Que ayuden a construir nuestro futuro

En la situación del mundo actual los cambios profundos en todos los campos de la actividad humana –económica, cultural, científica y técnica– han hecho surgir nuevos problemas que exigen el compromiso de todos los uruguayos.

Los procesos de globalización e integración que hoy vivimos a escala mundial, regional y de nuestro país nos interpelan muy crudamente sobre la problemática de desarrollo concebido, no sólo como un crecimiento económico, sino como un proceso tendiente a una mejora sostenida en la propia calidad de vida de nuestra gente.

Debemos darle, pues, un contenido integral a nuestra noción de «desarrollo sustentable» que exige considerar el conjunto de factores involucrados –políticos, económicos, sociales, ambientales y culturales– para una cabal respuesta a las necesidades humanas.

La globalización supone un proceso de cambios vertiginosos, derivado de un conjunto de fenómenos que son producto de la revolución científico-tecnológica y de las comunicaciones; que van desde la apertura de los mercados hasta los procesos de concentración económica y transnacionalización, que hacen que los propios estados no tengan hoy un pleno dominio de sus respectivas economías.

Es preciso implementar políticas sociales y fundamentalmente atender los problemas estructurales y de la distribución, para alcanzar niveles aceptables de justicia social.

Esto nos lleva a la revalorización de los esfuerzos nacionales que busquen articular acciones concertadas de los diferentes actores públicos y privados, pero también implica un rol activo del Estado, por cierto muy diferente al del Estado benefactor, que asegure la participación equilibrada del total de la población, a través de las organizaciones más representativas, en la mejora imprescindible de su calidad de vida.

Queremos destacar, entre otros problemas, los relacionados con formas de injusticia mucho más amplias, que en las épocas precedentes, como el hambre, el desempleo, la marginación social, la drogadicción, la exclusión social, el deterioro del medio ambiente y las enormes desigualdades que separan a los países ricos de los países pobres.

En los últimos años, las administraciones del gobierno, en relación al rumbo de nuestra economía, se han perfilado hacia un modelo concentrador y excluyente.

Queremos señalar con preocupación que la ofensiva neoliberal apunta a debilitar sobre todo al Estado, los partidos políticos, las organizaciones sindicales y las diferentes organizaciones de la sociedad civil, haciendo predominar una tecnocracia obediente, a fin de poder imponer sin resistencia su propio proyecto, cuyas consecuencias están a la vista.

Deberíamos contar con alianzas estratégicas que nos permitan dar un salto cualitativo y articular el valioso aporte de un importante número de organizaciones sociales, barriales, cooperativas, profesionales, asistenciales, culturales, religiosas, deportivas; con distintas características de organización, convocatoria, participación y objetivos. Hoy todos de alguna manera estamos interpelados sufriendo las consecuencias de las políticas que se están implementando y, a mi entender, el partido «de los disconformes» crece, se agiganta cada día y se autoexcluye.

 

Por lo tanto sugerimos:

a) La transformación del sector productivo a través de una política sectorial selectiva, dirigida a sectores específicos y estratégicos, como el sector textil, cuero, vestimenta, lácteos, arroz, agroindustrias, turismo, servicios, comunicaciones (entre tantos otros); solicitando que el Estado defina un programa de apoyo integral a las empresas productivas del país y que cuentan con materia prima en el país para su desarrollo.

 

b) Una política financiera a través del Banco de la República, transformándolo en un banco de fomento de la producción, utilizando el potencial financiero que posee, apuntando a un verdadero desarrollo productivo; cambiando en forma sustancial los ejes de la actualidad política económica, apostando a la inversión productiva generadora de importante número de puestos de trabajo.

 

c) Estudiar opciones innovadoras de creación de empleo, apostando a nuestra gente, a su capacitación y preparación técnico-profesional, desarrollando al máximo todas las posibilidades de explotación de los recursos agropecuarios, granja, agroindustrias, explotación de recursos minerales existentes, ictiológicos, sectores turismo y servicios, vivienda, salud, educación, y la recapacitación de las trabajadoras y trabajadores (apoyando a la Junta Nacional de Empleo), para poder estar en condiciones de competir a nivel de la región y el mundo, fundamentalmente en calidad y con costos accesibles.

 

d) En primer lugar, sostenemos la necesidad de un acceso real y efectivo a los diferentes sistemas de salud, privado y público, exigiendo atención en la salud no sólo a nivel básico y preventivo, sino también poner a disposición los modernos avances tecnológicos actualmente disponibles, aumentando los recursos destinados a la Salud Pública.

 

e) Un sistema educativo, pensando en el marco de un país productivo y de desarrollo integral. Por otro lado, la educación está llamada a responder a los desafíos de la realidad actual, abrirse a la dimensión mundial de los problemas de hoy, cuya complejidad aumenta; y por otro, democratizarse para responder mejor a las necesidades y aspiraciones de la gente. Debemos contar con los recursos suficientes y que sea diseñado con la participación activa de los propios educadores y no únicamente por los técnicos que designa el gobierno.

Asumir la legítima defensa de la producción nacional en el agro y la industria, mediante la utilización de distintos mecanismos aptos para controlar prácticas desleales de comercio en la región que afectan a todo el sector productivo.

Instrumentar la reciprocidad en materia de impuestos, tasas aduaneras mediante las cuales se protege la producción en todo el mundo.

Propender a no ser vendedores de materias primas, sino que se exporten a través de la industria manufacturera productos con mano de obra uruguaya y valor agregado, que signifique mejorar sustancialmente el trabajo y esfuerzo nacional, dándole oportunidades de actividad a importantes sectores de la sociedad uruguaya, a sus trabajadores y a su gente.

Para trabajar en el logro de estos objetivos, señalamos la necesidad de involucrarnos y desarrollar la más amplia solidaridad entre todos los trabajadores, del campo y la ciudad; apostando con más convicción a la vida, a la esperanza y a la utopía, para construir juntos la máxima unidad posible de todos los uruguayos en torno a un proyecto alternativo, viable y posible que asegure las transformaciones que el país reclama y necesita en forma urgente. *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje