Algunas reflexiones en torno al proceso de la economía
El país vive una situación económica compleja, en la que muchos sectores han comenzado a sentir los beneficios de la reactivación económica. Sin embargo, las crecientes presiones inflacionarias, las posibles restricciones en el suministro energético que, en lo inmediato parecen resueltas por el favor de los elementos de la naturaleza pero no por la capacidad de producir que tiene el país, la posible caída del gasto del superávit fiscal debido al aumento del gasto público y la aplicación próxima de la reforma impositiva alimentan un cúmulo de incertidumbre que lanzan sombras sobre la solvencia final del modelo elegido.
El cuarto año de crecimiento económico consecutivo comienza con varios indicadores auspiciosos, pero también con algunas señales que plantean dudas acerca de si el país podrá desterrar, definitivamente, las idas y venidas que caracterizaron la economía de los últimos cuarenta años, especialmente su dependencia de la producción de materias primas sin elaborar, que no hacen crecer la actividad ni influyen en forma decisiva en la distribución de la riqueza.
La producción de bienes y servicios ha crecido impulsada por el consumo, compitiendo en algunos rubros con una importación ruinosa. Pero esa reactivación no es la suficiente para eliminar las presiones inflacionarias a las que el Banco Central le ha encontrado una solución monetarista, cosmética, que en definitiva no modifica el fondo de la ecuación, que está motivada porque la demanda de bienes es mayor que la oferta.
Pese a que el Estado, vía DGI, BPS y Aduana, recauda más que nunca, el superávit fiscal parece comenzar a diluirse en un camino que, de proseguir, puede llevar a convertirlo en una alternativa del pasado. Muchos operadores económicos se plantean un nuevo escenario, post aplicación de la reforma impositiva, con salarios y jubilaciones también recortados por algunas contribuciones, patentes, impuestos de Primaria, etc., que han aumentado de manera sorprendente posibilitando que el proceso de expansión comience a reducirse, especialmente cuando la teoría sostiene que ninguna economía está exenta de los ciclos, algo que determina que, más tarde o más temprano, habrá una modificación en la totalidad del contexto.
Por supuesto que para el equipo económico el escenario se mantendrá y, además, el gobierno sigue buscando metódicamente nuevos mercados, como los que podría lograr si se concreta, como sostiene el Presidente Tabaré Vázquez, la apertura de «un balcón hacia el Pacífico», intentando crear con las exportaciones de productos «no tradicionales» y el mercado interno un blindaje para la economía que la ponga a resguardo de los cambios, siempre pendientes del comercio internacional.
Mientras el país sea fundamentalmente productor y exportador de materias primas y se hayan reducido al mínimo las ventas externas de los productos con mano de obra incorporada, como los del rubro textil (una industria en vías de extinción), y los zapatos (que se producen apenas para algunos nichos del mercado interno, pero que no puede competir en otros, pese a sus niveles de calidad, con la industria china), siempre la economía se asentará sobre un tembladeral que, para algunos expertos, es sinónimo de que existan en el camino del país varias luces amarillas de atención a tener en cuenta.
Veremos si el país mejora los niveles de inversión, si es posible lograr un engrosamiento de la actividad industrial para lo cual es necesario, por supuesto, que se abran mercados, lo que sólo es posible si los niveles de competitividad mejoran, para lo cual es necesario que el crédito interno sea lo suficientemente accesible, proceso que el contrario a las medidas de la actual política antiinflacionaria que tiende a hacer crecer los intereses bancarios por la reducción del circulante.
Son pequeñas o grandes contradicciones que debemos plantearnos, pues es de interés de todos que el crecimiento del país continúe, porque con él combatiremos la pobreza, la desocupación y otros males sociales que, lamentablemente, siguen afectando a nuestra sociedad. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad