tercera alternativa que desde el Meretz (izquierda), Partidos Árabes y otros sectores políticos, logren el pedido de renuncia del primer ministro.
Pero Israel debe redefinir su política hacia el mundo Árabe, ¿seguirá apareciendo en la región con acciones de represalia mayores, frente a las provocaciones de grupos fundamentalistas? en un círculo de jamás acabar.
El comisionado de la Unión Europea criticó a las autoridades palestinas diciendo: «en ocasiones» haber recurrido a la(UE) «de manera oportunista» y haberla tratado como «una organización de caridad», en vez de como un «socio político». Asimismo, tildó de «impostura hacer pasar por un movimiento de resistencia lo que es una organización terrorista».
Por otro lado, Shlomo Ben-Ami (israelí) interpreta que «el patrón emergente de la política pluralista islámica no coincide con el tipo de democracia liberal secular de Occidente. Y el deseado viraje de los movimientos fundamentalistas dominantes del mundo árabe hacia una política democrática es equivalente al «repudio» que igualmente existe, del proyecto yihadista y de las estrategias apocalípticas de Al Qaeda, repudio que la mayoría árabe sostiene. El fracaso de yihad está estableciendo las condiciones para una reestructuración potencialmente prometedora de la política islámica, pero Occidente no reconoce los cambios o se muestra hostil hacia ellos».
«Una vez más, decimos que la democracia árabe no se identifica con la posición secular liberal, ella es una fuerza política que prácticamente no existe en el mundo árabe, pero presionada, se junta con los radicales islámicos que buscan repudiar las políticas estadounidenses y la causa de reconciliación con Israel que se suman en un paralelo, con la política tradicional de Estados Unidos de apoyar a los dictadores pro-occidentales del mundo árabe.
«Extinguir la democracia árabe, como ahora trata de hacer el Presidente Mubarak de Egipto con la reciente prohibición de los partidos políticos que estén basados en la religión, no traerá ni paz ni estabilidad a Medio Oriente. Sólo exacerbará la furia de las masas hacia la hipocresía de Occidente. La estabilidad de los regímenes árabes que no están sostenidos por un consenso democrático propio está destinada a ser frágil y falaz. La destrucción del Islam político traerá consigo opciones aún más extremistas, como Hamas que regresarían al trabajo social y al terrorismo o como Al Qaeda que penetraría en las sociedades islámicas».
Es en este contexto el entendimiento histórico palestino entre los religiosos (Hamas) y los seculares (Fatah) para formar un gobierno de unidad nacional en Palestina podría haber establecido un nuevo paradigma para el futuro de los cambios de régimen en el mundo árabe y en la zona de conflicto palestino-israelí. El concepto de gobiernos de unidad nacional podría ser, en efecto, la fórmula que haga posible mantener unidas a las familias políticas en el mundo árabe».
Y en consecuencia se deberá mirar sociológicamente y políticamente si no sería bueno dialogar con el gobierno palestino de unidad nacional. Ya que la evolución árabe apunta a rechazar a los extremos de Al Qaeda, a los suicidas del Yihad islámico, esto merece generar una situación de cambio estratégico, tanto de Israel, como de Occidente.
La fragilidad de Olmert nos ayuda a reflexionar y tener en cuenta que no todos los árabes piensan de la misma forma.
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