Meditando con huellas
Sin lugar a dudas algo no funciona y pareciera que no hay técnicos para solucionar el desperfecto de enormes dimensiones del cual todos somos víctimas.
Algo está fallando cuando tenemos todos los datos y somos incapaces de juntarlos.
Algunos trabajadores de los medios de comunicación están luchando para poder seguir siendo eso, medios de comunicación. Periodistas, todavía honrados, quieren informar sin deformar.
Todo esto ocurre en nuestras narices mientras miramos, ajenos, como si no formáramos parte del desastre.
En la guerra de Irak, sobre la que la mayoría de la población mundial se manifestó en contra sí, nueve décimas partes son mayoría, lo siento-, hubo un sesenta y ocho por ciento de cobertura mediática a los grupos que apoyaban el conflicto.
Los periodistas protestan por ello, sin embargo el genocidio que se está llevando a cabo con el pueblo palestino no es noticia… todo ocurre muy lejos, quizás piensan que no es cierto, pero no es un sueño es una pesadilla en vigilia que viven cientos de miles de seres humanos, y nada por debajo de la ausencia de respuestas para frenar dicho genocidio.
El presidente, el nuestro, dice ante la serie enorme de decretos firmados, sin pasar por el Poder Legislativo que tiene carácter de urgentes, justos y necesarios. Se le olvida, que en una democracia el presidente está para representar a la mayoría de su pueblo acorde dictamina la Constitución, no para mandar sobre ella o modificarla a gusto y según el humor del día. Pero bueno, es comprensible, tenemos muy poca cultura democrática. Quizá por eso se pueden montar esas fiestas de verborrea vacía sin que la oposición tenga derecho a réplica, bueno tengo que admitir que hablar de oposición en Argentina es una mala broma. Cosas del poder. Todavía hay quien piensa que democracia es votar una vez cada cuatro años.
No olviden que los que mandan saben de estas cosas y no están dispuestos a modificar nada. Si observa bien estimado lector, se dará cuenta de que muchos que cumplieron funciones en la dictadura genocida hoy ocupan su banca en legislaturas, nacionales y provinciales, por supuesto acompañados en calidad de «asesores» de sus hijos y nietos, inclusive tenemos una princesa hija de un funcionario de la dictadura, quien le pagó sus estudios en el extranjero, sin lo cual jamás habría conocido a su príncipe de Orange. ¡Ah! Y no olvidemos a peluqueros y modelos ya veteranas, pero bien casadas que almorzaban y desfilaban para las mujeres de los generales asesinos, hoy tan bien recibidas por la corte kirchnerista y siempre en las revistas Fashion principio y fin de esta inmunda sociedad que supieron conseguir los alcahuetes, informantes, seres execrables comprados al mejor postor.
No olvidemos las reuniones de los denominados grupos de Rock Nacional y sus integrantes, tan afectos hoy a manifestarse a favor de los Derechos Humanos y en contra de las dictaduras que en aquel tiempo no tuvieron el valor de lanzar a viva voz frente a la cara del dictador Galtieri en la época de la Guerra de Malvinas con quien se reunieron para elaborar estrategias de su entrega musical a favor de la Causa Nacional: Patriotas de pacotilla, quienes tendrían que ser indagados periodísticamente para saber que se podía hablar con un asesino, desde una postura simulada de rebeldía hacia un sistema… aunque más no sea «por la pobre inocencia de la gente».
Y no lo olviden, tienen nombre y apellido, sumado a la instancia gravísima que lo que narro es de conocimiento público. Los denominados periodistas de la Democracia, que callan y son cómplices de esta repugnante situación que como paisaje recibimos hace décadas. Creo que merecemos unas disculpas aunque más nos sea por protocolo.
Nadie nos ha pedido perdón por mentirnos y traicionarnos y perpetuar hoy dicho fraude asimilados siempre al sistema, como bufones del poder.
En el ámbito mundial, por salir un poco de casa, la mentira es más que obvia. Los protectores de la paz dicen, abiertamente, que el derecho a traer la armonía al globo, así con su particular estilo, les viene concedido directamente por Dios.
Eso al Opus Dei le ha debido de encantar; no olvides que, en este país, son una autentica fuerza viva y que, aunque insistas en separarlos de la iglesia, hoy por hoy son lo mismo.
Estamos de acuerdo, existen sectores progresistas en esto de la iglesia; totalmente de acuerdo. Desgraciadamente, están pegando tiros en alguna selva tratando de proteger a pobladitos de veinte o treinta personas de las guerrillas, la mayoría de ellas armadas por los yanquis, mientras que los sectores más conservadores, antiguos y venerables, los de la mujer a la cocina y nada de sentir placer en el acto sexual, están en la cumbre del poder.
Dentro de la Santa Madre Iglesia Católica. Esa en la que multitudes rezan por miedo a un más allá peor.
Ahí, justo ahí, está el Opus Dei. Todo lo demás es no querer ver lo evidente.
No me hará falta recordar que Estado e Iglesia en Argentina son matrimonio.
Esto, en el fondo, es una vuelta a los orígenes; y si te pica, te rascas. No se puede esperar menos de una entidad que, al igual que EEUU, no ha firmado la declaración de derechos humanos.
La guerra, los recortes del presupuesto en las áreas más necesitadas y el aumento en defensa, la expansión por la vía militar del imperio yanqui y todo esto que vivimos debe ser lo que El Altísimo quiere para el mundo, si hacemos caso a Bush que, además, según declaraciones oficiales, habla con El.
Ya no se esconden para mentirte, lo hacen de forma descarada. Saben que usted seguramente no hará nada, por miedo, incapacidad o parálisis momentánea por el estupor de la realidad, que no es provisoria.
Así que, como decía antes, un grupo de periodistas intenta que la información vuelva a ser digna, un medio para mantenerse al día de lo que realmente ocurre.
La queja es, en concreto, que la imagen que venden los medios no refleja la realidad social, así de claro.
En octubre habrá elecciones y, seguramente, el partido en el poder, esa derecha-izquierda que manda, esa misma, ganará.
Es indispensable la separación de poderes y mantener alejado de la influencia religiosa al Estado argentino y nosotros caminando para adelante. Vivir para ver. *
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