Señor Presidente, ¿cuánto ganan realmente los trabajadores de nuestras empresas públicas?

Los uruguayos vemos en forma positiva que se informe, mediante la Presidencia de la República, cuánto es el salario de los funcionarios de las diferentes dependencias públicas, de acuerdo a sus responsabilidades. No queda claro cuál es el objetivo que se persigue, teniendo en cuenta la inexactitud de la información brindada. Cuando se habla en los medios de comunicación sobre los altos salarios, cabría preguntarse, ¿cuál es el parámetro de comparación, cuáles son los salarios menores y a cuántos trabajadores incluye? UTE recauda 900 millones de dólares, aportando al Estado 400 millones, cuyo destino lo define el gobierno. En el marco de las diferentes reestructuras ha bajado su plantilla de 13.000 trabajadores en 1991, a 7.900 en el año 2000, mejorando notoriamente su eficiencia y productividad. Los salarios en UTE, incorporando los elementos que constituyen la canasta básica familiar, discriminados por cargos y grados son los siguientes:

Si comparamos estos datos (extraídos de la propia Gerencia de Recursos Humanos de UTE), están muy lejos de la veracidad y objetividad que desde la Presidencia de la República se le quiso dar a la ciudadanía.

Parecería más una campaña que justifique la desregulación, el desmantelamiento y privatización de las empresas estratégicas del Estado, comparado con las bondades que el sector privado podría brindar al país, violentando todas las normas laborales posibles, acumular las ganancias, teniendo un retorno rápido de su inversión, engrosando sus cuentas en el exterior y no volcándolas hacia los servicios públicos (salud, educación, vivienda, seguridad social, etc.).

Tomando esto último en cuenta, suena más a un ataque a las empresas públicas que la adopción de medidas que mejoren la escala salarial para los de menores ingresos que ganan tres veces por debajo de lo que se sitúa la canasta básica familiar.

En la campaña electoral el doctor Luis A. Lacalle explicaba que sus ingresos y cuentas bancarias se sostenían de lo que había ahorrado siendo Presidente. Sin embargo, los trabajadores de menores ingresos, más que cuentas bancarias, tenemos deudas a cubrir. Por eso, a la hora de analizar los ingresos, debemos precisar cuál es el punto de comparación.

Ante tanto desempleo, subempleo y bajos salarios acorde a la desregulación laboral, parecería que alguien quisiera generar una xenofobia contra quienes ganan más de dos salarios mínimos.

Los trabajadores de las empresas del Estado siempre estuvimos dispuestos a discutir una verdadera reforma del Estado, incluyendo las remuneraciones de los funcionarios de las distintas empresas públicas. Pero la forma tendenciosa con la cual se inicia este debate desde la Presidencia, no ayuda a darle seriedad a una discusión tan importante que se impone para implementar políticas productivas desde el Estado.

señor Presidente, el Sindicato que presido está dispuesto a transitar el camino de discusión de dichos temas, en el entendido de que las empresas públicas no deben ser ni de los funcionarios ni del gobierno de turno, sino del país y su gente.

* Presidente de AUTE

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