Nuestro rumbo económico como preocupación

En los últimos siglos de nuestra historia, uno de los factores que desarrollaron los grandes conflictos fue la penetración o pérdida en los distintos mercados. En la primera y segunda de las guerras mundiales, la conflictividad se dio porque los países convocantes habían perdido sus opciones de mercados en el exterior, generando crisis internas de tal magnitud que la conflagración fue vista como una solución para intentar una nueva redistribución de los mercados en el ámbito mundial.

A esta lucha por los mercados la acompañaron diversas formas de pensamiento, desde filosófico hasta consignas y estrategias políticas. El hombre lo apoyó con la creatividad de una superestructura cultural y política como bases para sostener su articulación militar.

El caso de la Alemania nazi, con sus bases filosóficas del «superhombre», por supuesto equivocada y desviada su interpretación con relación a Nietzsche, rodeándola a la vez con consignas xenofóbicas, trampa para convencer a las masas hambrientas, en los intentos histéricos y militaristas de Hitler.

En los comienzos de nuestra historia en el Río de la Plata, los ingleses, a sangre y fuego, vinieron con su potencial naval a romper la prohibición de vender sus productos a las Provincias y Rosas tuvo que enfrentarlos militarmente para rechazar sus barcos militares y mercantilistas que estaban ya rodeando el Río Uruguay.

Este breve repaso nos permite ver el contexto que significó y significa en nuestro mundo la conquista de mercados. Hoy la misma casi no se realiza a través de guerras o enfrentamientos bélicos. En nuestra era «posmoderna» todo cambió pero su contenido sigue siendo el mismo.

La concepción de una economía «neoliberal» significa abrir nuestro mercado al mundo sin pedir ninguna reciprocidad, sin ningún tipo de barreras nacionales o sectoriales. Abrirnos al mundo sin subsidios, etc., pero también significa permitir la entrada de capitales de inversiones sin ningún tipo de reglamentación u objetivos propios, como una estrategia como país que deberíamos tener.

En esta realidad tenemos las primeras cifras y consecuencias de esta política actual. Las mismas nos dejan muy inquietos, por primera vez en los últimos cinco años: en nuestro país las importaciones superan las exportaciones pero no como hecho casual, sino como gráfica constante que se está dando de año en año. En 2006 el país exportó en millones de dólares 5.673 e importó en millones de dólares 5.786, significa que estamos comprando más de lo que vendemos. En una gráfica imaginaria se proyecta que las compras se continúan acrecentando con relación a las exportaciones.

No es de extrañar que esto pase cuando la política nacional neoliberal no fue cambiada por nuestro gobierno Frenteamplista y continuamos (¿?) reclamando al mundo que él también abra los mercados. Cuándo, si la historia nos mirase quizás nos vea ¡un poco ingenuos!

Tal como sucedió en siglos atrás para conquistar los mercados, hoy la penetración de la ideología de apertura de libre mercado o formas neoliberales no es más que presión de las principales potencias para usufructuar nuestra capacidad de compra. Ellos, el neoliberalismo, jamás la practican en sus propios países y la OMC (Organización Mundial de Comercio) no tiene poder como organización para exigírselos, las potencias grandes tienen barreras como cupos, subsidios y otras formas de obstrucción a las importaciones.

La influencia en nuestro mercado la logran con su penetración ideológica, acompañada y basada en una realidad: la presión financiera generada por el endeudamiento que tenemos.

Por ejemplo, no aceptan un ministro de Economía que no conlleve ideas o prácticas fondo-monetaristas. Por lo tanto, ya no se necesitan invasiones inglesas ni yanquis, la penetración posmoderna la rodean ideológicamente y con su fuerza financiera..

En esta situación, el Uruguay productivo no puede desarrollarse, teniendo cortos techos del desarrollo, que surgen de la conducción económica. Por otro lado, veamos algunos contrastes: la desocupación, aunque la tasa fue (disminuyó) positiva con relación a meses anteriores, la insuficiencia de valores específicos de los sueldos, que mayoritariamente no son acorde a la canasta familiar, que rodea hoy los $ 30.000, distanciándose de 3 a 6 veces de dicha necesidad.

A la vez, si bien bajamos el índice de pobreza del 32% al 29% y el Panes permitió un gran alivio a los indigentes, nuestra estructura económica como país continúa al ritmo similar a gobiernos anteriores. Creo que esta insuficiencia casi de estructura debería corregirse para tener empleos dignos y resolver la situación de casi 1.000.000 de uruguayos que siguen reclamando cambios desde la pobreza.

Tenemos un techo frente a los reclamos actuales en el ámbito nacional, que no se le puede dar respuesta a los mismos objetivamente, pero lo peor de ello es que tampoco, con esta economía, en un futuro se podrán mejorarlos y menos dar una respuesta a los que más que reclamos, yo los llamaría «necesidades».

El 50% de la población tenía hace dos años el 22% de los valores circulantes del mercado. Hoy esa cifra está solo en el 19%. La tendencia sociológicamente marca una polarización (negativa) de nuestra sociedad, pese a la disminución de la pobreza, que igual sigue siendo alta. Quizás por eso se nos fueron en 2006 casi 18.000 uruguayos, jóvenes en su mayoría, puesto que las perspectivas no son nada claras.

Hemos desacreditado nuestro mercado interno en busca de mercados externos, sin darnos cuenta de que el interno es, por ser nuestro, el primero al que debemos defender para desarrollar las bases de un país productivo y porque el mercado interno es una de las mejores formas de equidad y de distribución de la riqueza (sostenible si circulan productos uruguayos mayormente). La nueva propuesta fiscal es básicamente justa pero lo natural y más importante sería el crecimiento del mercado interno, básicamente con productos de producción nacional, para lograr una estructura económica que rompa con una polarización negativa que tenemos ya desde antes y que hoy la estamos profundizando.

Debemos romper con la influencia de criterios fondomonetaristas, por lo menos en los aspectos que nos perjudican, ya que otros criterios pueden ser correctos para nuestros intereses. La globalización y la apertura al mundo no tiene por qué estar acompañada por formas neoliberales. El ejemplo lo tenemos en el propio EEUU, pasando por nuestros vecinos argentinos, etc.

El desafío está en nuestro gobierno, esperamos la corrección de las pautas en su política económica, para que se pueda cumplir con una primera etapa exitosa que todos esperamos en este período de cinco años. *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje