Presupuesto: la Salud Pública continúa enferma

Luis José Gallo

Los anuncios efectuados por el contador Fernández Ameglio al asumir la cartera de Salud Pública generaron expectativas que hoy, al conocerse el presupuesto para ese Ministerio generan una nueva frustración. La tercera de estos quince años de período democrático.

El proyecto del Poder Ejecutivo no sólo no cambia las pautas de presupuestos anteriores, sino que agrava algunas situaciones. Veamos.

Pide al Parlamento facultades para realizar reestructuras organizativas, para mejorar el modelo de gestión y para transferir progresivamente la gestión de la asistencia pública al sector privado, pero no le dice al Parlamento cuál es el proyecto definitivo. Mientras tanto, solicita para implementar esos cambios una partida anual de U$S 350.000.000, un 6% del Presupuesto nacional y un poco menos de lo asignado en el Presupuesto 1995-1999. La primera conclusión que sacamos es que sin recursos aumentados no puede haber reestructura que apunte a mejorar el nivel asistencial que existe en nuestros hospitales, aún cuando se mejore la gestión y se racionalicen los gastos.

Pese a la notoria desigualdad salarial existente entre la Salud Pública y la privada, una vez más no se contempla al sector. Ni se lo tiene en cuenta siquiera en el Artículo 12º referido a compensaciones especiales para docentes, militares y policías. Se le acotan los beneficios que tenía en la asistencia integral. Pero además ya se le habían quitado por Decreto, el 193/2000, los beneficios que 4.000 funcionarios de las Comisiones de Apoyo habían conseguido con la administración del ministro Bustos desde 1998. Si a ello le sumamos el quitar la posibilidad de acumular incentivos a los funcionarios de menor grado, que cobran niveles, la política salarial que se intenta aplicar es absolutamente regresiva.

Y en esta serie de frustraciones agregamos otra inequidad: según información que aporta el Ministerio de Salud Pública sobre datos del CPV de 1996, ASSE, para atender a 1.004.900 usuarios gasta por año y per cápita: U$S 223 mientras el subsector privado gasta casi U$S 1.000 y el Servicio de Sanidad de las FFAA, U$S 335. Profundizando el análisis, encontramos por ejemplo, que las unidades ejecutoras del Departamento de Canelones cuentan solamente con U$S 131 per cápita por año para atender a 135.300 usuarios. En el actual Presupuesto se mantienen las mismas partidas. El Hospital de Canelones es un ejemplo paradigmático de insuficiencia en la asignación de recursos: de reciente inauguración, se le adjudica una partida anual de $ 9.449.480 para el año 2000 y al 31 de agosto ya lleva gastados $18.552.000, el doble de lo asignado en el Presupuesto.

En materia de inversiones, salvo proyectos específicos para los Hospitales Maciel, Pasteur y Pereira Rossell, el resto de las partidas para obras y reparaciones a realizar en el resto de los más de 100 edificios vetustos con todo tipo de carencias de mantenimiento, ascienden solamente a U$S 28.000.000 para el quinquenio, es decir, un promedio mensual de U$S 6.000 por unidad ejecutora. Descartada, entonces, la programación de ninguna obra nueva en ningún hospital o policlínica.

El artículo 266º del Presupuesto obliga a transferir de la recaudación de los hospitales una partida mensual de $ 2.000.000 para Rentas Generales, restándoles por lo tanto recursos de funcionamiento. En contrapartida, se vuelve a disponer para el Proyecto FISS de una partida de $ 31.000.000 para las estructuras centrales del Ministerio y ASSE, cuando son conocidos los magros resultados del Proyecto, sobre todo destinado al pago de consultores. Si a ello le agregamos que los artículos referidos al Fondo Nacional de Recursos no ayudan ni por asomo a resolver su problemática de financiamiento y funcionamiento, poniendo en riesgo un subsistema que es realmente un orgullo al no discriminar en la atención de los pacientes de alto riesgo, dejamos una vez más de avanzar en materia de políticas sanitarias por el bloqueo que impone un concepto economicista mal aplicado a las áreas sociales.

En resumen, U$S 350.000.000 por año para Salud Pública y U$S 800.000.000 para los Ministerios de Defensa e Interior.

Nuevo presupuesto y nuevas frustraciones. Lo del título: La salud pública sigue enferma.

* Representante Nacional AU   EP-FA

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