Potencialidad de la producción del pórtland en el Uruguay

En nota previa hablábamos de la lucha planteada a nivel de empresas de primera línea, actuando como verdaderas piezas de ajedrez en el tablero geopolítico que, cada vez más nítidamente se dibuja en la región. Pero obviamente, no todo, y especialmente para determinados actores no lo más importante es esta disputa.

Algunas de estas otras razones que estarían impulsando a Camargo Correa a plantear su propuesta a Ancap no son muy difíciles de imaginar.

Veamos el caso de otra «Unión aduanera», como ejemplo. Si tomamos el ejemplo del estado de Georgia en EEUU, vemos que está posicionado como el primer productor de cemento de Pórtland entre los 52 estados que conforman la federación. Alcanza a cubrir el 20 % de la producción de EEUU, unos 18 millones de toneladas. El estado de Georgia no posee yacimientos de combustibles fósiles (gas natural, petróleo, carbón), ni fuentes importantes de energía hidroeléctrica, a la vez que no es gran consumidor de cemento, ya que en Georgia vive apenas el 2% de la población del país. La razón de ser el primer productor se debe únicamente al hecho de que posee las mayores y mejores reservas de piedra caliza de la Unión. Y como allí existe una unión aduanera, entre los 52 estados federados, Georgia suple de cemento a gran parte de la región este y sureste del país. Los costos de producción, sin embargo, se ven influenciados por legislaciones estaduales medioambientales, laborales y fiscales, distintas en cada estado.

Este ejemplo vale a nuestro propósito. Uruguay deberá posicionarse como primer productor de cemento de la región, a poco que la unión aduanera del Mercosur se consolide, a la vez que los costos energéticos entre los distintos países de la región se vayan igualando. Esto a partir de las impresionantes reservas de piedra caliza, el mineral más apto para la fabricación de cemento. Sólo Ancap posee unos 773 millones de toneladas de reservas probadas y probables en yacimientos con permisos de explotación concedidos. Hay áreas muy importantes a explorar, en el este y noreste del país, que podrían hacer subir la cifra largamente por encima de los 1.000 millones de tons. Valga entonces el ejemplo de Georgia. Podemos, en un plazo razonablemente breve, convertirnos en proveedores de la región ­ cuyo consumo actual supera las 50 millones de toneladas­. En el ejemplo, Georgia satisface el 20% de la demanda –equivaldrían a 10 millones de toneladas en el Mercosur– y facturar, a 70 dólares la tn. (precio aprox. de mercado regional, en Uruguay es actualmente de unos U$85, «concertado» entre distintos productores nacionales) más de 700 millones de dólares año. No es nada descabellado pensar en esa cifra, que hoy significa casi un 20% del total de exportaciones del país, alcanzaría el segundo renglón de exportación luego de la carne.

Pensamos que esta es la cuenta que hizo Camargo Correa. Entonces se trata de sacar del camino a Ancap, potencialmente el futuro gran competidor. Creemos que el interés por el mercado uruguayo, cuyo consumo osciló en torno las 500.000 tns. promedio tomando los últimos 10 años, no es el objetivo principal de la empresa. Puede asegurarle C. Correa a Ancap que no tiene que preocuparse por el abastecimiento del mercado interno. No va a competir allí. (Claro, siempre y cuando todo salga bien, que si no…).

Ancap estaría en condiciones de empezar a recorrer el camino de ser un gran proveedor regional, a partir de la puesta en marcha del convenio con Pdvsa, abaratando el combustible usado en el proceso de fabricación (*) y garantizando prácticamente el 50% de la colocación de la nueva producción. Con la gran diferencia de que las rentas generadas por la marcha del negocio permanecerían en el país. A lo que se agrega el control y la explotación racional de los recursos naturales.

Este argumento –asegurar que las rentas provenientes de la explotación de los recursos naturales permaneciesen en el país y fueran dinamizador económico­ fue ampliamente usado, y así consta en las versiones taquigráficas de la época, cuando los legisladores crearon Ancap, UTE y otros entes públicos. Ahora parecería que este argumento no fuera más de recibo. Pero ¿la tan anhelada inversión extranjera nos asegura esta cuestión, que es fundamental para asegurar la continuidad, mediante la reinversión de utilidades, de la inversión productiva en el país? Está claro que no.

Máxime cuando en el sector cemento tenemos a Ancap, con conocimiento del sector de negocios, yacimientos, plantas en funcionamiento, en las que no se invierte un peso en Paysandú desde el año 2000 (un horno que pasa a quemar gas), y en Minas nada desde 1963, que se inaugura la planta. *

 

(*) Minas utiliza fuel oil ­lo que agrega 18 dólares al costo por tn de cemento, y Paysandú utiliza -cuando hay suministro argentino- gas natural, que le agrega 2 dólares al costo tonelada. De todas formas, el costo por el suministro de gas natural argentino es mayor que el mismo gas suministrado en plantas en territorio argentino, en razón de 3 a 1. Costo del m 3 de gas natural Arg. U$ 0,08 – Ur. U$ 0,22

El cambio de combustible de ambas plantas, más la incorporación de la nueva, permitiría abaratar sensiblemente los precios, a partir del suministro del carbón mineral o petcoke por Pdvsa.

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